Homenaje al cine con 'El gordo y el flaco'

Oliver Hardy (John C. Reilly) y Stan Laurel (Steve Coogan, dcha.), en esta película que recuerda la gira relizada por teatros de Gran Bretaña en 1953.

CARLOS MARTÍNEZ

Entrados ya plenamente en Cuaresma, a algunos ya les ha llegado su salvador (Zidane o Messi), otros esperan su vuelta (Iglesias), y los demás nos debemos conformar con el advenimiento de las novedades a las carteleras.

El primero de ellos me despierta mucha simpatía, (con esta edad uno ha descubierto que es una razón tan buena como cualquier otra para poner bien una película). Se trata de 'El gordo y el flaco'. Hasta los que hayan estudiado la ESO habrán adivinado que va sobre esta pareja cómica que triunfó, y de qué manera, en las primeras décadas del cine de Hollywood.

Lo que nos cuenta es su última gira realizada en los años cincuenta por Gran Bretaña, ya decadentes pero no ajados. Una de las parejas cómicas del cine que fijaron, junto a Chaplin, Harold Lloyd, mi predilección, o Buster Keaton, las reglas de las comedias físicas (totalmente imprescindibles verlas).

Mi madre, que eran sus favoritos, estaría encantada de ver en los papeles de Stan Laurel y Oliver Hardy a unos acertados John C. Reilly y Steve Coogan. Lo que nos queda es una película entre cómica y tierna, llena de nostalgia, que los cinéfilos disfrutaremos como un parlamentario inglés el Brexit.

El inevitable Dani Rovira (el hombre más pesado de Instagram), protagoniza 'Taxi a Gibraltar', nueva comedia hispana donde interpreta a un taxista, para variar acosado por las deudas y no por Uber, que se alía con un ex convicto para conseguir un botín de oro en la colonia inglesa.

Ingrid García Jonsson es el tercer miembro de esta ligera película que busca en el exceso la gracia, en un coctel mal agitado de 'Transporter' (2002), 'El oro de Moscú' (2003) y 'Driver' (2011). Sólo para los muy incondicionales del más excesivo Rovira.

Lo primero que tengo que decir del siguiente estreno, 'Escape Room', es que paséis de ella, mucho mejor que veáis un clásico del terror psicológico español llamado 'Cube' (1998), que consigue el efecto claustrofóbico y angustioso de una manera mucho más efectiva.

Si a pesar de ese estimulante primer párrafo queréis saber de qué va, no hay que usar mucho la imaginación para suponer que la acción se sitúa en una de esas atracciones consistentes en encerrar a un grupo de gente en un sitio lleno de acertijos, y del que sólo saldrán si los resuelven. La premisa permite fácilmente suponer el desarrollo.

El tráiler de 'El niño que pudo ser rey' me ha encantado, porque tiene la magia y la distracción que se busca en el cine. En realidad es simplemente una más de aventuras más o menos infantiles que mezcla magia, medievo, leyenda y realidad actual.

Un adolescente encuentra la famosa espada del Rey Arturo, Excalibur, y a partir de ahí deberá hacerse responsable de ella para evitar que el mal triunfe. Además de ser una excusa perfecta para volver a ver la maravilla de John Boorman 'Excalibur' (1981), o 'Los caballeros de la tabla cuadrada' (1975), la más floja de los Monty Phyton, la película se deja ver con agrado y resulta muy entretenida.

Hoy acabamos con un drama que vi en algún festival hace unos meses, 'Beautiful Boy', castigado en el mercado español con el horrible, cursi y desvirtuador subtitulo 'Siempre serás mi hijo'. En su momento ya me pareció un melodrama televisivo de medio día basado en hechos reales, y no creo que el tiempo lo haya mejorado. La lucha de un padre por salvar a su hijo de las drogas y todos los terribles pasos que tiene que dar, te deja algo frío aunque su intención sea, como el del cine porno, que Kleenex gané más dinero. Lo único destacable los estupendos actores Steve Carell y Timothée Chalamet.

Si no me fallan los cálculos acabo de hablar del último estreno del invierno, la próxima vez que me leáis será primavera, que nos sea leve. Que tengáis una semana de cine.

Títulos de crédito

El cine empezó sin sonido, y muchos de aquellos clásicos se perdieron, e innumerables estrellas rutilantes se apagaron para siempre al ponerse ante un micrófono. Y sin embargo todo está ahí. Todo el cine de hoy lo podemos encontrar en esos miles y miles de filme en blanco y negro que se veían acompañados de un piano.

Por eso, aprovechando la reivindicación de ese cine que se fue con el estreno de 'El gordo y el flaco', os quiero dejar algunos títulos mudos de humor que deberéis ver sin dilación: 'El maquinista de la General' (políticamente muy incorrecta), 'El gran dictador' (estremecedoramente actual), 'El hombre mosca' (la famosa escena de Harold Lloyd colgado de un edificio agarrado a la manilla de un reloj), y 'Compañeros de juerga' de Oliver y Stan. A gozarlas en silencio, como decía aquel anuncio de Hemoal.

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