«El futuro es una buena meta a la hora de crear»

«El futuro es una buena meta a la hora de crear»

La banda argentina Onda Vaga presenta en Murcia su nuevo trabajo, 'Nuestras canciones', donde versionan algunos de los temas que han marcado su trayectoria vital y profesional

ALBERTO FRUTOS

Desde Ray Davies a Eduardo Serrano, pasando por Tanguito, Babasónicos, Andrés Calamaro o la mismísima Xuxa. Cada influencia es válida y no hay recuerdo musical oxidado cuando se trata de revisar el correo del pasado, atravesar la memoria selectiva de una banda sonora que subrayó cada instante de aprendizaje, pérdida, reencuentro y descubrimiento. En esta línea, los miembros de Onda Vaga, banda de referencia en la escena musical alternativa de esa Argentina acostumbrada a vivir al límite de casi todas las cosas, han querido rendir homenaje a todas aquellas melodías que pueblan los recovecos de su identidad musical con 'Nuestras canciones', un nuevo disco en el que se reafirman como auténticos maestros a la hora de fundir el pop con el folclore, lo espiritual con lo terrenal, el siempre con el radiante ahora. Una envidiable capacidad para conjugar elementos dispares bajo el calor de lo acústico que el grupo ya había demostrado en trabajos tan notables como 'OVIV' o 'Magma elemental', auténticos recitales de sutileza e inspiración, amistad y complicidad, química musical y humana, que adquieren un valor todavía más especial ahora que se conocen los paisajes desde los que se originaron. Onda Vaga invita a la reinterpretación de los primeros pasos, la manera más emocionante posible de seguir caminando. Hablamos con ellos.

-Díganme la verdad, ¿hubo mucha bronca a la hora de elegir los temas de 'Nuestras canciones'? El consenso cuando se ponen los gustos musicales sobre la mesa no debe ser nada sencillo, ¿no?

-Efectivamente, no lo fue. Sobre todo porque decidimos que la selección de los temas debía realizarse desde la unanimidad. En un momento se planteó la opción de organizar una especie de 'playlist' con muchas canciones adaptadas a la interpretación Vaga, pero era demasiado complejo a la hora de estar todos de acuerdo. Finalmente, coincidimos en que estas doce eran las que más nos representaban.

-¿Qué condiciones innegociables debía cumplir una canción para tener opción real de entrar en el repertorio de este nuevo disco?

-La condición principal era esa unanimidad, ya que queríamos que estos temas representaran el alma de la banda, quiénes somos y qué relación tenemos los cinco juntos con la música.

-¿Podemos entonces interpretar 'Nuestras canciones' como una especie de homenaje a la memoria?

-Sí, a una memoria muy recortada por nosotros mismos. La mayoría son canciones que nos acompañaron y que siempre cantamos en fogones o después de los conciertos, cuando se arman momentos de improvisación guitarrera. Por ejemplo, 'El Mambo', de Calamaro, o 'Los hijos de la noche' son temas que cantábamos hace ocho o nueve años en nuestros directos. Y es importante remarcar que fue muy divertido grabarlos y volverlos a interpretar.

-¿Cómo fue el proceso de trabajo del disco? ¿Se planteó de manera individualizada o se trató de unificar todos los temas bajo un mismo concepto?

-Fue nuestro disco más rápido, porque lo grabamos en cuatro o cinco meses, algo inusual para la banda. Respecto al modo de trabajo, se planteó de la misma forma que siempre que nos metemos en un estudio, es decir, con tomas en vivo sobre las que después agregamos voces y arreglos.

-¿Alguna de las canciones presentes en el disco puso las cosas especialmente difíciles a la hora de ser versionada?

-Salieron todas las canciones de manera natural, sin contratiempos ni bloqueos. Si bien todos tenemos gustos distintos y amplios, en estos temas coincidimos. Y si quedaron algunos fuera o los olvidamos por el camino es posible que haya una segunda edición que los recupere.

-En el disco nos podemos encontrar desde The Kinks hasta Andrés Calamaro, pasando por Os Mutantes, Xuxa o Babasónicos. Se trataba también de demostrar de manera contundente la multitud de influencias e inquietudes artísticas de la banda, ¿no?

-Es importante el tiempo, porque va acrecentando una obra, pero a su vez otras poseen una frescura que tiene que ver más con el impacto que genera. Hay canciones que sentimos como un clásico cuando las escuchamos una vez, y cuando nos reencontramos con ellas mucho tiempo después.

-Sorprende, para bien, la mezcla de versiones de himnos inoxidables como 'Sunny Afternoon' con canciones mucho más contemporáneas. En ese sentido, ¿hasta qué punto creen que es necesario el paso del tiempo para convertir una obra musical en clásico?

-En la actualidad, Rihanna saca un tema y ya es un clásico. En ese sentido, en la producción más 'mainstream' el tiempo es una variable muy importante, ya que transforma una canción en un clásico de una manera mucho más rápida, pero también hace que se olvide y pase de moda con la misma velocidad.

-¿Mirar al pasado y bucear en los recuerdos musicales es la mejor manera posible de asentarse en el presente y empezar a mirar el futuro?

-Mirar al pasado es enriquecedor porque te permite tener una visión más intelectual de las cosas, pero el futuro también es una buena meta a la hora de crear. Como decía Spinetta: 'Mañana es mejor'.

-No han sido pocas las ocasiones en las que un disco de versiones ha servido, en cierto modo, como un punto de inflexión para una banda. ¿Estamos en un escenario similar? ¿Estamos ante el final de una etapa?

-Es cierto que para algunas bandas y artistas hacer un álbum de estas características demuestra un interés por marcar un punto de inflexión. En nuestro caso, sin embargo, se trata de una etapa de transición entre el disco anterior y nuestro próximo trabajo, el cual va a contar de nuevo con temas propios.

-¿Cómo trabajan esa búsqueda de sonidos orgánicos que han estado presentes en la práctica totalidad de sus discos?

-Justamente creo que, como dice la pregunta, se trata de algo orgánico. No llegamos a ellos buscándolos, los encontramos porque tienen que ver con nosotros, con nuestras influencias y nuestro bagaje cultural. Y estos sonidos se representan a través del encuentro entre nosotros y la música que hacemos. Es algo espontáneo. De hecho, Onda Vaga nació así, no fue una banda que quiso ser disruptiva. Somos de esta manera desde el principio y estamos felices de que nuestra filosofía haya podido dar sus frutos.

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