El Kanka: «Claro que hay una intención poética en mi música»

El Kanka./DIEGO BERRO.
El Kanka. / DIEGO BERRO.

El cantautor malagueño trae a Lorca su poesía cotidiana de mirada positiva y espíritu no obstante crítico

JAM ALBARRACÍN

Cantautor que cantas con amor. Pero también con (sentido del) humor, mentalidad positiva y una alegría vital que no le impide mostrar un contenido moderadamente crítico en lo político y social. En los dos últimos años, la fortuna ha decidido sonreír a El Kanka, cantautor malagueño cada vez más popular. Y aunque el talento y la calidad de las canciones son siempre elementos clave, en su caso conviene añadir el factor del trabajo. Vamos, que El Kanka se lo ha currado a modo. Todavía recuerdo sus primeras apariciones por la Comunidad de Murcia, participando en concursos (Cantigas de Mayo), tocando en pequeñas salas (La Puerta Falsa) y hasta participando como jurado en el certamen CreaMurcia. Cuatro álbumes después, el éxito le mira con buena cara, así que procede felicitarlo aprovechando su concierto mañana sábado en Lorca.

Cuándo
Sábado a las 21.00 horas.
Dónde:
Teatro Guerra, Lorca
Cuánto:
20 €.

-Enhorabuena. ¿Sigue saludando a los amigos?

-¿Pero qué pregunta es esa? Pues claro que sí, ahora más que nunca [ríe].

-En serio. ¿Qué conjuro han hecho los de su generación, que de estar ahí agazapados, en unos años han tomado el poder? Usted, Andrés Suárez, Funambulista, Izal, Rozalén...

-Pues no sé, supongo que pasa en todas las generaciones, que llega un momento en que tienes suerte y vas consiguiendo cosas. En mi caso no hay ningún misterio, llevo un montón de años pateándome España y lo que no es España, intentando hacer las cosas bien y ya empiezo a notar, sobre todo en los últimos dos años, un crecimiento y tal. Pero vamos, no hay más que el curro.

-¿Fue necesario trasladarse a Madrid? ¿Lo hubiera logrado desde Málaga?

-No lo sé, tío, y me lo pregunto mucho. Porque yo sí tenía el pensamiento de la música, pero en realidad me fui a Madrid porque me eché novia. Conocí a una muchacha de Madrid y, mira, ya que me interesaba el tema de la música, aproveché, me conseguí una beca y me fui. Y con eso y los conciertitos que empezaba a dar fui tirando.

-¿Eso es un sí o un no?

-Es un no sé, también hay gente que se lo monta bien desde otras ciudades. Sí que viene bien pasar al menos una temporadilla en Madrid, por conocer gente, por estar metido en el hervidero y mezclarte con otros artistas y con los que están más metidos en la industria. Pero tampoco quiero pensar que sea imprescindible, creo que si alguien se lo curra bien y obviamente pasa por Madrid de vez en cuando, le puede ir bien.

-Ahora vive en Barcelona.

-Sí y es una ciudad también con muchas oportunidades, hay muchas salas, muchos conciertos y mucha oferta, pero salir de aquí para ir a Cádiz es un coñazo, ¿sabes? Sin embargo, desde Madrid lo tienes todo más cerquita.

Poesía de lo cotidiano

-Cantautor que cantas con amor, pero sobre todo con ironía y buen rollo. ¿Cabe hablar en su caso de poesía de la cotidianeidad?

-Sí, totalmente. En mi caso es de los que más claro se puede hablar de eso. Yo desde luego sí que tengo una intención poética, un compromiso poético, y considero que eso es algo que va dado con la condición de cantautor. Lo que pasa es que a mí concretamente me gusta en general inspirarme en mi día a día y hablar con un lenguaje bastante sencillo y accesible. Creo que hay un equilibrio que para mí está bien entre la intención poética y la cotidianeidad.

-Ha girado por Latinoamérica, una tierra deseada, en varias ocasiones. De hecho hace poco volvió para tocar con banda. ¿Ve factible aquel mercado?

