El camino del arroyo Blanco

Tres senderistas cruzan las juntas de los arroyos Tercero y Blanco, junto al Torcal de Bojadillas, para seguir remontando el curso del Blanco./Guillermo Carrión
Tres senderistas cruzan las juntas de los arroyos Tercero y Blanco, junto al Torcal de Bojadillas, para seguir remontando el curso del Blanco. / Guillermo Carrión

Fósiles, pozas y cursos de agua para disfrutar bajo los abrigos rupestres de los cortados del Torcal de Bojadillas

Pepa García
PEPA GARCÍA

Ahora que la primavera ha entrado de lleno y el mercurio comienza su ascenso imparable de camino a los más tórridos días del estío, les propongo una excursión de altura, donde las temperaturas se dulcifican, y junto a los cursos de agua, que refrescan el ambiente. El itinerario de hoy discurre a caballo de las provincias de Murcia y Albacete, en las estribaciones de las sierras del Zacatín y del Taibilla, y sale de la aldea de Bojadillas. Una población perteneciente a Nerpio (Albacete) que estuvo habitada por hasta 80 familias y tuvo escuela unitaria hasta los años 80, pero que en agosto pasado perdió a su último habitante permanente.

Empeñados en devolverle la vida a esta cortijada en la que habitaron gentes fundamentalmente dedicadas a la agricultura de secano (con huertos de subsistencia en las inmediaciones de las numerosas fuentes del paraje) y a la ganadería (todavía queda Juan Pedro, el último pastor de la zona con rebaños de cordero segureño y cabra celtibérica), los vecinos han ido arreglando las casas. Incluso algunos las han restaurado y adecuado para convertirlas en casas rurales. Es el caso de Julián Fernández, pedáneo de Bojadillas, natural de La Matanza (Moratalla), a escasos 3 km. en línea recta -algunos más por caminos y senderos aptos para el caminante-, y alumno de la escuela de la pedanía que hoy 'gobierna' desde los 7 a los 14 años. Para ayudarle a revitalizar la aldea, trabaja también la asociación de vecinos, cuyo presidente, Juan Bautista de la Cruz, nos acompaña también en este itinerario. «Queremos recuperar y señalizar tres rutas, para que la gente venga a recorrer esta zona», comentan ambos orgullosos de los paisajes que se han preservado entre el Noroeste murciano y el sur de la comarca albacetense de la Sierra de Alcaraz y Segura.

La guía

Cómo llegar
Para llegar a la aldea de Bojadillas deben tomar la autovía del Noroeste (RM-15) y continuarla hasta el final. Pasado Caravaca, sigan por la RM-730 en dirección a Barranda y, por la circunvalación, cojan hacia Archivel (MU-702, a la derecha). Tras El Sabinar y Calar de la Santa, pasarán junto al cortijo El Renacer, después deben girar a la izquierda en dirección a la Rambla de la Rogativa. Sigan las indicaciones hacia la ermita de la Rogativa, hasta que vean una carretera a su derecha (con indicaciones de Bojadillas y Casa Barriga), que les llevará, por el camino rural de Bojadillas, hasta la aldea.
Dónde comer
Restaurante Nogales. C/ Huerta Ventura, 1. 02350 Nerpio (Albacete). 967 438 070 y 628 198 458. Abre todos los días hasta después de las comidas. Menú: De lunes a viernes, 11 euros; sábados y domingos, 12 euros. Incluye primero (guisos caseros), segundo (carne a la brasa), postres caseros, bebida y café. Especialidades: torreznos, lomo de orza, atascaburras, gazpacho manchego, potaje, cocido, olla de alubias pintas, caracoles en salsa, cordero segureño y churrasco a la brasa, flan de nueces y tarta de queso con mermelada. Todo casero.
Dónde dormir
Caserío Bojadillas. Aldea Bojadillas, s/n. 02350 Nerpio. 622 47 2070. 2 casas de 8 plazas. Precio: 20 euros por persona y noche.

La ruta parte del lavadero, situado en uno de los manantiales de Bojadillas, en dirección a Nerpio y deben tomar un camino encementado que desciende, frente a la aldea, hacia la rambla de la Virgen o arroyo Blanco, que desagua en el Embalse del Taibilla. Siempre por esa pista principal, que enseguida tiene firme de tierra, atravesarán viñedos en espaldera, campos de almendros (todavía con las flores más tardías), nogales, sembrados de cereal e incluso cultivos de aromáticas. De hecho, todavía sobrevive en la zona el único alambique en el que se extrae la esencia a estas plantas en franca expansión en las tierras del Noroeste.

Entre pinos y sabinas centenarias, al kilómetro de haber comenzado la marcha llegarán a una bifurcación con un viejo cartel indicativo. Deben dejarlo a su derecha y continuar pista abajo. Medio kilómetro más adelante verán el arroyo Blanco. Deben remontar su curso, cruzando de una margen a otra siguiendo un camino bien marcado. Pasarán junto a lo que fueron los viejos huertos y una antigua alberca. En sus orígenes trataron de instalar la aldea en los márgenes del arroyo, pero las laderas inestables de estas tierras margosas, en las que todavía se pueden encontrar innumerables fósiles a la vista, les hizo cambiar de idea.

El arroyo va ahora, después de las recientes lluvias y de las abundantes aunque no copiosas nevadas, con bastante agua y su calidad la refleja la presencia de zapateros de agua y una rica comunidad de algas visibles bajo el transparente caudal.

De frente, observarán los verticales cortados de la sierra del Alcaboche, unas paredes que albergan uno de los más llamativos abrigos de pinturas rupestres de Nerpio, municipio que reúne el 70% de las pinturas rupestres levantinas de toda Castilla-La Mancha, el Torcal de Bojadillas: «Es el único abrigo rupestre en el que hay representada una especie de caza menor como la liebre», destacan Julián y Juan Bautista. Hoy, las pinturas están protegidas por un vallado, por lo que para visitarlas es necesario concertar previamente una cita en la oficina de turismo de Nerpio. No obstante, los recursos naturales de esta zona y la defensa natural que estos cortados rocosos aportaban muestran claramente por qué nuestros antepasados prehistóricos escogieron esta zona para establecerse.

A los 3 kilómetros de iniciada la ruta, la pista se bifurca, hacia la izquierda, se sube hacia el cortijo del Torcal y las pinturas. Deben seguir pegados al arroyo Blanco y, enseguida, junto a las antiguas acequias que canalizaban el agua hacia las huertas y los cortijos, llegarán a la junta de los arroyos Tercero y Blanco. Crúcenlas y sigan remontando el Blanco, junto a una deliciosa poza que en unas semanas tendrá ya un baño de lujo.

A la altura del cortijo del Mojón, justo en el límite de provincia (como su propio nombre indica), deben cruzar el arroyo y dejarlo a su izquierda, para iniciar el ascenso hacia el camino rural de Bojadillas, por el lateral de unos campos de nogales y unos sembrados (pasarán antes por un desfiladero de un ramblizo en el que sabinas centenarias se mantienen en un milagroso equilibrio), para llegar al asfalto. Una vez en él, sigan hacia su derecha y, en poco menos de un kilómetro y medio, les llevará de nuevo a la aldea Bojadillas.

Para comer, acérquense hasta Nerpio (merece una visita) y no se vayan sin probar los guisos caseros, pero, sobre todo, el flan de nueces (con D.O.) y, como digestivo, el típico vino de nueces o el orujo para poner punto y final al convite.

 

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