Comida rápida y buena

Local La Cangreja, en Cartagena. / josé maría rodríguez / agm
Local La Cangreja, en Cartagena. / josé maría rodríguez / agm

La Cangreja abre sus puertas en el corazón de Cartagena tras varios años demostrando un gran nivel en un chiringuito de La Manga

SERGIO GALLEGO

El primer local bajo el nombre de La Cangreja fue -y es- un chiringuito en la playa Galúa de La Manga. Aquel fue uno de los primeros bares de playa que comenzaron a tomarse en serio eso de dar de comer a clientes en bermudas y chanclas hasta tal punto que por estas fechas ya tendrán reservas para el verano. Y no es broma. Se come genial, de un modo informal, obviamente, pero con un nivel de sabor y texturas de sus hamburguesas, baos o tacos que no ha pasado desapercibido entre la oferta veraniega de toda la costa murciana.

José Cremades, cocinero y copropietario de La Cangreja, La Palera y Blue Fish, ha clavado su bandera en el centro de Cartagena trayendo sabores internacionales a la ciudad con un toque particular y muchos ingredientes de la tierra. Digamos que sigue siendo La Cangreja, pero mejorado.

La Cangreja

Dónde:
Calle Carmen, 12. Cartagena.
Tlf.
722 343 038
Horario:
No cierra de lunes a domingos.
Precio:
Unos 20 euros por persona.

El local tiene una decoración playera, fresca, casi infantil. Mobiliario, iluminación y ambiente en la línea de una cocina de la denominada comida rápida, muy urbana, pero muy bien hecha. Entrantes, ensaladas, tostas, hamburguesas, tacos, quesadillas, y tres secciones muy inspiradas en la cocina oriental callejera como dim sun, baos y pho's -o sea, sopas vietnamitas-.

Comienzo con una arepa deliciosa. Del tamaño de un bocado y medio, guacamole, queso feta, pimiento, crujiente, fresca, sabrosa y muy equilibrada. El segundo turno le corresponde a las alitas glaseadas con su propio jugo después de estar cocinándose a 100 grados durante una hora. La carne queda muy tierna y la salsa, como todas las que encontramos en La Cangreja; matizada y perfectamente incorporada.

Quizá a unas alitas de pollo le exija para el 'Cum laude' que la piel esté crujiente, que no es el caso, pero aún así son muy recomendables. Pero la sección más importante de La Cangreja es el apartado de dimsun -especie de empanadilla rellena-. Dumpling, cocinados al vapor y pasados por la plancha y los siu mai, solo al vapor, son toda una experiencia que justifica coger el coche y hacer cuarenta minutos de trayecto. De jarrete y de calabaza los primeros, y de cerdo marinado y remolacha y azuki -una legumbre japonesa- los segundos.

Complicado

Es tan complicado encontrar estos bocados caseros que por un momento uno parece estar en una versión actualizada del conocido restaurante Din Tai Fung. Quizás, es cierto que Cremades peca un poco de salsear absolutamente todo, dejando un poco enmascarado el sabor principal, pero del mismo es cierto que el resultado final es absolutamente delicioso y nadie se puede quejar de eso en su sano juicio. De un gran nivel encuentro el taco de calabaza al ajo cabañil con guacamole y pico de gallo, pero donde hay taco para rato es sin duda en el de careta de chato murciano y chile chipotle, con ricas texturas crujientes, picantes y absolutamente golosas.

De buen caldo encuentro la sopa pho -sopa vietnamita-, con una textura perfecta de los tallarines, pero con falta de contundencia en los tropezones. Buen surtido de baos de panceta y de calamares a la andaluza con un rico pan vaporizado en casa con salsa hoisin y frutos secos por el exterior del pan y, para terminar, un prescindible plátano frito rebozado en pasta filo acompañado, eso sí, de un adictivo helado de cacahuete salado.

En definitiva, Cartagena está de enhorabuena por haber sabido atraer a un restaurante como La Cangreja, donde todo el mundo lo va a disfrutar a pesar de que le faltan más referencias en la carta de bebidas.