Amor modelado

Beatriz Alfonso, más conocida como La Polaca, en su tienda-taller del centro de Murcia. / VICENTE VICÉNS / AGM
Beatriz Alfonso, más conocida como La Polaca, en su tienda-taller del centro de Murcia. / VICENTE VICÉNS / AGM

La Polaca lleva cinco años elaborando complementos de cerámica desde el amor al trabajo artesanal

S. GALLEGO

A Beatriz Alfonso, conocida por La Polaca, nombre que luce cada una de sus creaciones, le gusta definir sus obras como piezas únicas de cerámica hechas con amor. Tanto es así que el simple hecho de pensar en crecer, en llevar el negocio a una dimensión que no pudiera abarcar personalmente le pone nerviosa, ya que esta murciana de treinta y tres años de edad sobre todo es una apasionada de su trabajo y es muy feliz con lo que hace. Y se nota.

El proceso de elaboración de las joyas lo hace íntegramente Alfonso; desde el diseño de las piezas, la cocción, esmaltado, lustrado, montaje y venta, aunque tiene ayuda de algunos colaboradores para llevar a cabo algunas tareas. Sortijas, pulseras, collares, colgantes, pendientes y algunos utensilios de decoración como botellas o tazas son los principales elementos a la venta en la peculiar tienda-taller que la diseñadora tiene en un céntrico entresuelo de Murcia, al que es preferible llamar antes de ir para asegurarse de que Beatriz no se encuentra en Librilla, donde tiene el horno en el que cuece las piezas.

La Polaca. Murcia

Dónde
Plaza Joufré, 44
Horario:
De 12.00 a 19.30, con reserva previa.
Precio:
Piezas desde 12 a 120 euros.
Teléfono:
644 971 121

Las colecciones son variadas. Si las estrellas de mar han sido las grandes triunfadoras de este taller artesanal -más de mil vendidas-, también encontramos, piezas de figuras geométricas minimalistas, corazones o conchas de mar en distintos tamaños y colores. Evidentemente, las piezas son únicas, hechas a mano 'al apretón': al sacar del molde y lijar una a una, la cerámica sufre pequeños cambios que le aportan esa personalidad única.

La Polaca sirve a tiendas de toda España. Las colecciones cuentan una historia personal de la artista o están inspiradas en su entorno, como la que lleva por nombre Carey, basada en su gato -negro y blanco- o la denominada Mediterráneo, en la que aprovecha para reivindicar un Mar Menor más limpio. Eso sí, todo desde el amor.

 

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