Moy Gomar: «No me gusta para nada el estado actual de la canción de autor»

Moy Gomar. /
Moy Gomar.

El artista murciano de sangre gaditana continúa con la gira de presentación de su último y estupendo disco, 'Moytopía'

A. FRUTOS

Las canciones de Moy Gomar suenan como se escriben y se cantan como se viven. La realidad despuntando entre lo cotidiano, los versos caminando con paso firme en dirección al otro lado del espejo y las guitarras aflamencadas por el viento del reggae, la tormenta del rock y los bailes de salón latinoamericano con zapatos de andar por casa. Con 'No he perdío el tiempo', su primer disco, quedó claro que había madera sobre la que empezar a construir expectativas, a pesar de que casi nunca traigan nada bueno, pero su continuación, 'Moytopía', dio la razón a los más entusiastas. 'Harto dertó', 'Aviones hipotéticos', 'Y cambié' o 'Medejao', entre otras, son canciones que bien valen una apuesta firme por esta voz de roble y cicatrices que nos habla sin temor, con crudeza y humor, con sal y arena, con aceras y facturas de la luz, de todo lo que pasa en un mundo que, siendo único, se parece mucho al nuestro. Charlamos con Moy.

Moy Gomar. Murcia

Cuándo
Viernes 14, a las 22.30 horas.
Dónde:
Café de Alba.
Cuánto:
8€ / 10 €.

-Lo primero que nos encontramos cuando accedemos a su web es la siguiente reflexión: «Cuanto más mayor me hago, más me gusta lo que soy». A nivel artístico y personal, ¿hasta qué punto ha sido importante el paso del tiempo en la forma en la que observa ahora las cosas?

-El tiempo es clave. Es la oportunidad bajo cronómetro de aunar esas cosas que te pasan desde la perspectiva circunstancial de tu propia vida y del conjunto de decisiones. Aunque más que el tiempo, lo importante ha sido la actitud, la intención y las experiencias sumadas. En ese sentido, creo que el modo personal y artístico va de la mano, o eso intento. Se trata de transcribir musicalmente mi forma personal de ver las cosas que me pasan.

-Su último trabajo, 'Moytopía', transmitía una sensación de libertad en todos los sentidos que es cada vez más complicada de encontrar. ¿Se siente una especie de 'rara avis' en la siempre compleja jungla musical?

-De alguna manera sí. Veo a mi alrededor una corriente basada en la ley del mínimo esfuerzo que conlleva el acomodo y, a su vez, la esclavitud del espíritu, cosa que no soporto. Yo intento ser fiel a lo que siento, aunque alguna vez resulte molesto, sobre todo para quien utiliza las fórmulas habituales en la jungla que mencionas y no cuenta verdades, solamente pamplinas.

-En los últimos años, ¿considera que la canción de autor se ha tomado demasiado en serio a sí misma o, por el contrario, se ha acostumbrado peligrosamente a la frivolidad?

-Según la Real Academia Española, cantautor es un cantante, por lo común solista, que suele ser autor de sus propias composiciones, en las que prevalece sobre la música un mensaje de intención 'crítica o poética'. Si echamos un ojo a algún canal de YouTube en el que se promociona la canción de autor, y reproducimos aleatoriamente los vídeos del mismo, verás a cientos de los 'cantautores' del panorama actual. Sinceramente, e independientemente de mi gusto particular, que en lo musical tiene un amplio espectro, pienso que el concepto de la canción de autor como tal, está desvirtuado, sobrevalorado y para nada justificado en la mayoría de los casos. Hay que discernir entre lo que es original, auténtico y genuino, de las fórmulas copiadas, sin criterio y de marca blanca que veo en la mayoría. No me gusta para nada el estado actual de la canción de autor. De hecho, ahora está de moda ser cantautor. ¿Por qué? Pues porque las canciones llevan mucha mantequilla para pasar por el aro y llegar a un millón de seguidores con un pasteleo sin mensaje, sin retórica, sin ironía y sin pellizco. No me gustan los 'cantautores hacendado'. Solamente lo que es bueno, es bueno, no es oportunista. Porque no todo es arte y no todo vale.

-En estos tiempos de mordazas y cárceles para los versos, ¿la música es más importante que nunca?

-¡La música es la madre! Siempre es lo más importante. Por suerte ahora tiene más visibilidad y es más difícil callarla. Ya no hay cárcel que encierre los versos. Con un solo 'clic', se propaga por la Red al infinito, hasta lugares donde no llega ningún interés político, ni siquiera el más legítimo verdugo. Pueden encerrar al autor, condenarlo y matarlo, pero la obra está ahí siempre.

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