Buen cine político y buena comedia francesa

Bale confesó al recoger el Globo de Oro que su inspiración había sido «Satán». / LV

CARLOS MARTÍNEZ Murcia

La post navidad nos trae el duelo que siempre perdemos frente a la báscula y una cartelera cinematográfica que esta fuera de su tiempo, porque aún pululan las películas navideñas o netamente familiares.

Pero este viernes la cosa empieza a tomar otros colores, aunque pasar directamente de 'Mary Poppins' o 'El Grinch' a 'El vicio del poder' es duro, sin duda es la mejor manera de quitarnos de encima el olor de la Navidad y acabar con la transición suave de estos días.

Eso lo digo porque 'El vicio del poder' es una de esas películas políticas que hacen los americanos (y que los españoles somos incapaces de hacer), en la que se juzgan a sí mismos y a sus dirigentes con una falta de anestesia que aquí nos parecería suicida.

En esta nos cuentan la presidencia de George W. Bush, pero centrándose en la figura de su vicepresidente, Dick Cheney, una especie de príncipe de las sombras, de Diablo para la progresía mundial, y que verá ratificado su juicio viendo esta película.

Pero no es un panfleto a lo Michael Moore, lleno de talento y trampas (como si de un 'Salvados' cualquiera se tratara), sino una buena película con mucha ironía y mala leche, que logra hacer que el espectador hasta empatice con este halcón político y sus motivaciones.

Particularmente a mi estas películas me encantan (por algo soy politólogo), y os recomiendo, si os gusta, que veáis 'La guerra de Charlie Wilson'. Por último, destacar, y mucho, las actuaciones de un irreconocible Christian Bale, de la siempre soberbia Amy Adams, o los efectivos Steve Carell y Sam Rockwell.

Para desengrasar de tanta trascendencia política, nos damos un chapuzón con una comedia francesa llamada 'El gran baño', donde un grupo de hombres cuarentones sin complejos deciden crear un equipo de natación sincronizada masculino. Evidentemente una película con cuerpos de barrigones cerveceros sin depilar con bañador tipo slip sólo puede ser una comedia y no una de deportes.

Si cogiéramos 'Full Monty' y 'Campeones' y le añadiéramos el humor francés, tendríamos esta película que disfruta de unos cuantos actores franceses que están en estado de gracia. Risas sin complicaciones, y como siempre que la vitalidad y el amargor vital chocan, a veces te ríes sabiendo que no deberías hacerlo.

De todas formas, si no os gusta el cine francés, al haber sido un éxito en su país, seguro que los americanos hacen su propia versión, siempre lo hacen, y podréis verla.

De Francia también nos llega 'Asterix. El secreto de la poción mágica', que no hace falta que os diga que es una nueva traslación a la pantalla de las aventuras del pequeño e irreductible pueblecito que resiste a los romanos. Una película de animación que nos gustará lo justo a los seguidores de Obelix, pero que hará las delicias de los que no hayan leído los comics.

Desde la más profunda y febril de las gripes me despido pidiendo vuestra indulgencia. Que tengáis una semana de cine.

Títulos de crédito

Los Globos de Oro, esos premios sobrevalorados, son cada año los que inician la temporada de galardones cinematográficos, aunque su forma de votar y sus votantes, no den mucha seguridad ni solvencia. Pero por mucho que me queje, es inevitable que os comente que los ganadores de este año han sido 'Bohemian Rhapsody' (la historia de una banda de rock pasado por el Disney Channel), y 'Roma' la nueva obra de Cuarón para Netflix, y que a pesar de sus evidentes trucos, es lo mejor que ha hecho hasta ahora. A partir de ahora nos toca contar las veces que escucharemos esos nombres en los escenarios de los premios. ¡Comienzan los juegos!

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