-Sí, tío. No solo factible, es que es superinteresante. Yo creo que en unos años me va a ir mejor allí que aquí. Primero porque hay mucha más gente, lo cual ya es un puntazo. Pero es que me han recibido bien desde mi primera visita, que ya me encontraba con 300 personas en los conciertos, que se dice pronto. Es verdad que al principio es una inversión, porque yo me he dejado muchísima pasta en Latinoamérica, he ido solo y con banda, y son aviones, hoteles, comidas, etc. Son muchos gastos que igual ni se cubren. Pero bueno, ahora ya soy un poco más conocido, pero yo no he ganado dinero en Latinoamérica hasta esta última vez que he ido, que ya estamos metiendo mil personas en algunas ciudades.

-¡Carambolas! Eso suena muy bien.

-Todavía hay puertas que se cierran si no tienes un sello grande, pero el público es muy inquieto, le interesa lo que estamos haciendo aquí y sí que veo que el crecimiento está siendo mucho más rápido que en España. Yo a Colombia he ido cuatro veces, pero ya hemos hecho dos teatros de 1.200 personas, eso es un locurón. Entonces, sí que creo que de aquí a un tiempo, si la cosa sigue así, pueda superar los aforos que estoy haciendo aquí.

-Ahora está arriba, pero no puede decirse que lo suyo haya sido un pelotazo de un disco o una canción de súper éxito, sino más bien algo progresivo. No obstante, ¿cuándo nota que hay un salto importante? ¿Hay algún momento en que se dice: 'Lo estamos empezando a petar'?

-Pues tío, te prometo que no he tenido esa sensación nunca. Lo que noto es que el crecimiento ha sido constante y exponencial. Al principio doblas el público, pero eso es pasar de 40 o 50 a 100 personas. Pero claro, si doblo ahora llegamos a los dos mil. O sea, el crecimiento siempre ha sido el mismo, pero a la vez, cada vez ha sido mayor. Sí que es verdad que en los dos últimos años han coincidido muchas cosas positivas.

-Como por ejemplo...

-Para empezar, en febrero sacamos el último disco ('El arte de saltar'), que ha tenido muy buena acogida. Ya llevaba dos veranos haciendo bastantes festivales, que es algo que se ha notado mucho, porque antes, como soy cantautor, pues no me querían en los festivales. Luego me pasó lo de 'Operación Triunfo' -Amaia cantó una canción suya y el propio Kanka visitó la Academia-, que también ha sumado un poquito... Han sido dos años muy fructíferos, pero ahora ya es que me sorprendo yo mismo porque lo estamos llenando todo.

Compromiso social

-La canción 'Triste trofeo' me recuerda por la letra a 'Lo que puede el dinero', texto del Arcipreste de Hita musicado y cantando en su día por Paco Ibáñez.

-A mí me sorprende mucho que no hayamos sido capaces de encontrar un sistema mejor que el capitalismo o al menos una manera de hacerlo un poco más justo. Hay muy poquitos que son los que tienen el dinero y, tal como está el sistema ahora, también tienen el poder y herramientas para que esto cambie lo menos posible. No hay manera de encontrar un equilibrio. Yo no soy político, yo soy músico. Me interesa la política como a cualquier hijo de vecino, pero yo no tengo ni idea. No sé cuál sería el sistema para que todos estuviéramos mejor. Pero me duele ver las atrocidades que ocurren por culpa del dinero.

-En 'Para eso canto' da una serie de motivos muy valiosos por los que canta. Pero, ¿realmente son las canciones las banderas? ¿Se puede conseguir algo con las canciones? Me gustaría que me dijera que sí.

-Yo sinceramente creo que sí, tío, aunque no sea algo mayoritario. A mí por lo menos me pasa y supongo que a ti también te pasará, que alguna canción, algún mensaje concreto, apoyado por el poder tan grande que tiene la música -que trasciende lo conceptual y te llega directamente al corazón-, nos cambia la manera de ver las cosas y la forma de pensar. Una canción o un disco o la carrera de un artista. A mí sí que me toca la conciencia y me puede hacer virar un poquito el rumbo. Me pasa con la música y con el arte en general, yo sí creo en su poder transformador.

 

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