Gozosa 'Inmersión' de Marina Núñez en Murcia

Marina Núñez, junto a su creación 'Inmersión', en el Centro Puertas de Castilla./ enrique martínez bueso
Marina Núñez, junto a su creación 'Inmersión', en el Centro Puertas de Castilla. / enrique martínez bueso

El Puertas de Castilla acoge hasta el 2 de mayo la videoinstalación y la serie de esculturas creadas expresamente para este espacio

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Hay una frase de Herman Melville que le encanta a la artista Marina Núñez (Palencia, 1966): «Desde que el mundo es mundo, los buceadores del pensamiento regresan a la superficie con los ojos inyectados en sangre». Le importan mucho las miradas, la propia y las ajenas, los ojos que se posan sobre la realidad haciéndose mil preguntas, la mirada que no teme descender a nuestros propios infiernos, la que construye civilización y hermandad; la mirada que no huye de la emoción, ni del asombro, incluso ni del terror.

En la vida hay que arriesgar, defiende Núñez, que hasta el 2 de mayo presenta en Murcia, en el Centro Puertas de Castilla -que coordina Jesús de la Peña-, la exposición 'Inmersión', creada expresamente para esta sala munincipal. 'Inmersión', comisariada por Daniel Soriano y Pablo Sandoval, propone «explorar lo recóndito en un viaje que nos sumerge en un abismo de cavidades fractales». Lo que Núñez plantea, a través de su serie de esculturas y de los tres vídeos que interactúan durante la proyección ininterrumpida de 'Inmersión', es «un recorrido hacia lo más profundo de un paisaje inundado de intrincadas arquitecturas vegetales y geométricas que se funden en la piel de quienes lo habitan. Hibridación entre el entorno y los seres».

'INMERSIÓN' CENTRO CULTURAL PUERTAS DE CASTILLA

Artista
Marina Núñez. Exposición: 'Inmersión'. Videoinstalación y esculturas. Dónde: Centro Municipal Puertas de Castilla, en Murcia. Organiza: Ayuntamiento de Murcia. Visitas: Hasta el 2 de mayo.

Daniel Soriano y Pablo Sandoval explican que «desde distintas referencias de la cultura pop que fluctúan en el patrón fractal -ciencia ficción, cíborgs, máscaras de lucha mexicanas o los tatuajes-, el ornamento es el máximo protagonista». «En un ejercicio de clara rebeldía hacia las clásicas denominaciones de las Bellas Artes», añaden, «Núñez reivindica las artes decorativas, tradicionalmente asociadas a las mujeres, no como un arte menor, sino como un verdadero vehículo de altos conceptos».

«Deseamos hacer realidad todo aquello que es posible imaginar»

Esencia

Si se encuentra con Marina Núñez, no se le ocurra decirle «es que yo soy así». Detesta esa expresión. ¿Por qué? Pues porque «es una expresión que define a un ser humano esencial, que tiene una esencia con la que nace, de origen divino o no, pero en todo caso inamovible. Una esencia con la que naces, rígida, que permanece contigo hasta que mueres, ¡qué horror! Me gusta más la idea de un ser humano en proceso, un ser humano con capacidades metamórficas en todos los sentidos».

Marina Núñez derrocha vitalidad. Autora de piezas inquietantes, algunas directamente apocalípticas, a menudo sus paisajes sin alma están poblados por seres irreconocibles, supervivientes en un mundo que arde en llamas e interrogantes. Su producción artística ha ido conformando todo un imaginativo escenario fantástico que recorren esqueletos de extraños seres, anómalos, híbridos humanos en mitad de un terror desconocido. Un infierno abierto, pese a todo, a una débil esperanza en gestación.

Optimista por carácter, evita caer en el pesimimismo y la derrota, aunque tiene claro que «cualquier mirada serena al mundo te hace ver que la situación es trágica». «No creo que haya llegado el momento de la desaparición del ser humano del mundo», indica, «pero la infinita capacidad del hombre para hacer sufrir a los demás no parece que esté debilitada. El mundo está realmente muy mal». Un mundo poblado por seres que «deseamos hacer realidad todo aquello que es posible imaginar; y ese deseo apasionante, que es muy peligroso, a mí no me molesta. Es un deseo que se ejemplifica muy bien en el mito de Frankenstein».

Fronteras

Jugar con fuerzas que no controlas, arriesgarte al máximo. El mito de Frankenstein, desde luego, es uno de su preferidos a la hora de trabajar: «Hacer cráneos extraños de los que salen cables, cabezas llenas de planetas, seres atados a una máquina con expresión placentera... Siempre se ha mostrado la unión hombre-alien como una cosa peligrosa: por el miedo a la simbiosis, a mezclar el yo con el mundo. Prefiero un yo con las fronteras porosas... Ese afán del hombre no me molesta porque no veo en él mala fe, veo una necesidad por explorar todos los caminos y por saber lo más posible en cada uno de los campos; es una parte que nos pone en peligro, pero también es una parte muy poética. Lo que sí veo como algo horrible es la maldad, y no diría yo que los seres humanos en general, como especie, sean muy buenos.

-Ni muy tolerantes con el diferente.

-Tememos al diferente, y hay actitudes en este sentido que oscilan entre la mezquindad y la paranoia. Ese miedo a que todo lo otro es contaminante es un miedo muy paranoico, y también es una actitud indeseable.

Marina Núñez, en 'Inmersión', se adentra en los territorios de la belleza visual y auditiva para, desde el esplendor de su obra, una gozada para los sentidos, seguir generando preguntas.

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