Patrimonio en tinieblas en El Llano

Castillete de madera del conjunto minero de Los Pajarillos. /Guillermo Carrión / AGM
Castillete de madera del conjunto minero de Los Pajarillos. / Guillermo Carrión / AGM

Viaje subterráneo por las galerías de la mina Catón para explorar la historia de abundancias y miserias que vertebra esta tierra

Pepa García
PEPA GARCÍA

Con la garantía de que nos sumergimos en un territorio explorado por los miembros de la Sociedad Murciana de Mineralogía y con Pilar y Juan Luis como guías, hoy buceamos en las profundidades de la tierra en busca de una historia de abundancias y miserias que vertebró la Región desde la Edad del Bronce hasta nuestros días. Un viaje al mundo en tinieblas que fue la minería de interior y que, en concreto, en la zona de El Llano, perteneciente a la diputación cartagenera de Llano del Beal, se remonta, al menos, a tiempos de los romanos.

La mina elegida es Catón, incluida en el grupo Don Juan por su proximidad al Cabezo de Don Juan, donde la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya, de origen francés y responsable de la última fiebre que contagió las sierras mineras de Cartagena y La Unión, explotó su primera cantera a cielo abierto, Emilia.

La historia comienza a pintarse ya en la primera aproximación, donde los caminos de tierras multicolores, del negro zaíno al beig pajizo, salvan ramblas y desniveles con puentes ahora precarios, pero que facilitaron el transporte del mineral; los muretes de los pozos salpican el camino avisando del peligro imprevisto; y los castilletes ajados siguen erigidos orgullosos desde lomas y cabezos, llanos y hondonadas, cual vigilantes.

Ya frente a la entrada a Catón y antes de sumergirnos, ascendemos por la ladera para ver de cerca las infraestructuras mineras: el castillete, la casa de máquinas de vapor con los engranajes oxidados que levantaban y bajaban vagonetas y cunas, las casas de obreros y encargados, los establos para los animales de carga... Son construcciones que se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, cuando estas tierras teñidas del óxido minero vivieron su particular El Dorado y que hoy el paso del tiempo, los factores climáticos, el abandono y el expolio han dejado en los huesos.

Pilar Sánchez y Juan Luis Castanedo, de la Sociedad Murciana de Mineralogía, observan dos galerías del interior de la mina Catón.
Pilar Sánchez y Juan Luis Castanedo, de la Sociedad Murciana de Mineralogía, observan dos galerías del interior de la mina Catón. / Guillermo Carrión / AGM

Por una boca de mina de acceso cómodo y de fábrica, se interna uno en el laberinto de túneles que horadan estas tierras ricas en metales, originados en tres edades geológicas: en el Paleozoico, hace unos 400 millones de años; en el Triásico, hace más de 200 millones de años; y, tras la transformación fruto de la actividad volcánica de la zona, hace entre 8 y 12 millones de años, en el periodo Terciario. Lo explica Manuel Morales, ingeniero técnico de Minas y enamorado de todo lo que tiene que ver con la sierra minera, además de coleccionista de minerales. Precisamente los abundantes minerales de estas sierras atrajeron a las principales civilizaciones en busca del comercio y las riquezas que generaba el metal, porque «es una zona única, en la que en un espacio relativamente reducido, el que hay de Cabo de Palos a Cartagena, se extraían hasta 8 minerales. Los principales: plomo, hierro, zinc, cobre, manganeso, estaño y plata», ilustra Morales.

Recto y casi como si hubiera sido excavado a escuadra, compás y cartabón, el amplio túnel principal se va desangrando a cada paso en galerías semicegadas que inician caminos tortuosos, estrechos e inverosímiles tras los filones de los metales que alimentaron los bolsillos de los principales empresarios mineros; fortunas cuyo legado es luminoso: el de los edificios y palacetes señoriales que salpican la Región, pero sobre todo Cartagena y La Unión, como el que hoy acoge la sede de la Federación de Carthagineses y Romanos, casa y centro de negocios de la familia Moreno Sandoval, propietaria de Catón; y hasta el Teatro Real de Madrid, que levantaron las acaudaladas familias de la minería almeriense hermana; pero que también tiene tinieblas, las de la destrucción del paisaje natural y su tóxica herencia que hoy desemboca en el mar, Menor y Mediterráneo.

Fuente de vida, la que brotaba casi con lujuria alrededor de los beneficios de la explotación minera, y de muerte, la de los miles de mineros, entre ellos niños, que perecieron en accidentes o por enfermedades heredadas de los polvos y lodos de su trabajo, caminar por estas galerías talladas por el hombre también permite viajar a un universo de fantasía.

En la penumbra de la noche iluminada por las tímidas bombillas de los frontales, las paredes destellan brillos como de noche despejada y estrellada; y, en muchas grietas, se adivinan las geodas, pequeños cofres del tesoro en los que los minerales forman enormes y atractivos cristales gracias a la ausencia de presión de la cavidad a la que llegaron disueltos en agua. En el caso de la mina Catón, la mayoría son de calcita, pero los aficionados a la mineralogía también encuentran cuarzo amatista, goethita, limonita, pirolusita, galena, blenda, calcedonia y hasta flúor y bario.

Además, el abandono de esta mina le ha devuelto la vida geológica, la de los espeleotemas, estalactitas, cascadas, cortinas y agujas que el agua que se filtra y el mineral que se diluye hacen crecer en esta cueva antrópica que se va naturalizando.

Al fondo del corredor principal, llegarán al polvorín, un habitáculo que precede a una gran cavidad, donde guardaban los explosivos para abrir este laberinto subterráneo que es la huella minera de toda esta sierra.

LA GUÍA

CÓMO LLEGAR

Desde Murcia, vayan por la A-30 en dirección Cartagena y tomen la salida 180 hacia la AP-7 (dirección La Manga). Siguiendo las señales de El Algar, incorpórense a la Autovía de La Manga y tomen la salida 3 (Llano del Beal) para seguir por la RM-F42 y atravesar la diputación cartagenera. Ya fuera de ella y nada más cruzar la rambla de Mendoza, giren a la derecha por un camino de tierra y dejen el coche donde no estorbe. La pista de tierra que nace a su izquierda, es la que deben seguir para llegar a la boca de la mina Catón. Si van desde Cartagena, lo mejor es ir por la Autovía de La Manga y tomar la salida 3.

RECOMENDACIONES

Lleve ropa vieja, calzado de montaña, casco y frontal. No se interne en una mina sin ir acompañado por alguien que la conozca, ya que las minas son sitios peligrosos en los que puede haber derrumbes, pozos sin señalizar y es fácil perderse. No se lleve nada del interior y no deje basura.

QUÉ HACER

Profundizar en la minería. Si quiere conocer a fondo la minería de la zona, puede visitar el Parque Minero de La Unión (información y reservas en parqueminerodelaunion.es o en el 968 00 21 40) o el Centro de Interpretación de la Mina Las Matildes (información y reservas en fundacionsierraminera.org o en el 628 073482 y 968 537570).

DÓNDE COMER

Restaurante El Pariente. C/ Carrera de Irún, 35. La Unión. Abre todos los días. Menú: De lunes a viernes, 9€; fines de semana, 12€ (bebida, ensalada, primero, segundo, pan, postre y café). Especialidades: arroz y caldero. Variedad de tapas. Precio medio: 30-40€ (2 personas).