'Jóker' y 'El crack cero', apuestas seguras

CARLOS MARTÍNEZ

Hoy soy donante de felicidad. Tenemos cuatro estrenos y tres de ellos son de lo mejor que vamos a tener en este curso cinematográfico, o eso dicen los críticos (esa gente de mal vivir).

Hace unas semanas en el Festival de Venecia se derritieron con 'Jóker', que se llevó hasta el León de Oro. Si esto es una impostura festivalera, una transgresión buscada para conseguir publicidad al premiar un personaje de cómic, o hay auténtico talento tras esta cinta, es algo que nos toca juzgar ahora.

Jóker es uno de los malvados más carismáticos del Batman de DC Comic, y es un personaje que ha reportado prestigio a los actores que lo han interpretado, Jack Nicholson o Heath Ledger, y eso parece que pasará con Joaquin Phoenix que lo encarna en esta nueva versión. En ella los empeños están direccionados a explicar la maldad de este solitario y desequilibrado personaje. El director Todd Phillips hace un trabajo sobresaliente situando la película entre 'Birdman' (2014) y 'El caballero oscuro' (2008), con la inestimable ayuda de Robert De Niro en un (desacostumbrado en los últimos tiempos), buen papel.

Uno de los estrenos españoles más esperados llega hoy, es 'El crack cero' de José Luis Garci. A los más jóvenes (no os preocupéis, la juventud es una enfermedad que se cura con la edad) les contaré que el 'El crack' (1981) y 'El crack II' (1983), fueron dos grandes éxitos en su momento. Eran una forma castiza de traer el universo del cine negro de detectives privados al Madrid de la Transición. Funcionó muy bien, sobretodo gracias al trabajo sin tacha de un duro Alfredo Landa, que empezó a purgar sus faltas de las mal llamadas «españoladas».

Sustituir a Landa es lo más complicado de esta película, y le ha recaído al murciano Carlos Santos, que lo resuelve con solvencia. Aquí retoma el personaje de Germán Arteta, un ex policía, que en un Madrid que bulle por el inminente fin del Franquismo, debe realizar una investigación que nunca es tan simple como parece. Una precuela a la altura de sus antecesoras, y que tiene la virtud de incentivar el deseo de revisarlas.

Daniel Sánchez Arévalo es uno de los autores más interesantes del cine español actual. A él debemos obras tan apreciables como 'Azul oscuro, casi negro' (2006) o 'Gordos' (2009). Ahora nos presenta otra historia inmensamente humana, como todas las suyas, pero quizás la más realista de todas, la casi documental 'Diecisiete'.

Un adolescente que está internado en un centro de menores (¿adivináis la edad?), tras toda una vida dando tumbos, entra en una terapia con perros, y en ese chucho al que cuida y se convierte en su amigo, encuentra la estabilidad que necesita. Pero un día el perro es dado en adopción y el chico se queda más perdido que un espectador del difunto «Pasapalabra». Parece todo muy Canal Divinity, pero es más que eso.

Sé que como sois mala gente pensaréis que hay similitudes entre el argumento de 'El rey burro' y la situación política, pero eso es solo porque tenéis la mente llena de maledicencia.

Esta fabula de dibujos animados va de un Rey que decide jubilarse, y para sustituirlo convoca unas elecciones a las que una politóloga manipuladora (cómo somos), pretende que gane un pollino tan simpático como inútil para poderlo manipular. Si alguien ha visto 'Su distinguida señoría' (1992), le traerá más que parecidos razonables.

Hace poco Mafalda, el magistral personaje de Quino, cumplió 55 años, un motivo buenísimo para repasar sus tiras (como si hiciera falta alguno), y nunca, nunca, nunca, ver las adaptaciones cinematográficas que le han perpetrado. Que tengáis una semana de cine.

Títulos de crédito

José Luis Garci fue el primer director español en ganar un Oscar, fue a la Mejor Película de Habla No Inglesa con 'Volver a empezar' (1982). Hoy que estrena, es buen momento para repasar las otras películas de nuestro país que han ganado ese premio.

Fernando Trueba lo hizo con 'Belle Époque' (1992), una tan olvidable como confortable comedieta, más francesa que española, con un gran reparto femenino. Luego vinieron dos dramas, uno trajo el premio a Almodóvar, que le rondaba desde 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' (1988), y lo hizo con ese melodrama a lo Douglas Sirk que es 'Todo sobre mi madre' (1999). La última vez que ganamos fue con 'Mar adentro' (2004) de Alejandro Amenabar, otro gran trabajo de actores (que al fin y al cabo son la inmensa mayoría de los miembros de la Academia que dan los premios).

Curioso que ninguna de ellas sea la mejor de su director, y que fueran sobrevaloradas en su tiempo, lo que no desmerece en nada su mérito.

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