La vía de los metales

Vista de la Vía Verde de Almendricos a su entrada en el túnel, al fondo la Sierra de la Carrasquilla./Guillermo Carrión/ AGM
Vista de la Vía Verde de Almendricos a su entrada en el túnel, al fondo la Sierra de la Carrasquilla. / Guillermo Carrión/ AGM

A pedales por el camino del hierro desde Almendricos al corazón del 'territorio Argar'

Pepa García
PEPA GARCÍA

Junto al apeadero ferroviario de Almendricos comienza hoy esta ruta por la vía verde que une la Región de Murcia con la provincia de Granada, recorriendo el Valle de Almanzora. Poco menos de 7 kilómetros discurren por territorio regional y enlazan con un tramo que, en algo más de 12 km, lleva hasta Huércal-Overa (Almería).

Por el pie de monte de la Sierra de Enmedio va este paseo en bicicleta que es ideal para estas fechas, ya que se circula casi todo el rato a pleno sol y ahora las temperaturas todavía son suaves. Eso sí, elijan un día en el que la brisa sea leve o el viento jugará en su contra.

Este es un circuito por la vía de los metales: la del Bronce, cuando la cultura del Argar bullía por el Valle de Almanzora; y la del hierro y el magnesio, los que se extraían a finales del siglo XIX y principios del XX.

Precisamente este metal, que se extrajo de las entrañas de la Sierra de Enmedio, supuso una época de prosperidad económica para la zona y abrió el camino de hierro que ahora seguimos y que dio salida al valioso mineral por el mar de la bahía del Hornillo en tiempo de entreguerras.

Almendricos, hoy conectada por tren con la Región y la vecina Alicante, perdió en el último cuarto de siglo su enlace con Andalucía, que hace escasos meses recuperó a través de este itinerario ecoturístico. De pequeñas dimensiones y escasamente poblada, está localidad que limita con Andalucía ha abrazado las nuevas tecnologías y las plantaciones de cítricos comparten espacio con los huertos solares. También, durante el recorrido, verán cómo los terrenos aterrazados en los que crecían especies de secano como almendros y olivos han dado paso a inmensos cultivos intensivos de hortalizas, seguramente alimentados por el canal de la margen derecha del Trasvase Tajo-Segura, que va casi paralelo a la Vía Verde de Almendricos y lleva agua hasta el Valle de Almanzora.

Entre cortijos

Desde la elevada plataforma que ocupó el camino de hierro durante todo un siglo (desde 1894 a 1985, que se suprimió la línea Lorca-Baza) y que hoy se ha dotado de barandillas, áreas de descanso y señalización para la segura circulación de senderistas y cicloturistas, el paisaje se aprecia mejor. A los lados se extienden, junto a los cultivos de secano abandonados, cortijos agroganaderos que hace tiempo fueron olvidados, pequeños pozos o aljibes, hoy en ruinas, que abastecieron a los numerosos habitantes de estos territorios, obligados a emigrar cuando la pujanza de la extracción minera cayó en picado, el hierro y el magnesio dejaron de contarse por toneladas y la demanda generada por los conflictos bélicos decayó con el fin de la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, aunque la mayoría de las explotaciones habían recibido la puntilla con la Crisis del 29.

Almendros floridos, olivos silvestres o acebuches, algunos pinos carrascos y carrascas componen la escasa masa arbórea de este paisaje en el que es posible ver rebaños de cabras, que se empinan para comer las hojas de los árboles, y donde en el siglo XVIII y XIX, antes de que la fiebre del hierro lo repoblara, se vivía también del esparto, las tápenas y las rocas porfídicas que se emplearon en la construcción de carreteras y de líneas de ferrocarril.

Vamos camino del Valle de Almanzora, el corazón de la cultura del Argar, que hace unos 4.000 años conquistó estas tierras y que precisamente la actividad minera ayudó a sacar a la luz. No hay que olvidar que los hermanos Enrique y Luis Siret fueron ingenieros de minas para las explotaciones de la Sierra de Almagro a finales del siglo XIX, época en la que comenzaron la exploración de los yacimientos arqueológicos y descubrieron la cultura argárica por tierras almerienses, primero, y murcianas, después, además de establecer las primeras bases de la metodología arqueológica, inexistente hasta la fecha.

Cultura y naturaleza

El recorrido, que se puede prolongar 46 km. si se llega hasta Huércal-Overa, pisa a partir del kilómetro 7 tierras andaluzas, tras haber atravesado un túnel y algún paso elevado. A ambos lados, verán que la ganadería porcina se ha hecho un hueco e incluso que las charcas de purines florecen demasiado cerca de una vía que ha exigido una inversión económica y cuyo objetivo es atraer el turismo de naturaleza y cultural (también por eso está época es ideal para hacer este recorrido).

La guía

Cómo llegar
Deben de coger la Autovía de Andalucía (A7-E15) en dirección a Lorca. Tomen la salida 655 (Puerto Lumbreras/Almendricos) y continúen por la RM-D17 hasta la pedanía lorquina. Aparquen el coche junto al apeadero del núcleo rural, donde está marcado el inicio de la Vía Verde de Almendricos.
Dónde comer
Cafetería La Sima. Calle Trasvase, 42A. Almendricos (Lorca). Teléfono: 635 494 494. Cierra lunes. Horario: de martes a domingos, de 7.00 horas a cierre de cenas. Menú: De martes a sábados, 10 euros (ensalada, primero, segundo, 1 bebida, postre y café). Especialidades: patas de pulpo extratiernas, solomillo de buey, hamburguesas de buey y ternera, costillas a la barbacoa y pizzas. Precio medio: 15 euros.
Recomendaciones
La ruta, prácticamente llana, puede prolongarse tanto como se quiera. Hasta el límite de provincia hay 6,6 kilómetros (ida y vuelta, unos 13); hasta Huércal-Overa (Almería) hay un poco menos de 23 kilómetros, con lo que ida y vuelta sumarían 46. Vayan en estas fechas, la ruta discurre a pleno sol y con temperaturas altas se hace muy dura. Igualmente, busquen días con escaso viento. No olviden visitar el yacimiento argárico del Rincón de Almendricos, BIC desde el año 2010.

Sobre la rambla de Las Norias, un inmenso puente permite vadearla, ya en territorio almeriense, y llegar hasta el área de descanso de Las Norias. Precisamente ahí, un cartel anima a disfrutar de las cercanas áreas de esparcimiento de Los Carmonas y Las Norias, un pequeño núcleo rural que en los años de la fiebre de los metales llegó a aportar más de 7.700 toneladas de mineral a la línea (con destino El Hornillo) y hasta 1.500 pasajeros todos los años.

Entre más campos de hortalizas y una arboleda que escolta la vía, se avanza en dirección a la N-340 y, tras cruzarla, se entra en Huércal-Overa. En total, unos 23 km. que luego tendrán que desandar y que, cuando se concluya el proyecto de la Vía Verde de Almanzora, podrán llegar a sumar cerca de 150 km. de una vía apta para senderistas y cicloturistas.

Ya de vuelta en Almendricos, no duden en acercarse a ver el yacimiento argárico del Rincón de Almendricos, declarado BIC en 2010. Pero recuerden, lleva ahí desde el 1800 a.C. y hay que respetarlo para que siga ahí para las generaciones venideras.

Por último, si quieren reponer fuerzas, pasen por el bar La Sima, les tratarán bien.