Déjate seducir por la tentación

'La Tentación de Santo Tomás de Aquino', pintado por Velázquez en 1632 para el Colegio de Santo Domingo./Guillermo Carrión/ AGM
'La Tentación de Santo Tomás de Aquino', pintado por Velázquez en 1632 para el Colegio de Santo Domingo. / Guillermo Carrión/ AGM

Visita a la ciudad monumental de Orihuela con parada ante el Velázquez de los dominicos

Pepa García
PEPA GARCÍA

Conjunto Histórico Artístico desde 1969, la visita a la ciudad de Orihuela es siempre un placer para el que no es necesario tener excusa, pero que este fin de semana, además, se convierte en una experiencia inmersiva, ya que se celebra el Mercado Medieval de Orihuela. Así que, entre malabaristas, titiriteros, zancudos y bailarines, al ritmo de la música, los golpes de las armas de luchas y combates y alentados por los aromas y olores de los productos artesanos y los platos guisados en las 'tabernas', pueden descubrir el encanto de una ciudad con mucha historia, a un tiro de piedra de la Región de Murcia y muy vinculada históricamente a ella.

Una vez que llegue y, antes de dejarse engullir por la frenética actividad de una feria que teñirá de color y vida el centro histórico de Orihuela entre hoy y el domingo y cuya tradición se remonta a la concesión regia de Alfonso X 'el Sabio' en 1272, déjese seducir por la tentación que anualmente conquista a entre 30.000 y 40.000 viajeros y los lleva hasta el Museo Diocesano de Arte Sacro, ubicado en el antiguo Palacio Episcopal, en pleno meollo oriolano. Hablamos de 'La tentación de Santo Tomás de Aquino', una gran pieza del pintor de la corte Diego Velázquez, que es una de sus obras de juventud -la realizó entre 1631 y 1633-. Pintada por encargo del confesor del rey Felipe IV, Fray Antonio de Sotomayor, para el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, sede universitaria desde el s. XVI, la magnífica obra fue un regalo por el apoyo que los dominicos prestaron a Antonio de Sotomayor en un pleito contra el Cabildo Catedralicio por la propiedad de unas tierras de cultivo en Orihuela.

La guía

Cómo llegar
Cojan la A-7 en dirección a Alicante y tomen la salida 545 hacia Orihuela. Aparquen en las afueras.
Recomendaciones
Lo mejor es que dejen el coche en los alrededores, sobre todo este fin de semana que hay Mercado Medieval. Pueden hacerlo en la zona del Palmeral o junto al área comercial Ociopia. Lleven calzado cómodo, la localidad de Orihuela pide ser pateada para ver de cerca, aunque solo sea por fuera, sus edificios monumentales.
Dónde comer
Bar Manolo. C/ Río, 16. Orihuela. 965 302 093. De lunes a jueves, menú: ensalada, 1º, 2º, postre o café y una bebida (10 €); o menú de tapas: cuatro tapas, una bebida y café o postre (15 €). Especialidades: bacalao de diversas maneras y guisos caseros de cuchara. Precio medio: 18-20€. Mejor reservar con antelación, pero no lo intenten este fin de semana del Mercado Medieval.
Qué visitar
Museo Diocesano de Arte Sacro. C/ Ramón y Cajal. Palacio Episcopal. Orihuela. Abierto de martes a domingo. Festivos y domingos solo por la mañana. Horario: de 10 a 14 y de 16 a 19 h. Precio: 4€; reducido, 2€. 966 743 627. Catedral. Plaza El Salvador. Orihuela. De martes a sábado; los sábados solo en horario de mañana. Precio: 2 €. Visiten la torre, las vistas son increíbles. 966 743 627. Orihuela Medieval. Desde hoy y hasta el domingo 3, en horario de 9.30 a 1.00 h., las calles del casco histórico acogen el mercado (zona cristiana, árabe y de ocio) con pasacalles, teatro, exposiciones, talleres y juegos.

Desde entonces, esta joya pictórica, atribuida primero a Nicolás de Villacis y después a Alonso Cano e incluso a Murillo, es una de las pocas de temática religiosa del genio sevillano y no ha salido de Orihuela salvo cedida para ser expuesta: dos veces en el Museo del Prado, pinacoteca de la que recibe cesiones como contraprestación -ahora se pueden disfrutar 'La Inmaculada Concepción' y 'La conversión de San Agustín', ambas del alicantino José García Hidalgo-; una en la National Gallery de Londres; otra en Murcia, como parte de la exposición 'Huellas'; y una última en el Grand Palais, en una exposición sobre Velázquez organizada por el Museo del Louvre en 2015. «Fue una maravilla ir de correo con la obra al Louvre porque comprendes la importancia real de esta pieza, que siempre ha estado aquí, cuando la ves expuesta frente a 'La túnica de San José' o 'La fragua de Vulcano'», asegura satisfecha la conservadora del Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela, Gema Ruiz.

