Frente a los espejos de los arrozales

Vista de las acequias con las que se llenan las cajas de los arrozales de Calasparra, al atardecer. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
Vista de las acequias con las que se llenan las cajas de los arrozales de Calasparra, al atardecer. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

Atardecer entre brotes de arroz bomba, con visita nocturna a los abrigos del Pozo

Pepa García
PEPA GARCÍA

En las últimas semanas, las cajas en las que se cultiva el arroz Bomba se han ido llenando del agua limpia que el Segura lleva en su curso alto para dar la bienvenida a un nuevo ciclo. Conscientes de que el nombre de Calasparra viaja a todos los rincones del mundo de la mano del que fue el primer arroz en conseguir la Denominación de Origen, el Ayuntamiento ha organizado rutas para disfrutar del paisaje que esta actividad tradicional con historia y tradición ha ido modelando en los valles del Segura y del Mundo.

La ruta propuesta por la Oficina de Turismo, en esta ocasión, comienza en el ocaso de la tarde, para sentir la transformación que produce el cambio de luces en el paisaje. Con la música que produce el ruido del agua, que circula a toda velocidad por la acequia del Esparragal, impecablemente recta en algunos tramos y serpenteante en otros, y que va derramándose en las cajas de los arrozales, discurre este itinerario.

Comienza junto a la Casa de las Hoyicas, un antiguo cortijo que todavía conserva su horno moruno y al que dan vida unas cajas-nido instaladas en sus inmediaciones. Si marchan en silencio por los lindes que dividen las parcelas, el croar de las ranas llegará a convertirse en un escándalo ensordecedor.

Con el sol más arriba, al principio, los brotes de los primeros tallos de este cereal teñirán de verde las espejeantes 'piscinas'. Vistas más de cerca, su transparencia permite observar los numerosos cangrejos que habitan en este paisaje antrópico pero 100% compatible con los valores naturales de la zona. No es raro encontrar aves sobrevolando, posadas o de caza (los mosquitos abundan, lleven protección) en estas productivas piscinas, un humedal creado por el hombre en el que la naturaleza no ha perdido su poderío.

La guía

Cómo llegar
Desde Murcia: El camino más rápido para llegar a Calasparra es tomando la A-30 en dirección a Madrid. Pasado Cieza, tomen la salida 91 (Jumilla/Calasparra/Caravaca de la Cruz) para continuar por la RM-714 en dirección a Calasparra. Nada más coger el desvío (a la izquierda) para entrar a la localidad y pasado el restaurante La Curva, a su izquierda encontrarán la gasolinera San Pablo (Shell), punto de encuentro de la ruta.
Cómo realizar la ruta
Ruta prehistórica nocturna entre arrozales. Bajo este nombre la Concejalía de Turismo ha organizado una visita al atardecer a los arrozales del paraje del Macaneo con final en el yacimiento de los abrigos del Pozo. Es gratuita, pero hay que inscribirse previamente en oficinadeturismodecalasparra@gmail.com o en el 968 745 325. El punto de encuentro es en la gasolinera San Pablo, a las 20 h.
Recomendaciones
El recorrido, caminando, es de algo menos de 6 km. Lleven cámara y prismáticos.

El paseo discurre por el paraje del Macaneo, por la margen derecha del Segura, entre el curso del río y el conocido como Camino del Esparragal. Mientras recorran los 'pasillos' por los que los agricultores acceden para atender sus cultivos, verán mecerse los carrizos y juncos que los delimitan. Y, según avanza la tarde, el intenso verde de los nuevos brotes irá cediendo el paso a unos claroscuros teñidos por los dorados rayos de la puesta. Una luz cálida que reverbera en las parcelas que todavía estos días son espejuelos y la multiplican hasta el infinito.

En compañía de guías y absorbiendo las explicaciones, solo deben preocuparse de disfrutar este paisaje cultural capaz de sorprender en cada una de las fases del cultivo del arroz con estampas diferentes.

La ruta se dirige hacia el paraje del Esparragal, nombre que también bautiza a la poderosa acequia que circunda y da vida a estos campos, antes de regresar de nuevo al río para no desperdiciar ni una gota.

La propuesta concluye con una visita a los abrigos del Pozo. Un yacimiento en el que los arqueólogos han encontrado numerosas pinturas rupestres, de diferentes fases, así como depósitos de los materiales usados durante su ocupación. Una secuencia de 8.000 años de la evolución humana que todavía seguirá arrojando luz y que los participantes en la ruta podrán conocer por primera vez de noche. Un acercamiento a la prehistoria entre arrozales.