Los bolos huertanos birlan a copas

Juan Antonio Martínez, del equipo de La Chamba, tira a copas con 'panzá' y derriba cinco bolos de la hilada./Javier Carrión / AGM
Juan Antonio Martínez, del equipo de La Chamba, tira a copas con 'panzá' y derriba cinco bolos de la hilada. / Javier Carrión / AGM

El cinturón verde de Murcia atesora los últimos juegos en bares y merenderos típicos y, estas fiestas, la Federación los acerca al Malecón

Pepa García
PEPA GARCÍA

Ahora, cuando se dé por terminada esta Semana de Pasión pasada por agua, comienza el tiempo de festejar la estación del renacer de la vida. Unas fechas que en el municipio de Murcia cobran especial protagonismo con las Fiestas de Primavera, tiempo de exaltar las tradiciones y de celebrar la vida en la huerta que ha configurado a lo largo de los siglos el paisaje cultural de estas tierras.

Dispuestos a descubrir los escenarios donde más de cinco siglos atrás se gestó el más popular de los juegos típicos regionales -el caliche, el truque, la colombicultura y los bolos huertanos, el que nos ocupa-, hoy proponemos un recorrido perfumado de azahar, acompañado por el trinar de los pájaros y el alegre discurrir del agua por las acequias, y coloreado por los brotes nuevos de los frutales y los pétalos de las flores que se prodigan en los retazos de huerta que, gracias a irreductibles huertanos, conforman el famélico cinturón verde de una ciudad cada vez con peores humos.

La guía

En Fiestas de Primavera
El Malecón contará estas fiestas con un juego de bolos construido por la Federación de Bolos Huertanos, donde 8 equipos disputarán un torneo (lunes, miércoles, jueves y viernes, por la tarde). Además, el martes por la mañana, jugadores federados realizarán una exhibición. Y el miércoles, de 11 a 13 h., ofrecerán un taller para niñas y niños que quieran iniciarse.
Ruta de bolos huertanos
En la margen derecha. Merendero La Chamba (carril de los González, Los Garres). 619 674402. Abre jueves (desde las 18 h.), y viernes, sábados y domingos (todo el día). Carne a la brasa, arroces, zarangollo, pulpo, patatas asadas,... Precio medio: 20-25€. Casa Ruiz (Ctra. de la Fuensanta, Patiño). 968 250303. Rincón del Pando (carril del Chorizo, Algezares). 677 344713. Carne a la brasa, arroces y aperitivos y comida murciana. Precio medio: 20€. Juego de Bolos Siscares (c/ Mayor, 54, Rincón de Seca). Bar de reducidas dimensiones donde tomar una cerveza y disfrutar de la afición a los bolos.
Ruta de bolos huertanos
En la margen izquierda. Gastrobar Novias (avenida Juan XXIII, Cabezo de Torres). 868 970943. Cierra lunes. Cocina moderna (huevo poché, pulpo con parmentier, ravioli de chato y milhojas de foie. Precio medio: 20-25€. Merendero La Olivera (carril Aceros, Casillas). 651 447169. Cierra lunes. Martes, miércoles y jueves (de 18 h. a cierre), viernes, sábado y domingos (todo el día). Carne a la brasa, michirones, caracoles en salsa, migas, arroces al sarmiento. Restaurante El Molinero (carril de los Palomos, 4, La Albatalía). 968 297148. Abre todos los días. Arroces, carne a la brasa, chato murciano al horno y comida murciana. Precio medio: 20-25€. Bar Salamanca (carril Torre Molina, 128, La Albatalía). 968 294431.

De origen incierto -hay teóricos que sitúan su nacimiento en los monasterios del norte de Europa y su llegada de manos de los cántabros que participaron en la reconquista de Sevilla, y otros que aseguran que fueron los cántabros los que los exportaron al norte de la Península-, lo cierto es que en el primer tercio del siglo XVI ya eran tan populares que un bando promulgado por el Concejo de Murcia los prohibía por las trifulcas que generaban las cuantiosas apuestas que se movían en torno al juego de bolos huertanos y también, recuerdan desde la Federación de Bolos Huertanos, los castigos físicos y económicos que los terratenientes imponían a esclavos y braceros que perdían y les hacían perder sus dineros.

Entretenimiento local por antonomasia, como el circo en el Imperio Romano o el fútbol en la Europa actual, los finales de los carriles de huerta convocaban a los parroquianos, en torno a un ventorrillo y al acabar la jornada, para disputar la partida en la que, como mínimo, los equipos en duelo se jugaban la 'convidá' y, a veces, cosas más serias.

