Sara Baras: «Tengo muchas ganas de dejarme el alma»

Sara Baras, en 'Sombras'. / Santana de yepes
Sara Baras, en 'Sombras'. / Santana de yepes

La artista, bailaora, coreógrafa y directora vuelve a la Región con 'Sombras', el espectáculo con el que celebra los veinte años de su compañía

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Asegura Sara Baras (San Fernando, Cádiz, 1971) tener «muchas ganas de dejarme el alma, el corazón y lo que haga falta en esta tierra tan flamenca». Habla, y en su voz se atisba verdad, y también una enorme pasión por su trabajo, por lo que hace desde que, de niña, empezó a bailar. 'Sombras' es de los espectáculos que «más está disfrutando», confiesa la artista, bailaora, coreógrafa y directora de la compañía que lleva su nombre. Precisamente es 'Sombras' la función con la que la creadora gaditana festeja dos décadas al frente de su proyecto artístico. El espectáculo se estrenó en septiembre de 2017. Con él ya ha visitado la Región en varias ocasiones. Mañana volverá a hacerlo, esta vez en Cartagena, sobre el escenario del Auditorio El Batel.

-¿En estos dos años, cómo ha evolucionado su montaje?

-La verdad es que, aunque se estrenó muy bien, haber tenido un recorrido tan amplio, en lugares tan distintos y en espacios tan diferentes, ha hecho que la obra haya crecido mucho. Además, esos momentos de improvisación, que en el flamenco son como obligatorios, hacen que la obra coja un sentido cada vez más bonito y ahora esté en un momento precioso, porque vamos todos a una, con una energía brutal.

'Sombras' en Cartagena

Cuándo:
Sábado, a las 21.30 horas.
Dónde:
Auditorio El Batel.
Entradas:
25, 40, 50 y 60 euros.

-¿Y usted, también ha crecido con él?

-Cada proyecto te hace crecer. Poder entregarte a algo y crear desde lo más honesto te hace crecer. Este espectáculo me hace muy feliz, y es de los que más estoy disfrutando. Que sea una celebración ya es muy bonito, pero además está la forma de fusionar, de recordar la farruca, cómo fue y cómo es; notar la evolución de la compañía y sentir que no paramos de crecer. Todo eso te hace disfrutar de una manera muy especial.

-¿Cómo es?

-Es un espectáculo tipo concierto, con un pequeño hilo argumental que avanza desde la farruca, que es un palo que a mí me marcó desde jovencita. Este palo, por encima de todo, señala la elegancia, la sobriedad, el riesgo, la profundidad, la soledad... A partir de ahí es como un viaje en el que vas cambiando de registro, de ritmo... Creo que es un espectáculo muy fácil de ver por eso, porque tiene mil detalles, y a la vez una línea y un colorido muy bonitos, que van entrando y saliendo para acabar con la misma farruca del principio.

-¿Crear esta propuesta supuso ir un paso más allá?

-Sí, y además agigantado. De nuevo, tuve la suerte de poder hacerlo tal y como lo sentía, y eso, a la hora de crear, me sitúa en un plano de sinceridad que me hace crecer.

-Hablaba de viaje, ¿a dónde se traslada cuando baila?

-Realmente, a todo lo que estamos hablando. Tener la suerte de poder sentir, con esa ilusión, esa búsqueda y esa conexión con el público; poder sentir esos silencios, esa música que realmente te hace crecer; sentir como si tu cuerpo y tus pasos fueran palabras... Poder estar ahí es un gran viaje, y poder compartirlo con un equipo como el mío es un regalo que te hace crecer a más velocidad todavía. Algunos miembros del equipo llevamos veintitantos años juntos, nos conocemos solo con mirarnos, y eso te da una seguridad muy importante para expresarte después con una libertad muy bonita. Por supuesto, el estudio y la técnica están, pero a un nivel que, cuando se levanta el telón, desaparecen, y eres capaz de dejarte llevar por lo que sientes.

-¿Qué ve cuando mira hacia atrás?

-Me siento muy orgullosa de ser una persona muy trabajadora, y siento mucha responsabilidad por todo lo que me ha tocado vivir; por la cantidad de situaciones por las que he pasado, de premios, de teatros... Soñaba con entrar en algunos teatros, pero como público, y lo he hecho por la puerta de artistas. Y luego, hay un antes y un después en el momento en el que pude ayudar: ser madrina de la Asociación Mi princesa Rett y de la Asociación de Síndrome de Down de Madrid; poder colaborar con Vicente Ferrer y con Aldeas Infantiles y Acción contra el Hambre. Poner tu granito de arena en este tipo de cosas es algo que te cambia la vida, directamente. Miro atrás y lo agradezco todo, empezando por el público, por los maestros, por toda la gente que me ha ayudado, y por estas situaciones que la vida me permite vivir. Poder ayudar no es una obligación, sino un privilegio.

-Con 'Sombras' estuvo el pasado año en el Festival de Teatro Música y Danza de San Javier, donde recibió el premio del certamen...

-[Interrumpe] ¡Sí, sí! Fue un día precioso, muy bonito.

-¿Qué recuerda de aquella noche?

-Todo: la prueba de sonido, el ensayo, la actuación, en la que hubo un momento súper mágico, el premio... Luego cenamos todos juntos. Fue una noche maravillosa. El público murciano es increíble, solo siento cariño y agradecimiento porque desde que empecé me ha tratado de una manera bestial, y por eso me hace doble ilusión compartir este momento tan bonito con ellos.

-¿Hasta cuándo 'Sombras'?

-Este año aún nos quedan muchas cositas, y en enero empezamos temporada en Madrid, donde estaremos seis meses, y después a Asia, así que calculo que hasta dentro de año y medio no habrá espectáculo nuevo.