¡Apártate de mí, Satanás!

'Arabum americae'. Óleo sobre tabla. 25 x 30 cm./
'Arabum americae'. Óleo sobre tabla. 25 x 30 cm.

Juanjo Martínez Cánovas muestra su particular y crítico bestiario demoníaco en las Casas Consistoriales de Mazarrón

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

«Me gusta estar rodeado de una estética que me recuerde constantemente a la muerte..», dice el pintor y tatuador Juanjo Martínez Cánovas (Murcia, 1980), cuyo cuerpo en sí mismo es un mapa de tinieblas, misterios, calaveras, demonios, dioses...; en su carne mortal se puede leer: «Memento mori» ('Recuerda que morirás'), un tatuaje que se hizo a raíz de descubrir esta inscripción latina durante una visita a la basílica romana de Santa María del Popolo. El artista ha inaugurado su nueva exposición en las Casas Consistoriales de Mazarrón, donde hasta el 12 de enero de 2019 podrán contemplarse las obras que habitan en 'Hic Daemonia Sunt', la muestra comisariada por Giorgio Pellegrini, director del Museo del Papel y de la Filigrana de Fabriano. El artista, que además de la pintura y el dibujo se adentra en esta ocasión en la escultura, pone al espectador, sin renunciar a incomodarle e incluso a provocarle rechazo, ante algunos de los demonios contemporáneos que incendian el día a día.

Si en 'Inferus Cacuus Est', su exposición anterior sobre los siete pecados capitales, presentada en marzo pasado en la sala Ermita de San Roque de Fuente Álamo, «la fisionomía de los personajes adquiría facciones muy específicas, reconocibles [Kim Jong-un (la envidia), Vladimir Putin (la soberbia), Berlusconi (la lujuria), Angela Merkel (la avaricia), Nicolás Maduro (la pereza)...], ahora la evidencia se diluye...», tal y como explica el historiador Ricardo Recuero en su texto para el catálogo de la muestra, que ha diseñado Sublima Estudio. «Las referencias iconográficas y las citas eruditas anteriores, lejos de desaparecer, se multiplican pasando de Grünewald a Batrusaitis, de Huysmans a Füssli o a William Blake», añade.

'Hic Daemonia Sunt', Mazarrón

Artista
Juanjo Martínez Cánovas.
Exposición:
'Hic Daemonia Sunt'. Pinturas, dibujos y esculturas.
Visitas:
Hasta el 12 de enero. Mañanas: de lunes a viernes, de 10.00 a 14.00 h.; tardes: de miércoles a viernes de 17 a 20 h.; sábados: de 10 a 14 horas.

«Es importante destacar cómo su espíritu inconformista queda plasmado en una constante búsqueda formal. Esta ha llevado al artista a experimentar con materiales contemporáneos no canónicos que han desembocado naturalmente en la escultura. Tiene razón Recuero: «El monstruo como el arte, así lo manifestaba Oscar Wilde, empieza donde termina la naturaleza. Martínez Cánovas parece querer consumar con esta galería de figuras la 'Summa Demonológica' que añorara el mismo Papini. Dorian Grey ante su espejo». En efecto, «a través de múltiples niveles de significación cada espectador podrá ir aprehendiendo, en función de su bagaje y conocimiento personal, diversos mensajes, guiños y referentes. El artista murciano apela a la cultura y a la inteligencia del espectador».

En 'Hic Daemonia Sunt', Martínez Cánovas, para quien «una piel sin más es muy aburrida», ya que, en su opinión, «los cuerpos, también el mío, son lienzos en blanco sobre los que hay que crear», disecciona a través de su trabajo artístico los conflictos actuales que zarandean la sociedad, y de paso reflexiona sobre el papel que le debería corresponder al arte en mitad de tantas tormentas y desorientación galopante.

Al calor del surrealismo pop, al que se suman desde dibujantes de cómics a decoradores 'hot road', Martínez Cánovas representa ahora los pecados capitales asociados a los rostros de los demonios: Asmodeo (Lujuria); Belcebú (Gula); Mammón (Avaricia); Belfegor (Pereza); Amon (Ira); Leviatán (Envidia) y Lucifer (Soberbia). Se trata, según Pellegrini, «de una urgencia expresiva que no explica, sino que pregunta», haciendo emerger «los nudos, conflictos y caminos inexplorados en nuestra cultura».

¿Eternidad?

Para la realización de 'Hic Daemonia Sunt', su particular bestiario satánico, Martínez Cánovas - «con siete años ya me recuerdo angustiado con la idea de eternidad y queriéndolo saber todo sobre la muerte»- ha buscado inspiración en la sexta edición de 'Dictionaire Infernal' (1863), obra del demonólogo francés Jacques Auguste Simon Collin de Plancy.

Sí, no es nada relajante esta muestra ácida, que esconde pesadillas, plagas, desgracias, malos presagios... entre los colores apagados del horror y los espejismos de poder y grandeza con los que el infierno sabe cómo engañar a diestro y siniestro. Sí, vendría bien animarse a la contemplación de esta muestra, organizada y patrocinada por el Ayuntamiento de Mazarrón, degustando estos versos de Arthur Rimbaud, de su poemario 'Una temporada en el infierno' (1973), que propone Susana Blas: «He ingerido un enorme trago de veneno. -¡Sea tres veces bendito el / consejo que llegó hasta mí!-. Se me abrasan las entrañas. La violencia del / veneno me retuerce los miembros, me deforma, me derriba. Muero de sed, / me ahogo, no puedo gritar. Es el infierno, ¡la pena eterna! ¡Mirad cómo asciende / el fuego!».

Caricaturas grotescas

«Las parodias y las caricaturas son las críticas más penetrantes». Esta máxima del escritor y filósofo Aldous Huxley está presente en las obras de Martínez Cánovas, en las que reinan el humor y la ironía. Este gusto por la caricatura entronca con lo grotesco, sus criaturas -pese a estar resueltas magistralmente- no son agradables, son seres abyectos, grotescos, no solo por la deformidad de su aspecto, sino por el halo de mordacidad que las envuelve».

 

Fotos

Vídeos