Poseedores de un lenguaje propio que solo los cada vez menos numerosos jugadores de bolos dominan, oírles hablar suena a chino para los profanos. Con el empinador -y no porque empine el codo- como primera pieza del equipo, los bolos se sitúan en hilera, al revés o al derecho; al cuadro, en hileras de dos o tres; o a la pared. Después, el manilla, una suerte de capitán de equipo, decide el mande -el lugar desde donde se tirarán de mano los bolos y la manera: a vueltas o a copas, con pie 'alante', pie bola, pie juntos o con 'panzá', con salto y 'panzá'...- desde el que jugarán hasta tres manos los jugadores de cada equipo. «El manilla tiene que ser el jugador que más conocimiento tiene del juego de bolos, aunque no necesariamente el que más bolos derriba. Porque, para ser bueno en este juego, hay que conjugar fuerza física, habilidad, inteligencia y un poco de mala leche para aprovechar las debilidades del otro equipo», desvela parte del truco el presidente de la Federación de Bolos Huertanos, Ángel Martínez, que lleva toda una vida -de los 12 hasta los 58 años que tiene ahora- jugando.

«Ahora, está birlando a copas con 'panzá'», apunta Ángel durante el juego. Y no se refiere a que le está quitando una 'panzá' de cubatas al contrincante, sino que, a unos cuatro metros de la 'hilá', un jugador se lanza en plancha al suelo y tira la bola mientras aún está en el aire.

El de los bolos es un juego muy complejo que «lo mejor es aprenderlo de pequeño, como pasa en otros deportes», opina Sergio, del equipo Gastrobar Novias de Cabezo de Torres -sextos en la liga-, quien a sus 41 años recuerda que se aficionó de niño y que, luego, se lo dejó por otras diversiones hasta que volvió al carril a los 30. «Ahora vienen unos jovencicos de Monteagudo a jugar (de unos 16 años), pero, cuando brinca la edad mala, nos abandonan», añade Sergio haciendo referencia a que los adolescentes acaban prefiriendo las copas de discotecas y pubs a las de los bolos.

En eso coincide Pepito Siscares, regente del ventorrillo que, desde hace 38 años, atiende a los parroquianos que acuden al juego de bolos Siscares, en Rincón de Seca. «A esto le queda... Yo tengo 47 años y soy el más joven de mi equipo, Globos Festival-Cristalería Moreno», que, aunque sorprenda, los equipos tienen patrocinadores para la liga, y ellos van séptimos empatados con los sextos. «Antes, solo en Rincón de Seca había seis juegos de bolos, ahora solo quedo yo» y enumera una retahíla de juegos que se prodigaban en las pedanías limítrofes y de los que apenas queda la muestra. De hecho, juegos históricos como el del Pencho, en La Albatalía, o Los Pájaros, en La Arboleja, han desaparecido o han dejado de utilizarse para siempre. «Ha llegado a haber hasta tres divisiones más la de juveniles», ratifica el presidente de la Federación, que está empeñado en evitar que desaparezca esta antiquísima tradición huertana.

Este es el segundo año que, mediante un convenio con el Ayuntamiento de Murcia, los profesores de Educación Física de los colegios aprenden la mecánica del juego, disponen de un juego de bolos y bolas oficiales y pueden transmitir el conocimiento y la afición a sus alumnos. «En 2017 participaron once colegios y, en 2018, diez, y esperamos que en 2019 se celebre la tercera edición», sueña despierto Ángel Martínez. Para quien, aunque el principal problema es, además de que «es difícil competir con los videojuegos, que, antes, tener un juego de bolos era un negocio, por la gente que atraía y que, luego, se convidaba en su merendero. Pero, ahora, son casi 200 m2 que prefieren dedicar a poner una terraza. Y mantener un juego de bolos no es sencillo».

La solución, proponen por enésima vez desde la Federación, es que las distintas concejalías implicadas -Deportes, Infraestructuras y Desarrollo Urbano- se pongan de acuerdo, y el Ayuntamiento permita crear en algunos jardines, o por lo menos en uno emblemático, juegos de bolos, porque los de la huerta están desapareciendo. De hecho, estas Fiestas de Primavera, la Federación ha construido uno en el Jardín del Malecón, donde, del lunes 22 al viernes 24, celebrarán el torneo Fiestas de Primavera (con los 8 primeros clasificados de la liga), que jugarán lunes, miércoles, jueves y viernes; el día del Bando, por la mañana, harán una exhibición y el miércoles, de 11 a 13 h., impartirán un taller para niñas y niños.

Y sugieren, dejar un juego permanente en el Malecón, lo que «permitiría a los bolos estar presentes, además de organizar exhibiciones y torneos entre los escolares del municipio» para salvar esta manifestación cultural con más de cinco siglos de historia.

Así que, acudan esta semana al Malecón, aprendan las reglas, aficionen a sus hijos y anímense a jugar recorriendo alguno de los merenderos que, en plena huerta, todavía ofrecen esa oportunidad. Pueden comenzar el 1 de mayo, fecha en la que se celebra en el merendero La Olivera, de Casillas, el partido de selecciones, en el que se enfrentan los mejores jugadores de la margen izquierda del Segura contra los de la margen derecha.

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