El camino de los pastores

Pepe Prats observa el paisaje desde El Pozo del Prao, junto a la Cañada Real del Cortijo de Espín. /Guillermo Carrión / AGM
Pepe Prats observa el paisaje desde El Pozo del Prao, junto a la Cañada Real del Cortijo de Espín. / Guillermo Carrión / AGM

Un recorrido por los dominios del cordero segureño en las tierras altas de Caravaca de la Cruz

Pepa García
PEPA GARCÍA

La red de cañadas, cordeles y veredas, de vías pecuarias en definitiva, es especialmente amplia en el término municipal de Caravaca, donde tradicionalmente la ganadería extensiva ha sido una actividad con peso económico y social. Esta red de caminos de dominio público languidece poco a poco por el olvido, la falta de uso y la desfachatez de nuevos terratenientes que no dudan en labrar y cultivar, okupar y usurpar, una red viaria milenaria que aún da servicio a los pocos valientes que siguen pastoreando a sus rebaños.

Conscientes de que este patrimonio merece ser conservado por la historia, el saber y las tradiciones que atesora, hoy partimos de La Almudema siguiendo el rastro de los pastores, pero no de los que protagonizan los villancicos navideños con destino a Belén, sino de los que aún hoy buscan pastos frescos para alimentar a unas reses con las que estos días de fiesta nutrimos nuestras mesas.

El paseo, largo (más de 17 km.) pero casi llano, comienza en la Casa de la Vereda, junto a la carretera RM-711, y toma la Cañada Real de Archivel que los movimientos de trashumancia y trasterminancia empleaban para desplazar al ganado hacia tierras lorquinas.

En sus primeros pasos, la Cañada Real de Archivel atraviesa la Cañada de Tarragoya, paralela y pegada al curso del río Quípar, hoy íntegramente dedicada al cultivo intensivo, pese a ser terreno público. Cruzando el camino asfaltado que se interna hacia La Encarnación, se asciende recto, junto a Las Cabezuelas, siguiendo la pista -que es Cañada Real y discurre paralela al Barranco del Pinar-. Recorren un territorio en el que alternan la pinada, mayoritariamente monte público en el que abundan espartos, romeros, enebros y tomillos, y los terrenos de labranza tradicionalmente cerealísticos que, ahora y en muchos casos, han sido sustituidos por almendros, cuyo fruto cotiza al alta.

La última otoñada, buena en lluvias, ha reverdecido estos prados ondulados en los que el ganado se alimenta en este entretiempo de labranzas con rizas y plantas silvestres, como las comestibles ortigüelas.

Durante el recorrido, en la primera bifurcación deberán tomar el ramal de la izquierda. Y, cuando la vía pecuaria dibuja una curva de casi 360º, estén atentos y continúen por ella como si fueran al Corral de Las Cabezuelas, una de las innumerables construcciones que demuestran la inmensa actividad que acogió este territorio. Antes de llegar, deben dejar el corral a su izquierda y girar a la derecha por la pista que ocupa la Cañada Real de Archivel, en ligero ascenso y que se interna de lleno en un bosquete de pinos. Luego, continúen por el ramal de la izquierda. Cruzarán sobre el oleoducto Almería-Chinchilla, que reconocerán por unos postes con carteles amarillos, y transitarán junto a campos de almendros con apenas dos años de vida. Precisamente estos se han comido buena parte de la anchura de la cañada -más de 72 m-.

Cojan en la siguiente bifurcación a la izquierda, para, bordeando estos cultivos y las pinadas, llegar hasta el Corral de Sopalmo, que verán a su derecha. Por un estrecho camino que hoy atraviesa otro nuevo almendral, continúa esta cañada invadida hacia el corral, cuyo muro exterior se cae a pedazos. Desde ahí, en dirección sureste, sigan la línea de la pinada y pasarán junto a un canal que conduce las aguas de escorrentía hasta el 'charco', abrevadero histórico del ganado. La cañada desciende ahora el Barranco del Sudaor, que hay que cruzar, un nacimiento de agua que los pastores han frecuentado siempre y que conserva un tornajo -abrevadero- hoy colmatado por la falta de uso. Por la margen derecha, se asciende hacia Las Revueltas. Deben dirigir sus pasos, almendral a través -ya que ha labrado e invadido la antigua cañada- hacia una pequeña nave agrícola con la puerta roja. A sus pies permanecen las ruinas del Ventorrillo de Las Revueltas, justo donde confluyen y empiezan a coincidir la Cañada de Archivel y el Camino de Lorca (también GR 253), en el que 'Los Marines' alojaron durante generaciones a pastores y transeúntes.

Sigan en dirección sureste y algo más de dos kilómetros más adelante, entre verdes prados plagados de flores de las ortigüelas, llegarán al cruce del Cortijo de Prado Jerez, en ruinas. Ahí deben coger, a la derecha, la Cañada Real de Cortijo Espín, que les llevará, en medio kilómetro, al Pozo del Prao (lo distinguirán por juncos y tarays), donde quedan los restos del muro de un antiguo acueducto -tuvo canal de madera- que llevaba el agua hasta la Casa de las Choqueras.

Un kilómetro más adelante, junto a una pinada, cojan una bifurcación a la derecha e inmediatamente a la izquierda para tomar el Camino de la Cañada Cerda. Ya solo tienen que seguir la pista para llegar a la Cañada Real de Archivel y regresar a La Almudema.

De este núcleo rural sería delito que se fueran sin probar el asado de cordero segureño en el Bar Flores (previo encargo) y sin hacerse con una remesa de dulces artesanos para endulzar las fiestas.

Advertidos quedan.

LA GUÍA

Cómo llegar
Deben coger la Autovía del Noroeste y, cuando se acaba, a la altura de Caravaca, continuar en dirección a Barranda por la RM-730. En el cruce de Venta Cavila, giren a la izquierda (Lorca-Águilas) por la RM-711, que atraviesa La Almudema. Nada más pasar la pedanía, a la izquierda verán una indicación de Camino de Tarragoya. Cójanlo, dejen el coche donde no estorbe y sigan la pista que es la Cañada Real de Archivel (c/ La Vereda).
Recomendaciones
La ruta es de poco más de 17 km, pero es prácticamente llana, por lo que en unas cuatro horas podrán completarla. Lleven agua y almuerzo. Si andan bastante, es apta para hacerla con niños
Dónde comer
Bar Flores. Ctra. de Lorca, 3. La Almudema (Caravaca). 968 704241. Cierra lunes. Menú: De martes a viernes, 10-12 euros (ensalada, 1º, 2º, postre, una bebida y café). Especialidades: lomo de orza, calamares rebozados y, por encargo, arroz y conejo, migas y asados de cordero segureño. Precio medio: 18-20 euros.
Dulces navideños
Casa Pascual Soria. Ctra. de Lorca, 22B. La Almudema (Caravaca). 968 704 440 y 630 784 847. Cierra domingos. Horario: de 16 a 21.30 h. Dulces navideños artesanos: manchegos, mantecados de almendra, polvorones, pastelillos de cabello, cordiales, toñas, alfajores, tortas de manteca y de cabello de ángel.