Cooking Sam, un restaurante bien orientado

Ana, dueña del restaurante Cooking Sam. / VICENTE VICÉNS / agm
Ana, dueña del restaurante Cooking Sam. / VICENTE VICÉNS / agm

Cooking Sam abre sus puertas con buenos platos asiáticos a precios de estudiante en lo que en su día fue el bar Ipanema, junto a La Merced

SERGIO GALLEGO

Cuando uno es estudiante suele ir canino de lunes a lunes. El dinero semanal da para el bonobús, para las fotocopias de Derecho Penal, para un paquete de Pueblo y su librillo y para una salida gastronómica con los amigos, como mucho. Poco más. Con la apertura de Cooking Sam, las salidas de fin de semana de los jóvenes estudiantes sin poder adquisitivo se tornan un tanto más interesantes en cuanto a la oferta gastronómica, puesto que el restaurante dispone de una carta de platos orientales diversa, jugosa y, sobre todo, muy económica, que lo convierte en una de las diferentes opciones para este colectivo de clientes.

El nuevo asiático se ha situado en lo que fue en su día Ipanema, un clásico de Murcia para quienes rondaron las tascas, la zona de la Universidad, hace ya unos años. Tras una apertura en falso de una pizzería tras el cierre de la cafetería, todo parece indicar que este lugar privilegiado estratégicamente, junto a TGB, puede haber encontrado a unos inquilinos para mucho tiempo.

Cooking Sam

Dónde:
Puerta Nueva, 1. Murcia
Tlf.
868 052 137
Horario:
no cierra.
Precio:
unos 15 euros por persona

El servicio del restaurante es bueno. El cliente debe apuntar los platos que quiere tomar marcando una equis en un panfletillo -como en Los 100 Montaditos- y los platos suelen salir con cierta premura. Antes de salir por la puerta entregas en caja el papel y pagas. Camareros atentos, distantes y correctos. Lo que puede esperar uno de estos locales.

La carta dispone de ensaladas, dim sum, noodles y arroces, y una sección de especialidades basada, prácticamente, en carnes que van desde el pollo con setas y champiñones hasta el pato a la pekinesa. La sección de masas rellenas cocinadas al vapor se alejan en sabor y textura de un bocado recomendable. Ni el Boazi ni el Hakao son platos que merezcan la pena a no ser que los embadurnemos de salsa de soja. Infinitamente mejores resultan las empanadillas o Jiaozi -Gyozas- sabrosas y jugosas en su interior, además de un leve efecto dorado tras haber sido pasadas por la plancha, algo que siempre agradecemos. Con un poquito de salsa de soja, el bocado es realmente jugoso.

Estupendo beef ramen

También encuentro muy mejorable el bao de cerdo con rúcula. La carne no es del sabor elegante que espero y el pan de una calidad industrial baja que me deja con el gesto torcido. Pero me dura poco. La sección de fideos, caldos, arroces y carnes elevan el nivel de este nuevo rincón oriental. Pruebo un estupendo beef ramen, que por 6,50 euros, un estudiante de Derecho con puesto en la tuna y en el equipo de rugby de la Universidad, sale más que satisfecho y saciado. El caldo es profundo, la carne delicada y sabrosa y los fideos contundentes y abundantes. El gran cuenco viene reforzado por una tortilla y una buena cantidad de rúcula a modo de acompañamiento. Para mí, estos platos tan grandes son más disfrutados si vamos alternando con otros sabores, otros platos. Como por ejemplo, un buen arroz negro, el wanton relleno y frito o los tallarines rizados a la plancha con verduras salteadas con pollo y ternera.

Pero el plato por el que volveré sin duda a Cooking Sam es el pato asado al estilo Pekín. Obviamente, el resultado dista de los que podemos encontrar en China desde el punto de vista técnico, pero ciertamente, hallamos una piel tan crujiente que redondea el placer de cada bocado. Eso sí: siempre que lo embaulemos en su tortita de arroz, pongamos una buena cantidad de pepino, cebolleta y su típica salsa de ciruelas, ya que así ganamos en jugosidad sin perder el 'crunch' a cada bocado.

De postre, poca cosa. Quinta gama, mochis helados, o algunos rellenos de crema de cacahuete rebozados y fritos con una contundencia mayor al apetito que arrastramos tras las generosas raciones saladas.

En definitiva, un nuevo asiático en la ciudad de Murcia que parece haber orientado a la perfección la oferta, la ubicación y el precio a su cliente principal.