Pasión por los fogones

Cocineros, ayudantes y voluntarios de sala y de cocina despiden en el edificio anexo al Víctor Villegas la séptima edición de Murcia Gastronómica. / vicente vicéns / agm

Cerca de 200 voluntarios de distintas escuelas de hostelería de la Región hacen posible el desarrollo del congreso

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Cuatro días de intenso trabajo en Murcia Gastronómica equivalen, hace el cálculo el profesor de Dirección en Cocina del Centro de Cualificación Turística de la Región (CCT), Alberto Hernando, a meses de aprendizaje en el aula. La lección que los alumnos, todos voluntarios, de este y otros centros murcianos se llevan a casa, tras su participación en el congreso, es, reconoció el docente, más que beneficiosa para comprobar y afianzar destrezas, adquirir tablas y conocer desde dentro el oficio. Para muchos de los estudiantes, aseguró Hernando, suele ser su primera toma de contacto con el mundo profesional, y para otros una ventana al mercado laboral, ya que un amplio porcentaje finaliza el evento con ofertas de trabajo, añadió Antonio Chacón.

Desde el pasado viernes y hasta este lunes, tanto Chacón como Hernando han sido los encargados de coordinar a los cerca de doscientos voluntarios de sala y cocina, respectivamente, que, con su labor, han facilitado el desarrollo del acontecimiento. Los jóvenes recibieron ayer un pequeño obsequio por parte de la firma de equipamiento hostelero José Díaz, presente en el congreso; así como de la organización, en agradecimiento a su trabajo.

Detrás de estos cuatro días de frenético ejercicio hay, explicó Hernando, meses de preparación. Él empezó a diseñar menús y a anotar en su agenda de provisiones productos y materiales en junio; y a principios de octubre comenzó a trabajar con sus alumnos en la organización de las tareas. Los voluntarios de cocina, un total de 47 en esta edición, se reparten por secciones. Cada una a cargo de un alumno, que ejerce de responsable: «Es una oportunidad muy buena para poner en práctica los conocimientos que ya tienen, y a mí me sirve, además, para conocer mejor a mis alumnos», destacó Hernando.

Distintos centros

Tanto los voluntarios de cocina como los de sala -de esta última especialidad han participado en el evento entre 120 y 150 personas, cifró Chacón- son estudiantes de Hostelería, aunque también hay profesores de centros de la Región. Pertenecen a las escuelas de La Flota y El Palmar (CFIE), al CCT y a la Asociación de Profesionales de Sala de la Región (Aprosmur), así como a la UCAM, de donde procedía una de las voluntarias.

Entre las tareas de todos ellos, la elaboración de menús para los trabajadores del evento y para los propios compañeros voluntarios, el apoyo en las salas de talleres y Minigourmet, así como en el aula de ponencias, donde, entre otros, dieron sus conferencias, Albert Raurich y Rafa Soler, ambos chefs de estrella Michelin; la limpieza de los distintos espacios del edificio y el abastecimiento de los expositores, entre otras. «Son cuatro días muy duros, porque el ritmo de trabajo es alto, pero la experiencia resulta satisfactoria», reconoció ayer Vanesa Expósito, voluntaria en las dos últimas ediciones de Murcia Gastronómica. «Si he repetido es porque me fui encantada», agregó Expósito, quien reveló que el secreto para afrontar los momentos de mayor dificultad es «la paciencia». «Hay que tener mucha, y respirar hondo», afirmó.

«Son cuatro días muy duros, porque el ritmode trabajo es alto, pero la experiencia resulta satisfactoria», reconoce Vanesa Expósito, una de las jóvenes voluntarias

La experiencia, cree Ángela Marulanda, coordinadora adjunta de los voluntarios de sala, supone, además, un «puente de empleo». «Muchos de los alumnos salen de aquí con ofertas de trabajo. Para ellos es una motivación. Saben que si lo hacen bien, es posible que las empresas participantes se fijen en ellos», resaltó Marulanda, quien reconoció que los jóvenes comienzan la cita con nervios y muchas dudas, pero terminan habiendo realizado «un máster intensivo» en cuatro días.

Este año, añadió, los alumnos de todos los centros «han hecho una buena piña, y han trabajado muy bien en equipo», una de las claves, también, para el «perfecto desarrollo» del congreso gastronómico.

Quizá por todo esto, «cada vez -confirmó Chacón- hay más alumnos que quieren formar parte del equipo de Murcia Gastronómica». Son el engranaje imprescindible para que todo funcione.

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