Abre al público la Catedral del Paleolítico

Vista aérea del conjunto de cavidades y abrigos del yacimiento paleolítico de la Cueva del Arco./Guillermo Carrión
Vista aérea del conjunto de cavidades y abrigos del yacimiento paleolítico de la Cueva del Arco. / Guillermo Carrión

Los arqueólogos de la Cueva del Arco guiarán a través de la prehistoria a 50 visitantes cada sábado de septiembre

PEPA GARCÍA y GUILLERMO CARRIÓNMurcia

En Los Losares, una zona cercana al Cañón de Almadenes (Cieza), en la que la disolución de la piedra caliza ha dado origen a numerosas simas y cavidades, se encuentra la Cueva del Arco, un yacimiento arqueológico que no deja de deparar sorpresas.

El lunes comenzó la tercera campaña de excavaciones, que codirigen Ignacio Martín Lerma y Dídac Román, y convencidos de que la divulgación es fundamental para impulsar la investigación, han organizado, junto al Ayuntamiento de Cieza, unas jornadas abiertas al público para que conozcan de cerca las maravillas que atesora este singular yacimiento en el que habitaron los últimos neandertales y también los primeros humanos modernos del Paleolítico. Serán todos los sábados de septiembre (mañana, 15, 22 y 29) y, además del agradable paseo, el disfrute del paisaje y del paraje en el que se oculta esta 'Catedral del Paleolítico', los participantes (50 como máximo por sábado) podrán ver el arte paleolítico (de hace entre 12.000 y 20.000 años) con el que dejaron testimonio escrito de su paso nuestros más remotos antepasados y aprender de prehistoria de viva voz, gracias al equipo de investigadores que trabaja en la Cueva del Arco, en la que ya saben que habitaron los últimos neandertales y los primeros humanos modernos.

El itinerario, que estará guiado por personal de la Oficina de Turismo de Cieza (donde hay que inscribirse presencialmente para acudir a visitar el yacimiento), comienza junto al Cañón de Almadenes, un privilegiado rincón natural, espacio protegido, que alberga las tres únicas cuevas del sureste con arte paleolítico –Cueva del Arco, Cueva de las Cabras y Cueva de Jorge–, lo que, sin duda, pone de relieve la singularidad de este rincón de la geografía peninsular.

1. Dos arqueólogos recogen el material extraído en la cueva para cribarlo a los pies del conjunto. 2. Dos miembros del equipo criban el sedimento de los abrigos en busca de restos neolíticos y paleolíticos. 3. Lasca de sílex / Guillermo Carrión

Con las siluetas de las sierras del Almorchón y la Palera dominando el horizonte, el recorrido discurre primero entre pinos, que se libraron del incendio de 2015, y, luego, tras pasar junto a las canteras, los pinos van cediendo paso a los espartales y lentiscares que se han recuperado del fuego. Precisamente en este tramo, pasarán junto a la Sima Grande, un refugio de murciélagos protegido para evitar molestias a estos quiróteros amenazados, que han encontrado en los túneles que el agua abrió en Los Losares un lugar de ideal para la cría y la lactancia.

Tras una de las lomas de Los Albares, aparece, como de la nada, el espectáculo imponente que es la Cueva del Arco, un conjunto de cavidades que el tiempo y la erosión kárstica construyeron. En las paredes de una rambla que desemboca en pleno Cañón de Almadenes, se oculta un yacimiento en el que el arte rupestre paleolítico aparece por primera vez en el sureste peninsular ligado a la vida en ese espacio, rompiendo el mito de lugar sagrado con el que la ciencia invistió a las cuevas con arte rupestre.

Hogares y herramientas de una factura de alta calidad y delicado acabado, restos óseos de la fauna de la que se alimentaron, también de los pólenes de las plantas con las que convivieron, hablan de bosques de encinas y hayas habitados por ciervos, cabras y conejos. «Pero estamos en la antesala de la cueva», advierte Ignacio Martín Lerma, haciendo referencia al prometedor futuro de este yacimiento.

1. Sima Grande, refugio y lugar de cría de murciélagos protegido para evitarles molestias. 2. Huesos encontrados. 3. Pintura frontal de una cabra de época paleolítica. / Guillermo Carrion

No tienen más que visitarlo para comprobar que la Cueva del Arco no es realmente una cueva, sino un conjunto de estas, colmatadas de sedimentos casi hasta el techo, y que, en sus primeros centímetros, ya ha dado resultados sorprendentes: «Los hogares neandertales, con sus piedras alrededor, están ya apareciendo. Algo que, en Rambla Perea (Mula), ha costado 15 años de excavación alcanzarlo». Además, el nacimiento de estalactitas en lo que hoy es el fondo de la cavidad principal, augura metros y metros de sedimento por debajo, intacto miles de años.

Más arriba, pasando bajo el monumental arco, se sube a un 'segundo piso', en el que se abren dos estancias. Una, alargada y profunda, oculta en su interior las cabezas de dos caballos y una cierva (apreciables a simple vista) y un caballo que solo las técnicas más avanzadas permiten descubrir tras 20.000 años de desgaste.

Uno de los investigadores trabaja en el interior de la segunda cavidad.
Uno de los investigadores trabaja en el interior de la segunda cavidad. / Guillermo Carrión

Junto a esta, en apenas un metro de altura bajo el techo de la segunda habitación, se acurrucan los arqueólogos en busca del momento de la prehistoria en la que el humano moderno reemplaza al neandertal. Precisamente ahí, tras un nivel neolítico, encontraron la pasada campaña restos paleolíticos y, hoy, la 'zanja' abierta por los investigadores deja entrever una enorme gruta que profundiza en el interior de la tierra. «No sabremos si habrá un agujero vacío, pinturas, un enterramiento,...», afirma Martín Lerma, poseído, precisamente, por el misterio de la Arqueología.

La guía

Como visitar las cuevas
Las visitas se realizarán todos los sábados de septiembre: mañana, día 8, y los días 15, 22 y 29 de septiembre. El aforo máximo por día es de 50 personas y la inscripción (gratuita) se debe hacer presencialmente en la Oficina de Turismo de Cieza (plaza de España, s/n, Cieza). Las visitas se organizarán por riguroso orden de inscripción, a partir de las 9 h.
Recomendaciones
Lleve calzado para caminar por el monte, gorra, gafas de sol, protector solar y muchas ganas de aprender. Para los desplazamientos se usará el vehículo propio.
Dónde comer
Venta El Ginete. Carretera Pantano del Quípar, Km, 2,5. 30530 Cieza. 696 942174. Cierra los miércoles. Menú:De lunes a viernes, 9 euros (ensalada, 1º (guisos), 2º, una bebida, postre y café). Especialidades: carnes a la brasa, arroz con conejo y caracoles, gazpachos manchegos y postres caseros (tarta de queso, flan, pan de Calatrava, natillas...). Precio medio:20-25€. Mejor reservar previamente.

Además, en esta visita con guías de lujo, podrán ver, ya fuera de este monumental 'edificio' prehistórico, otra singularidad, dos cabras pintadas frontalmente («algo muy inusual», certifica el codirector de la excavación). Pero lo mejor, los miembros del equipo de investigadores le transmitirán el gusanillo por la 'Arqueología invisible', aquella que hace de la deducción un motor para entusiasmarse por este pasado remoto que habla sobre los orígenes de la Humanidad.

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