Por el filo de la Almenara

Vista de la cumbre del Talayón, el pico más alto de la Sierra de Almenara con 879 metros, en el límite entre Lorca y Águilas. /Guillermo Carrión / AGM
Vista de la cumbre del Talayón, el pico más alto de la Sierra de Almenara con 879 metros, en el límite entre Lorca y Águilas. / Guillermo Carrión / AGM

Itinerario botánico hasta la cumbre del Talayón, con un pie en Lorca y otro en Águilas

Pepa García
PEPA GARCÍA

Si el día amanece claro, verán el Mediterráneo espejeando el radiante brillo del sol. Si la jornada aún primaveral alcanza la categoría de sofocante y veraniega, probablemente la calima les impedirá ver más allá del mar de plásticos que precede a la línea de costa: la fábrica de vegetales que alimenta a Europa, pero que, desgraciadamente, también agosta los suelos y los agota. No obstante, el paisaje cercano es impresionante y, atentos al suelo, podremos disfrutar de la variedad botánica en vivo.

La ruta de hoy parte de las inmediaciones de Campo López, una pedanía de la diputación lorquina de Carrasquilla. La idea es subir hasta el Talayón (879 m.), uno de los picos más altos de la sierra litoral de Almenara. El recorrido parte a unos 4,5 km. de Campo López en dirección a Águilas, en un claro de la pinada (a la izquierda) que hay en una curva pronunciada a la derecha, pasada la Casa Cano. Se deja el coche y se coge la pista que desciende pegada a la zona de cultivo de almendros.

Estamos en territorio de la tortuga mora y en el LIC Sierra de Almenara, en las tierras en las que Acude ejerce la Custodia del Territorio cooperando con los propietarios en la conservación de este paisaje cultural y natural, así que contamos con la guía de Pilar Sánchez y Juan Luis Castanedo, presidenta y secretario de la ONG, que conocen bien esta sierra.

El camino discurre, durante medio kilómetro, en el límite que divide los cultivos del terreno forestal, hasta encontrar una pista que se cruza en perpendicular. A la izquierda está la Casa Cano, un antiguo caserío sobre una pequeña loma; y, a la derecha, los restos abandonados de la Casa del Pino. Cojan la pista a la derecha y, enseguida, un sendero que les sale a la izquierda y se interna en la zona de matorral y pino. No está señalizado, pero sí bien marcado. Síganlo sin perder mucha altura, pegados a la cuerda que va recorriendo los pequeños cabezos pero sin ascenderlos todos.

Caminamos con un pie en Lorca y otro en Águilas, por el límite que divide ambos términos municipales y en dirección al collado de Pedro Gómez, donde a la vuelta nos desviaremos para visitar la venerable encina de Casa Cano.

Justo a la altura del collado (a 1,5 km. del inicio), la senda, mucho más pisada, se convierte en la guía clara del camino al Talayón. A su derecha, custodiando el nacimiento del barranco del Talayón hay un risco rocoso solitario y, al otro lado del barranco, el picudo Talayón. Alce la vista y observe, si no se ve el azul Mediterráneo, sí lo hará el cresteado paisaje en el que abundan los cortijos abandonados y en ruinas. Vayan atentos al suelo, aunque es improbable que observen tortugas moras porque son muy discretas y difíciles de ver, podrán ir disfrutando del agreste entorno y la flora: junto a pinos maduros (algunos se han secado irremediablemente e incluso han caído), las albaidas, las jaras, los cardos, las uñas de gato ('Sedum sediforme') y los espartos, con sus enormes espigas doradas, abundan en las zonas más abiertas y en las que el sol impera; las manchas de musgo se prodigan en las umbrías; lentiscos, coscojas y enebros conforman el grueso de un saludable sotobosque en el que abundan el romero, el romero macho, el tomillo y también la ajedrea.

La guía

Cómo llegar
Desde Murcia: Hay que coger la A-7 en dirección a Lorca y dejarla en la salida 636 (Lorca / Águilas) para seguir por la RM-11 en dirección a Águilas. A unos 9 km, tome la salida Camino de Velopache / Camino de Servicio. Cruce por debajo la autovía para tomar la carretera Malvaloca, siguiendo las indicaciones de Aguaderas y Campo López (la población de referencia para llegar al punto de inicio de la ruta). Sin dejar esta vía, una vez pase Aguaderas, en la rotonda continúe, a la derecha por la RM-D8 hasta Campo López. Pasada la Ermita de Sacristán (se queda a su izquierda), la carretera comienza a ascender. Encontrarán un cruce, síganlo a la derecha, hacia Campo López (a 3 km.). Pasado el núcleo rural, sigan adelante (por la RM-D9) y a poco más de 4,5 km., poco después de pasar la Casa Cano (se queda a la izquierda el camino de acceso), verán un claro a su izquierda, en una curva. Aparquen el coche a la sombra y comiencen la excursión.
Recomendaciones
La ruta es de unos 8 km. (ida y vuelta). Lleven agua, algún tentempié, protección solar, gafas de sol, gorro, cámara y prismáticos. El itinerario no está señalado pero, como discurre pegado a la cuerda de la Sierra de la Almenara, es fácil orientarse. Además va por senderos bien marcados.
Dónde comer
Pizzería Frisones. Malvaloca, km. 5. Purias (Lorca. 684 412 570. Menú: De lunes a sábado, 10 euros (ensalada, primero, segundo, postre, bebida y café). Especialidades: revuelto de patatas y huevo, mero con tomate y pimiento, magra con tomate y pizzas caseras. Precio medio: 10-12 euros.

En plena floración, en esta primavera que empezó como si fuera verano y ha ido alternando días invernales, abundan las genistas, cuyas flores amarillas ya blanquean; tapizando las rocas, a ras de suelo, las nevadillas; las amarillas tetas de vaca protegidas por hierbas más altas; y, solitario, el delicado y raro clavel de Almenara, que el botánico que lo describió dedicó al agente medioambiental Francisco Javier Sánchez Saorín; y, adornando estas tierras altas, las preciosas y perfectas esferas con las que florece el ajo silvestre.

Ya sin la protección de las ramas de los pinos sobre las cabezas y con el Talayón a tiro de piedra, se aborda el último tramo de la ruta. Algo más de un kilómetro y medio cresteando, que pone el horizonte a tus pies y sitúa los cortados de esta cumbre, la tercera en altura de la Almenara, en su verdadera dimensión.

Sobre la tierra rojiza del último collado que separa al paseante de su destino final, se desciende para abordar la ascensión definitiva por un antiguo camino de herradura. Dos enormes encinas son la puerta de acceso a la cumbre por su ladera norte. El cantueso dentado pone la nota de color más llamativa en esta parte del recorrido, que culmina en el vértice geodésico que marca el punto más alto.

Arriba, cojan los prismáticos y dediquen todo el tiempo necesario para observar el entorno, mientras que las delicadas y ligeras mariposas exhiben su potencia de vuelo jugando con el viento.

Ya de vuelta, deberán desandar el camino hasta el collado de Pedro Gómez para descender (a la derecha) hacia la encina centenaria que ha sobrevivido en la finca Casa Cano. Un árbol monumental y saludable bajo el que se han refugiado del inclemente sol generaciones de lugareños. La ruta finaliza por donde empezó, recorriendo el límite entre el cultivo y el terreno forestal, hasta llegar, de nuevo, al punto de inicio.