A la caza de bólidos en el firmamento

A la caza de bólidos en el firmamento

Pepa García
PEPA GARCÍA

En las apacibles noches de verano del mes de agosto la naturaleza nos regala cada año un espectáculo cautivador que además es totalmente gratis: Las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, la 'lluvia de estrellas' más popular del año.

Equipados con esterillas, aislantes, sillas o tumbonas, algo de abrigo por si en la madrugada refresca, cena, recena y agua en abundancia, no tienen más que acudir a algún lugar apartado de las zonas pobladas para huir de la contaminación lumínica y disfrutar en pantalla infinita de un fenómeno que lleva cautivando al hombre desde que lo es. Relájense, esperen que avance la noche y la constelación de Perseo haga su aparición en el horizonte por el noreste, y dedíquense a la contemplación que el paisaje de la cúpula celeste les sirve en bandeja.

Las opciones son infinitas porque, como cuenta Sensi Pastor, de la Agrupación Astronómica de la Región de Murcia, cada año se suman más ayuntamientos y particulares a organizar estas observaciones y «nosotros no sabemos decir que no». No en vano, acuden voluntariamente y por amor a la astronomía a guiar estas jornadas nocturnas y a ilustrar a los participantes. Aunque recomiendan la comarca del Noroeste como la más idónea para observar el cielo estrellado en toda su magnitud, las zonas no urbanizadas de playa y las montañas alejadas de las urbes son buenas opciones. Además, este año, en que el día de máxima intensidad de las Perseidas -la madrugada del 12 al 13 de agosto la tasa horaria zenital será de entre 100 y 150 meteoritos- coincide con la Luna nueva, la lluvia de bólidos -meteoros que igualan o superan la luminosidad de Venus-, meteoros y meteoritos será especialmente visible.

La leyenda acompaña a este fenómeno natural que la mitología griega atribuye a Perseo, hijo de Zeus y la ninfa Dánae. El dios fecundó a la ninfa transformándose en lluvia de oro. Finalmente, Zeus envió a su hijo Perseo al cielo en forma de constelación y Perseo, cada año, envía una lluvia de estrellas para recordar cómo fue engendrado. Sin embargo, explica Sensi, las Perseidas son fruto de 109P, un cometa periódico bautizado por sus descubridores como Swift-Tuttle, cuya órbita alrededor del Sol tarda en completar 133 años. ¿Por qué entonces todos los agostos vemos los bólidos, meteoros -estrellas fugaces que caen a la Tierra- y meteoritos -atraviesan la atmósfera, se ionizan y se queman- de este cometa? Porque, en el trayecto de su órbita, el Swift-Tuttle va dejando polvo en suspensión o 'escombros' -pequeñas partículas que se desprenden de este objeto celeste- y, cuando la Tierra la atraviesa, entran en la atmósfera y se queman.

Aunque el fenómeno astronómico se produce entre el 17 de julio y el 24 de agosto, este año es entre el 12 y el 13 de agosto cuando la Tierra atraviesa el centro de esta órbita cargada de restos del cometa. Así que aprovechen y disfruten del espectáculo natural acudiendo a alguna de las numerosas observaciones que, con ayuda de profundos conocedores de la astronomía, se celebrarán este fin de semana en la Región. Algunas, como la de Calasparra, incluyen una pequeña excursión nocturna y la mayoría la observación del brillante Venus, los anillos de Saturno y sus satélites, las bandas atmosféricas y los satélites de Júpiter y detalles de marte, ahora muy próximo a la tierra -unos 38 millones de kilómetros-. Además, no duden en acudir en compañía de los pequeños de cada casa y, para ir mejor preparados, además de abrigo, acomodo y viandas, pueden hacerse con una carta celeste de la Península Ibérica -los hay gratis en internet- para poder identificar las constelaciones o alguna de las app disponibles -NASA App, Sky Map, Star Chart o Sky View, por ejemplo-.

Después de este fin de semana ya podrán decir sin faltar a la verdad que han dedicado parte de su verano a la vida contemplativa.

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