Alrededor del vino

Juan Francisco Carmona, propietario de Pura Cepa, muestra parte de su oferta gastronómica. / vicente vicéns / agm
Juan Francisco Carmona, propietario de Pura Cepa, muestra parte de su oferta gastronómica. / vicente vicéns / agm

Pura Cepa contiene una de las mejores cartas de vino de la Región, con una gran cantidad de caldo por copas y una cocina de producto

SERGIO GALLEGO

El servicio y la bodega del restaurante Pura Cepa son motivos más que suficientes como para considerar a este restaurante como una de las cinco primeras alternativas cuando queremos salir a tomar algo de modo informal por el centro de Murcia, con el vino como principal protagonista de la velada. De hecho, si queremos que el vino sea el protagonista, Pura Cepa debería de ser, muy posiblemente, la primera opción para los clientes, dado su gran número de referencias de bodega y la inabarcable cantidad de vinos que se pueden pedir por copas.

El servicio de sala está acorde con el local, con el precio, con lo que busca el cliente y con la propuesta gastronómica. Cercano, ágil, educado, sonriente y con un interés latente de hacer disfrutar al comensal. Quizás un tanto desacertado al argumentar que «es imposible crear o inventar algo nuevo en cocina» por haber copiado íntegramente de Strettxo (Madrid) el saam de panceta de chato con mejillón, salsa tártara y kimchi, pero muy bien en general. Bien copiado el saam, por cierto.

Pura Cepa

Dónde:
Plaza Cristo del Rescate.
Teléfono:
6968 21 73 97.
Horario:
cierra domingos noche y lunes todo el día.
Precio:
de 25 a 35 euros por persona.Menús de 19 a 26 euros.

En Pura Cepa podríamos dividir en dos las propuestas para comer. Por un lado, tapas -individuales o al centro- como su estupenda croqueta de gamba roja, queso con aguacate y sardina, pan de cristal con pisto y bacalao ahumado, burrito de confit de pato, gambas al ajillo, ibéricos y salazones o tartar de atún con ensaladas, montaditos y miniburguer como alternativas para el cierre de la experiencia. Y, por otro lado, una opción más formal basada en un listado de platos más elaborados y contundentes que, dicho sea de paso, carecen de un hilo conductor que los una, más allá de que el precio de todos ellos está por debajo de los diez euros, como una morcilla con chipirones y tomate dulce, wok de setas con espárragos y gambas o las berenjenas a la crema de Raimundo González, por poner algunos ejemplos; además de algunas elaboraciones para terminar, como el bacalao con pisto, corvina a la bilbaína, carrillera de cerdo ibérico, solomillo de vaca a taquitos con ajos tiernos o chuletón de vaca machorra con una curación de 40 días.

Me decanto por comer de tapas, y empiezo por unas interesantes patatas bravas que vienen con piel, dos jugosas albondiguitas, mahonesa y salsa picante. También encuentro de buen nivel el pastel de setas con demi-glace y piñones, a pesar de venir acompañado de unas horrorosas hojas de rúcula fritas que solo aportan exceso de aceite al plato, y el mencionado saam, uno de los platos más conocidos de 'Dabiz' Muñoz.

Alcachofas a la murciana

Muestra del gran producto del local es el tomate cortado por la mitad con ventresca de bonito en conserva y pimientos rojos confitados que me ofrecen como ensalada, y la estupenda mini hamburguesa de cordero y queso de oveja a la que le doy 'matarile' en dos bocados. Sin kétchup, ni mostaza. No hace falta.

El único plato que encuentro poco acertado es, precisamente, uno de los más demandados por los fieles clientes del restaurante: las alcachofas a la murciana. De hecho, me indica la camarera que es una receta de Raimundo y que son muchos los clientes que la piden con cuchara para rebañar toda la salsa. A mí no me parece una buena combinación, aunque el punto de las alcachofas es muy bueno y la salsa está cuidada, el alto sabor a tomate parece pedir un punto marino -como las almejas a la marinera- y media guindilla bien sofrita para paliar un poco la monotonía del plato.

Los postres son servidos en pequeños tarritos para aportar tres o cuatro cucharadas de distintos sabores. Crema catalana, queso y confitura de frambuesa, flan de turrón y 'mousse' de chocolate con naranja.

En definitiva, Pura Cepa eleva el nivel de la propuesta gastronómica para satisfacer a todos los clientes sin perder de vista que lo más importante del mundo gastronómico es el vino. ¿O no?