Este centro, que abrió sus puertas en 2011 en el Palacio Episcopal, ofrece, desde el claustro construido por el obispo Flores Osorio en 1733 y por la escalera barroca, un recorrido cronológico y didáctico que no solo da a conocer la historia del cristianismo a través de sus obras, sino que busca poner en valor la obra en sí misma, darla a conocer y promover la investigación sobre ella. Y al hilo de esto, la conservadora reconoce la importante labor de Justo García Soriano en 1936, «enviado por la República para salvaguardar el patrimonio de los saqueos de la Guerra Civil», una labor que cumplió con creces vistos los tesoros artísticos que Orihuela atesora a día de hoy.

Por la escalera barroca se accede a la Sala Medieval, un amplio espacio en el que se exponen las piezas artísticas más antiguas de la colección, datadas en el XIII, XIV y XV, y que invitan a conocer otros edificios, como la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, con su bella torre gótica; la de Santiago y la Catedral, edificios medievales a los que remite la sala, así como el Museo de la Semana Santa, en el que se ha recompuesto la portada de lo que fuera el Convento de las Mercedarias. No dejen de observar el 'San Miguel Arcángel', atribuido al italiano del XV Paolo de San Leocadio, una obra de transición entre lo medieval y lo renacentista. Desde esta sala, si se asoman a los ventanales, apreciarán el río, junto al que se levantaba la muralla que cercaba y protegía la ciudad en la época.

En la Sala del Renacimiento, un siglo dorado para Orihuela, la luz se intensifica y, con ella, cobran importancia los incunables expuestos que divulgaron la cultura humanista. Obras editadas en el XV y cuya minuciosidad puede observarse en este espacio. También, destaca la Virgen del Cabildo, una pieza de orfebrería de Miguel de Vera que, con dos juegos de manos, podía utilizarse como Inmaculada y como Virgen con el Niño.

De nuevo en la escalera, hay que subir a la planta noble. La galería superior del claustro les pone en bandeja el Episcopologio, una colección de retratos de todos los obispos de Orihuela, desde Gregorio Gallo, el primero de la diócesis, hasta el predecesor del actual, Rafael Palmero. Tras el paso por esta galería de ilustres, llega el momento cumbre. La hora de entrar en el Salón Rojo o del Trono, donde se exponen cuatro obras del pintor murciano Pedro Orrente. Al fondo, visible desde el inicio de la sala, se exhibe, en lo que fue la capilla del Palacio, 'La tentación de Santo Tomás', la joya del museo, obra en que Velázquez reflejó al santo superada la tentación carnal que representa la meretriz y siendo consolado por dos ángeles que le imponen el cíngulo blanco de pureza y castidad.

Antes de marcharse, entren a la 'sacristía' de época, y pasen a ver la pintura flamenca con la que el museo recuerda los tiempos en que los Países Bajos formaron parte del imperio español y admiren dos óleos sobre cobre del seguidor de Rubens Forchondt, y 'La vieja del candil', un retrato de claroscuros firmado por Mathias Stom.

Queda por visitar la maqueta móvil del Colegio de Santo Domingo y la Sala del Barroco, con textiles, orfebrería, manuscritos, pintura y escultura, entre la que destaca el San Luis Beltrán de Salzillo, así como, en textil, el terno regalado por el Cardenal Belluga a la Catedral de Orihuela.

Antes de dejar la galería superior del claustro, entren al Salón Amarillo, que refleja el paso del barroco al neoclasicismo y donde llaman la atención el mobiliario original de esta estancia de recepción y el conjunto de instrumentos musicales. También encontrarán una colección de obras, la mayoría de orfebrería, que representan el Real Monasterio de la Visitación y de Santa María (Salesas), un edificio BIC, de estilo neoclásico, que también pueden visitar. El recorrido termina frente al Belén Napolitano, de propiedad privada y cedido al museo para su exposición.

Cuando salgan del Palacio y pese a que se vean tentados a sumarse a la algarabía medieval, recójanse antes en la Catedral y recórranla. Y, si pueden, no dejen de subir a la torre, parte más antigua del monumento, porque las vistas que ofrece de Orihuela son increíbles desde arriba.