Chapuzón dulce entre arrozales

Las aguas del Segura en la presa del Bayo. /Guillermo Carrión/ AGM
Las aguas del Segura en la presa del Bayo. / Guillermo Carrión/ AGM

Un paseo a la sombra de la Sierra del Puerto, junto a los cultivos de arroz de la D.O. Calasparra, con remojón en el paraje del Bayo

Pepa García
PEPA GARCÍA

Sofocar el asfixiante calor que a partir de estas fechas aplatana a los habitantes y visitantes de esta Región se convierte en un objetivo prioritario. Por ello, la ruta de hoy discurre por las inmediaciones del Segura, en su tramo alto, el que atraviesa el municipio de Calasparra.

La ruta de hoy parte de la Estación de Ferrocarril de Calasparra y acumula unos 9 kilómetros, ida y vuelta. El recorrido se realiza por asfalto y casi en paralelo al itinerario de las vías del tren y el río, entre ambos. Irán pegados a un espacio forestal que, pese a haber sufrido un incendio, conserva pinos de enorme tamaño, que aportan sombra al itinerario, y un rico y variado sotobosque. Un precioso paisaje para el caminante junto a retamas, lentiscos (ahora en fruto), espartos (con sus doradas espigas), enebros, sabinas, espinos negros...

El itinerario se acerca a la Vega del Segura, ahora de verde intenso por los tiernos brotes de las plantaciones de arroz bomba con D.O. de Calasparra.

Mientras sus pasos les aproximan al río, el cauce se intuye gracias a las alamedas y choperas pobladas que contrastan con las tierras margosas y peladas que rodean la cuenca en este tramo.

Los pájaros disfrutan alegres de este almarjal de inigualable belleza, en el que la mano del hombre ha sido juez y parte, transformando, sin dañar, el paisaje y el entorno con su acción secular. No en vano, las acequias de Rotas, Berberín y El Esparragal remontan su existencia más allá del siglo XVI. Una amplísima red de canales hidráulicos, construidos por los locales, que han conseguido sacar el mejor partido a estas tierras fertilizadas por los limos de las avenidas del río. El trino de las aves no deja de acompañar en ningún momento al caminante, ni siquiera cuando los disparos ahuyentadores de jabalíes resuenan con su cadencia lenta.

La guía

Cómo llegar
Desde Murcia, lo mejor es coger la A-30 hacia Madrid y tomar la salida 91 (Jumilla / Calasparra /Caravaca). Incorpórense a la RM-714 en dirección Calasparra y, a unos 20 km., sigan la indicación de Estación de Ferrocarril. Continuando por esa carretera, en unos dos kilómetros llegarán a la estación.
Recomendaciones
Entre la Estación de Calasparra y la presa del Bayo hay una distancia de unos 4,5 km. (solo ida). El itinerario discurre por asfalto, aunque es una carretera con poco tránsito y solo el primer kilómetro, a pleno sol. Lleven repelente de mosquitos, agua, gorra, gafas de sol, protección solar y bañador y toalla. Tengan precaución, la corriente es fuerte. Si van con niños, en la margen izquierda, bajo la presa del Bayo, hay un pequeño remanso, pero estén muy atentos. Más seguro para los pequeños es el baño en la playa del Embarcadero, junto a la Escuela de Piragüismo (Paraje Isla del Tío Juan Vacas, bajo el puente de la RM-714 que salva el río).
Dónde comer
Bar La Esquinica. C/ Lavador, 1. Calasparra. 678 296736. Cierra los miércoles. Todo tapeo. Especialidad: Calabacín maquillado (calabacín en tempura sobre pan de pasas y piñones de horno de leña), croquetas caseras de pollo y de gambón (con mermelada de pimientos ecológicos), alcachofas a la plancha, brocheta de pollo y calabacín (con crema de puerros y polvo de jamón serrano) y, de remate, secreto ibérico 100% bellota. Precio medio: 10-12 €

Por el pie de monte de Cuevas Blancas, pasarán junto al Cortijo del Puerto, donde encontrarán un desvío a la izquierda, deben seguir de frente, en paralelo al curso. Entran en territorio de la finca La Dehesa, un coto de caza por el que el GR-127 cruza a la margen derecha del Segura, entre superpobladas e inundadas choperas. Precisamente en el puente, los titulares del coto advierten de que hay que circular con precaución y sin salirse de la vía principal para evitar accidentes con los cazadores. Si desde el puente se asoman al río, verán cómo las invasoras cañas se hacen fuerte allí donde flojea la sombra del bosque de ribera, en el que, junto a chopos y álamos blancos o plateados, crecen fresnos, olmos, zarzas y rosales silvestres, granados, adelfas, hiedras, carrizos y juncos. En este punto pueden decidir continuar por la margen derecha del río, pero entonces no llegarán a la zona de baño de la presa del Bayo y sí hasta Las Juntas, del Segura y el Mundo, sumando 6 km más (ida y vuelta) a la ruta inicial.

Si continúan por la margen izquierda, el sonido del agua les refrescará el camino y observarán cómo los arrozales inundados sirven de reclamo a la avifauna. Las garzas, descaradas y de blanco radiante, pasean altaneras por las elevadas lindes de los campos de arroz. Lo mismo hacen las perdices, que tras darse un festín de insectos en los límites de los cultivos, marchan aceleradas, pero no asustadas, a ocultarse en el sotobosque del colindante talud de la vía.

El croar de las ranas, los peces que saltan fuera del agua y el ensordecedor sonido del agua al caer con fuerza en la Presa del Bayo, que nutre los canales con los que se inundan los arrozales, les acompañarán durante su baño en esta zona de disfrute tradicional para los calasparreños. Tengan precaución si deciden dejarse caer por la presa (mejor limitarse a hacerlo si van pertrechados de casco para evitar accidentes). Durante el baño, tengan cuidado, el agua discurre brava y con fuerza, así que no es muy recomendable para niños ni para personas con pocas habilidades natatorias.

Para ellos, sin embargo, hay otro punto donde es más seguro darse un chapuzón, es la playa fluvial del Embarcadero, junto a la Escuela de Piragüismo de Calasparra, en el Paraje Isla del Tío Juan Vacas, situado bajo el puente de la RM-714 que salva el Segura.

 

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