Un arroz redondo

Uno de los arroces que preparan en el restaurante Cien, en Casas del Carche. / La Industrial de Fotografía
Uno de los arroces que preparan en el restaurante Cien, en Casas del Carche. / La Industrial de Fotografía

El restaurante Cien se ha especializado en arroz seco a la lumbre de sarmientos estilo Pinoso sin descuidar sencillas elaboraciones como entrantes

SERGIO GALLEGO

Posiblemente, el restaurante Cien sea el único restaurante de la Región que pueda jugar en la misma liga que los reconocidos locales de Pinoso, Paco Gandía o Casa Elías, en cuanto a arroces y conejo se refiere. Me refiero al arroz seco, entendido como el que se hace en una capa fina de dos granos de altura y que terminamos rascando con cuchara las partes más pegadas de la paellera. Este típico arroz -el más complejo de hacer bien- no ha terminado de introducirse con fuerza en la Región salvo en casos puntuales, predominando el arroz meloso en los locales especializados en paellas. Pero poco a poco vamos viendo el crecimiento de estos locales con aire alicantino en diferentes localidades como Abanilla, Librilla o Jumilla que nos amplían el abanico de posibilidades a los que nos gusta el arroz en todas sus formas.

El restaurante está ubicado en la Sierra de El Carche, entre varias bodegas jumillanas. Desde que tomas la salida y dejas la autovía, hay un trecho de carretera asfaltada que es mejor transitarla con cuidado. Al entrar al restaurante Cien encontramos una cocina para arroces a la vista, varios grifos de vino anclados a la pared y un comedor con diez mesas bastante aparente. El servicio es educado y, aunque guarda distancia con el comensal, el resultado final es bastante correcto.

Cien, Jumilla

Dónde:
Casas del Carche, 4. Jumilla
Teléfono:
968 958 943
Horario:
cierra miércoles.
Precio:
unos 35 euros por persona. Plato de arroz y conejo, 16 euros.

Al llegar a mi mesa, con hambre, ya me recibe un plato de almendras marconas fritas de esa misma mañana. Una copa de vino de los barriles sin etiquetar y un paté de morcilla acompañado de un pan redondo que llega a la mesa sobre una tabla de madera. Buen paté. Al camarero le indico que no lo he pedido, pero me hace saber que el entrante viene incluido con lo que he pedido, que no me preocupe. Aunque no me molesta, ya que me lo como, en la factura viene reflejado el coste del pan y las almendras -3 euros-. De buen nivel encuentro la ensaladilla de merluza que ofrece la escueta carta con tan solo diez entrantes, cinco principales y cinco postres, aunque no deja de sorprenderme un plato tan marinero en medio de la sierra de Jumilla.

Un bocado delicioso

La coca de pulpo es una delicia. La masa con su punto de aceite, unas verduritas a modo de escalibada casera, un delicioso puré de patata más cercano a una densa crema -con mantequilla y nata- que a un insípido puré de dieta y dos buenas rodajas de pulpo que coronan el bocado que, eso sí, se hace imposible comer con las manos por el peso y la fragilidad de la propia coca. Para mí, un bocado delicioso a la par que sencillo, que pone en evidencia el buen hacer de la cocina.

Antes de llegar al magnífico arroz seco, pido una ración de caracoles a la brasa, pero el aspecto de los mismos, todavía con restos de su propia baba, me hace devolverlos a la cocina hasta otra ocasión.

Como digo, el arroz es uno de los mejores que recuerdo haberme empujado en mucho tiempo. Como me ocurre siempre que comemos arroz seco, la ración se me queda corta, ya que se une la pequeña capa de arroz con un sabor tan delicioso y elegante, con una carne tierna de conejo mediano y un grano de arroz bomba perfectamente cocinado, que podría estar comiendo durante cuarenta y cinco minutos sin levantar la cabeza. Altamente recomendable.

De postre, arroz con leche. Bien de sabor y con una costra de caramelo en la parte superior para ir golpeando con la cuchara para después cargar la crema y el crujiente, al más puro estilo asturiano. Sí, arroz con arroz.

 

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