Brad Pitt en el espacio

Fotograma de 'Ad Astra'.

CARLOS MARTÍNEZMurcia

Los últimos estrenos del verano, o los primeros del otoño, según veáis el vaso medio lleno o medio vacío, no están nada mal. No digo yo que sean para pegarse una maratón, pero al menos podemos sacar, entre todas, seis horas de entretenimiento de calidad.

'Ad Astra' es la película que mi sobrina estaba deseando ver, porque sale Brad Pitt, y cómo lo haga sin camisa, levitará. Pero además de la ajada belleza del rubio de oro de Hollywood, estamos ante una película del espacio, pero no es su versión espectacular como 'Las guerras de las Galaxias', o épicas como 'Apolo XIII' o 'First Man', sino en su vertiente más introspectiva y meditabunda, donde tenemos grandes ejemplos: 'Solaris' (1972, 2002), '2001, una odisea en el espacio' (1968) o 'Interstellar' (2002).

Pitt interpreta a un ingeniero que sigue los pasos de su padre, que desapareció en una misión espacial veinte años antes, y trata de buscar inteligencia en otros planetas (visto lo visto, es evidente que necesitamos donantes extraterrestres). Liv Tayler hace de sufrida esposa, y los esplendidos veteranos Donald Sutherland y Tommy Lee Jones, que ya coincidieron en otra aventura espacial en 'Space Cowboys' (2000), hacen de perfectos comparsas para una película que quizás peque de demasiada seriedad.

Aviso: las películas de misiones espaciales suelen ser muyyyyy leeeeentas.

Como buen fan de la serie, que durante seis temporadas disfruté, estoy deseando ver 'Downton Abbey'. Por si alguien ha estado despistado la última década, se trata de las aventuras y desventuras que suceden en una señorial mansión inglesa de principios del siglo XX, tanto a señores como a criados. Es curioso cómo estas historias, tan aparentemente alejados de nuestro tiempo, enganchan tanto. Quizás sea por la cosa de comprobar que los ricos también lloran, o que los de abajo tienen a veces más clase que los de arriba.

Por supuesto, este spin off, será fiel a su procedencia, y retoma la historia en donde se quedó al final de la serie, reencontrando a los personajes, llamados a sus puestos por una visita de los reyes a Downton. Evidentemente no es para todos los paladares, ni falta que le hace.

Aviso: si no has visto la serie, tras ver la película, la buscaras con desesperación, necesitaréis más dosis.

Últimamente están poniéndose de moda los musicales que no son musicales, pero en los que la música es la fuerza que cambia las cosas, que hace avanzar la acción. Eso es lo que le pasa a 'Cegado por la luz', cuya referencia es, nada más y nada menos, «The Boss», el señor Bruce Springsteen. La película tiene más que parecidos razonables con la reciente y apreciable 'Yesterday' (mismo tipo de protagonista, uso de cierto realismo mágico, encontrase a uno mismo a través de las canciones de famosos que nunca conocerán).

En plenos años ochenta, en el Reino Unido de Margaret Thatcher, un joven hindú no encuentra su lugar en el mundo, pero eso cambia cuando descubre las canciones del norteamericano. Una muy simpática película que tiene más que ver con Ken Loach, 'Billy Elliot' (2000) o 'Full Monty' (1997), que con 'Bohemian Rhapsody'. Su directora ya hizo un buen trabajo, muy parecido a este, en la recomendable 'Quiero ser como Beckham' (2002).

Aviso: no es un musical sobre Springsteen.

La última película de hoy es una de terror titulada 'Ghostland'. Ya conocéis mi animadversión por el género, del que me cuesta distinguir unos filmes de otros, como distintas piezas de casquería totalmente indistinguibles a mis ojos. Aquí tenemos casa encantada, un hogar donde se ha cometido un horroroso crimen, y una familia permanentemente amenazada por el mal. Casi me da menos pereza volver a votar.

Aviso: a veces dan ganas de reírse con algunas escenas. No lo hagáis, o el vecino de asiento os mirará con ojos de asesino.

Feliz entrada en la estación de las hojas en el suelo, las castañas, los colores ocres en el campo y las elecciones. Que tengáis un otoño y una semana de cine.

Títulos de crédito

Avocados a otras elecciones, hay un cierto hartazgo entre los ciudadanos por tener que ir a votar otra vez (como si fuera ir al dentista). Tengo dos opciones: o echar más leña al fuego y dejar una lista de películas con políticos arrogantes, egoístas e incompetentes, o recordar filmes donde se refleja las bondades de los gobernantes. Evidentemente, he elegido la primera.

El alcalde que controla a su pueblo con puño de hierro en la excelente 'Conspiración de silencio' (1955), con Spencer Tracy. El inútil Presidente de Estados Unidos interpretado por uno de mis actores favoritos, Alan Alda, en la divertida e irreverente 'Operación Cánada' (1995). También tenemos un villano de cartón piedra en la maniquea 'El vicio del poder' (2018), una biografía no muy favorable de Dick Cheney. Y si pasamos a nuestro continente, que decir de 'Silvio y los otros' (2019), una maldad dirigida por Sorrentino sobre Silvio Berlusconi, un personaje que él sólo da para una serie de varias temporadas.

¿Sabéis lo peor? Que normalmente, a pesar de todo, la realidad supera a la ficción.