Ismael Serrano: «Es más fácil unirse al prejuicioso que combatir el prejuicio»

Ismael Serrano. / ALBERTO FERRERAS
Ismael Serrano. / ALBERTO FERRERAS

El cantautor regresa a la Región para seguir celebrando sus más de veinte años de trayectoria con dos conciertos acústicos en los que repasará los temas más especiales de su repertorio

ALBERTO FRUTOS

Para Ismael Serrano, todo comenzó en 1997 con la publicación de su debut discográfico, 'Atrapados en azul', un conjunto de canciones de mangas largas, hojas en blanco desde las que llovían palabras torrenciales, Caperucitas que recorrían primaveras sin flores, brindis por el amor y sus fracasos, eternas tardes de aburrimiento, de ginebra y largos cigarrillos bajos en nicotina y, por supuesto, padres que accedían a contar un cuento tan bonito que solamente podía ser verdad, incluso cuando escocía desde el reproche. Era un primer paso, pero en la voz y la tinta del madrileño parecían acumularse la experiencia, madurez, golpes, enseñanzas y remedios de un veterano enamorado de los corazones rotos y el grito en el cielo de injustos nubarrones. Desde entonces, Serrano ha sido capaz de consolidar su carrera como punto de referencia para varias generaciones de cantautores que han ido siguiendo su estela con esa brújula dibujada con la delicadeza de los trazos de 'Últimamente', 'Ya ves', 'Cien días', 'Sucede que a veces', 'Si se callase el ruido', 'Oxímoron', 'Todo empieza y todo acaba en ti' o 'La llamada', entre muchas otras canciones que han marcado estas más de dos décadas de trayectoria. Una cifra que justifica y merece una celebración como la que está llevando a cabo el madrileño a través de una nueva gira en la que repasa algunos de los temas más representativos y especiales de su andadura musical y personal. Y es que, veintiún años después, efectivamente, somos otros, más viejos, pero nos reconocemos cuando miramos al espejo y, por un instante, nos devuelve un reflejo de aquella persona que un día fuimos. El vértigo siempre se ha calculado mejor con la compañía de la voz de Ismael Serrano. Charlamos con él.

-La gira '20 años. Hoy es siempre' comenzó hace varios meses. En este tiempo, ¿cómo ha evolucionado su gestión de las sensaciones que despierta un viaje de esta envergadura?

-Está siendo una etapa muy emocionante, porque estoy cayendo en la cuenta de las muchas cosas que me ha tocado vivir, de lo afortunado que soy y de lo agradecido que tengo que estar. También de que no ha sido nada fácil. Se trata, en definitiva, de descubrir lo que has vivido, lo que has conseguido y lo que has perdido por el camino.

-¿Cómo trabaja a nivel emocional estos conciertos que combinan la fiesta entusiasta con su público y el autodescubrimiento personal?

-Lo importante era no regodearse en la nostalgia. Quería darle desde el principio un carácter de celebración a esta gira. Es un concepto que está también presente incluso en mis canciones. Por ejemplo, en mis temas más tristes, sobre todo las de carácter reivindicativo, siempre hay un empeño por abrir una ventana a la esperanza, mientras que en los de temática amorosa, no (risas). En cualquier caso, si algo notas al final en los conciertos es la complicidad con el público, la forma en la que comparte la emoción de haber caminado juntos hasta aquí.

-Además de estas certezas, ¿este intenso recorrido por su obra le está planteando muchas preguntas?

-Claro. Es que inevitablemente hacer balance es formular una pregunta: ¿A dónde vamos ahora? Ese es el interrogante y a él me enfrento. Supone la necesidad de revisarse, construirse, buscar el lugar al que uno quiere ir musicalmente en el futuro. Creo que estoy en un momento importante, el mejor de mi carrera, pero hay que ver la forma en la que se traduce eso. Del mismo modo, también crece el nivel de exigencia por mi parte y, de alguna manera, por la del público. Ahí está el reto.

-¿Cómo siente que han cambiado las canciones después de estos años?

-Quizá el ejemplo más claro sea la forma de cantar 'Papá cuéntame otra vez'. Es una canción que se escribió desde la perspectiva de un hijo que le reprochaba cosas a su padre y ahora se canta desde la perspectiva de un padre que trata de encontrar un relato que contar a su hija. Las canciones crecen, pero no por eso pierden vigencia.

-En esta gira también versiona canciones de Sabina, Silvio o Aute. Más allá de su indiscutible valor musical y emocional, ¿se trata de reivindicar un tipo de discurso musical más apegado a la tradición?

-Pues sí. Y lo hago con orgullo. La cuestión es que hay gente, incluso cercana musicalmente a mí, que eluden y evitan que les identifiquen con este tipo de artistas, como si fuera un lastre, ahondando en el prejuicio injusto que existe en torno a la canción de autor. Eso hace que me sienta, en cierto modo, traicionado. Además, no creo que tengan esta actitud por una cuestión de identidad musical, se trata más de una estrategia comercial orientada a proyectar su carrera en una dirección concreta o de cara a poder participar en determinados festivales. En ese sentido, a veces veo, leo y escucho entrevistas en las que hay autores que emplean más tiempo en explicar lo que no son que lo que son. Y no lo entiendo. Además, es algo que solamente ocurre aquí. Es decir, a nadie se le ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos cuestionar a gente como James Taylor, Leonard Cohen o Cat Stevens. Me sorprende esa huida hacia delante, pero, ya se sabe, es más fácil unirse al prejuicioso que combatir el prejuicio.

-En esa línea, tengo la sensación de que cuando se habla de la canción de autor se tiende a pensar siempre en la letra por encima de la música, como si el componente formal jugara un papel prácticamente secundario. ¿Cree que es otro de los prejuicios más molestos que rodean al género?

-Sí, estoy totalmente de acuerdo. Primero, porque convengamos que sería como decir que el resto de géneros están en la vanguardia de la experimentación musical, algo que no ocurre. Y puedo reconocer que nosotros cuando componemos partimos de la melodía y de la armonía y no tanto desde el ritmo, quizá ahí esté nuestro déficit, pero eso no tiene nada de malo. Esto me recuerda a una frase de Woody Guthrie: «Todo lo que tenga más de tres acordes, es solo presunción». No estoy seguro de si es cierta o si es una leyenda, pero, por ejemplo, algunos tipos de pop tampoco es que sean muy complejos. Y hay muchísimas canciones populares que conmueven con los elementos mínimos. Se trata, en definitiva, de que las canciones te emocionen, se comuniquen contigo, te lleguen y estén construidas desde la verdad.

Ismael Serrano en Cartagena y Lorca

Cuándo, dónde y cuánto.
Viernes 12, a las 21.30 horas en Cartagena. Nuevo Teatro Circo. 22 euros. Sábado 13, a las 21.00 horas, en Lorca. Teatro Guerra. 28 euros.

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