Navegar entre delfines y ballenas

El pasaje del 'Osprey' fotografía a un grupo de delfines listados que saltan frente a la proa./JUAN CARLOS CAVAL / AGM
El pasaje del 'Osprey' fotografía a un grupo de delfines listados que saltan frente a la proa. / JUAN CARLOS CAVAL / AGM

Una empresa ofrece en el Puerto de Mazarrón excursiones para conocer los mamíferos marinos que habitan entre el Cabo de Palos y el Cabo de Gata

Pepa García
PEPA GARCÍA

La ola de calor que licúa hasta el cerebro y pide al cuerpo un poco de refrescante brisa para hacerla llevadera nos empuja esta vez hacia la costa. La propuesta es acercarse al Puerto de Mazarrón y aceptar la oferta de Navegación y Cetáceos, una empresa 'verde' que promueve el ecoturismo desde hace 15 años, reinvierte parte de sus beneficios en la conservación del medio y colabora con investigadores de la Universidad de Murcia, además de realizar un censo, cartografía y seguimiento de las poblaciones de cetáceos del Golfo de Vera desde hace ya dos décadas.

Con la firme intención de conocer a fondo los mamíferos marinos que habitan entre el Cabo de Palos y el Cabo de Gata, en el Golfo de Vera, esperamos ya ansiosos antes de las 9 de la mañana a que el 'Osprey' -'Águila pescadora', en inglés- retire las defensas, suelte amarras y zarpe mar adentro desde el puerto deportivo de Puerto de Mazarrón, comandado por José, el patrón.

Tino, «de Constantino», marino y guía de la expedición, da las instrucciones básicas de seguridad antes de salir del puerto, en español y en inglés (hoy el pasaje es mixto). Y, después, coge su manual de cetáceos para explicar los mamíferos marinos que es posible avistar en este rincón tan especial del Mediterráneo, ya que «Cabo de Palos -cuenta- es el último rincón hasta el que llegan las corrientes de las aguas frías del Atlántico, cargadas de nutrientes y de vida, donde emergen a la superficie». También, destaca, la peculiaridad que aporta a este espacio la proximidad del talud continental, donde los fondos pasan a tener entre 700 y más de 2.000 metros de profundidad, zona de alimentación de los inteligentes cetáceos que tenemos por vecinos marinos, que aprovechan los dos 'bloom' anuales de fitoplancton de la zona (en primavera y en otoño) para nutrir adecuadamente a las crías.

La charla divulgativa continúa por cada una de las especies que pueden avistarse en la excursión. Los más comunes son los delfines listados: «Los macarras del barrio», los define Tino, que ha presenciado en numerosas ocasiones las peleas de los machos por obtener los favores de una hembra receptiva. Precisamente un grupo de una quincena de ellos es el que desata la alegría en la embarcación, cuyo pasaje olvida el mareo y se agolpa en proa para fotografiar, filmar y ver de cerca a estos animales. Y, para mayor sorpresa, dos de ellos exhiben sus fuerzas en una demostración de poderío para ligar, hasta el punto de que, en uno de sus acompasados saltos, uno de ellos embiste al primero con su hocico y, esta vez, gana la partida para una cópula que apenas durará 3 segundos.

Esta vez no ha habido mucha suerte y no hemos podido disfrutar de la presencia de los huidizos delfines mulares (especie no residente pero de la que hay un grupo instalado en la zona hace décadas). Tampoco se ha presentado el habitual calderón común (la segunda especie más vista por Cetáceos y Navegación en 2017), ni el 'rey de los avistamientos', el calderón común, que, en ocasiones, hasta frota sus 3.000 kilos contra el barco para rascarse o le escupe agua. 'El fantasma del mar', el calderón gris, ha hecho honor a su nombre y el cachalote, el odontoceto más grande, no ha dejado ver su enorme corpachón ni su majestuosa y elegante cola cuando se sumerge en busca de pesca a las profundidades abisales. Aunque esta vez nos confirmamos con los delfines listados, hasta nueve especies de cetáceos avistan desde sus barcos los integrantes del equipo de Cetáceos y Navegación. Un lujo que es costumbre en la bahía de Mazarrón.

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