Un clásico en el taller

Vista del interior del restaurante y de algunos de sus manjares./vicente vicéns / agm
Vista del interior del restaurante y de algunos de sus manjares. / vicente vicéns / agm

Casa Pacoche renueva su gerencia con la tercera generación familiar haciendo convivir en la carta platos tradicionales con bocados actuales o de moda

SERGIO GALLEGO

El camarero que me sirve en Casa Pacoche describe acertadamente el estado actual del restaurante, desde que la tercera generación se ha hecho cargo del local, con un símil que sitúa al conocido restaurante como un vehículo Mercedes clásico, al cual, aunque haya que hacerle algunos ajustes de motor o de tapicería, un «Mercedes siempre será un Mercedes», concluye.

Y es que Casa Pacoche fue hace muchos años una referencia gastronómica de tal altura que hoy en día todavía recordamos el eco que dejó el nombre y la marca de este establecimiento.

Casa Pacoche

Dónde:
C/ Cartagena, 25. Murcia.
Tlf.:
968 211 338.
Horario:
cierra domingos.
Precio:
menú del día 10 en barra y 12,50 en comedor. Unos 30 euros a la carta.

Ciertamente, el local necesita algunos ajustes para llegar a ser lo que fue, empezando por el orden en la carta, donde se indican sugerencias a platos actuales o de moda -huevo poché, burrito de pollo al curry, pan bao de carrillera o tataki de atún, entre otros- en vez de mostrar las elaboraciones realmente especiales de la casa como son los arroces, los guisos y la carne; o por poner platos con la marca del café Flor de Jamaica para acercar a la mesa un limón cortado; o algunos ajustes en cocina como un buñuelos de bacalao con poco pescado y mucha masa o un pulpo a la murciana con tantas reducciones de alcoholes y sazones que resulta demasiado concentrado de sabor.

El servicio de camareros es cercano, más de un camarero de barra que de un salón por utilizar ese trato familiar tan usado en la informalidad. El salón es bonito, bien iluminado, de mesas cómodas y de ambiente distendido y apacible.

El caldo con pelota está muy bueno. Como se hace tradicionalmente en Murcia, con la carne sabrosa y tierna y con su buen chorrito de limón a falta de un poco de Jerez. Una cremosísima croqueta de queso acompañada con un rábano en rodajas en una especie de almíbar, que da color y textura al plato. Como digo, el buñuelo de bacalao es del tamaño de un zapato pequeño, lo que hace que el calor en la parte interior no llegue con facilidad, además de no tener un consistente sabor a pescado.

Sin embargo, me llama la atención el 'calamar en dos texturas' por la posibilidad que ofrece. Enharinadas las patas y aletas antes de freírlas y a la plancha el resto del cuerpo. Bastante correcto.

El arroz con pato, setas y foie da una de cal y otra de arena. El punto del arroz y las partes de foie y pato son consistentes y muy recomendables, pero las setas resultan gomosas y poco sabrosas, sin duda por no ser frescas. Más acertada encuentro la pata de cabrito, con una buena guarnición de patatas a lo pobre. Para terminar, una torrija coronada con una bola de helado y sumergida en gran parte por un caramelo que sin duda eleva el plato al nivel de los golosos más extremos.

En definitiva, Casa Pacoche ha vuelto con la gerencia de la tercera generación con el firme propósito de poner el Mercedes del siglo pasado a punto para recorrer otros veinticinco años sin pasar por el taller.