VUELVE EL BIPARTIDISMO Y YO QUE ME ALEGRO

Los dos partidos que debían ser alternativa y rescatar a la ciudadanía han resultado un fiasco, y ambos por el mismo motivo

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Qué rara es la vida, coñe. Que a la edad que tiene uno, compruebes que te equivocas a diario, y mucho, es algo que me llama la atención, me sorprende y reconcilia con la vida. Hay tantas cosas que me han parecido buenas y luego han sido un fiasco... Bueno, a mí, y a amplios sectores de la población: desde Kaleshi a la serie 'Lost', el kiwi, o el partido de Miquel Roca, nuestra historia reciente está plagada de sonoros fracasos de cosas que parecían cojonudas y que han resultado, a fin de cuentas, un fiasco. Cuando surgieron los partidos 'emergentes' todos nos ilusionamos con ellos. Hablaban sobre todo de regeneración, de la casta, y ponían en evidencia el descrédito al que había llegado la clase política de los dos grandes partidos nacionales. Y ahora, apenas una legislatura después, podemos concluir que para tan poco viaje no hacían falta tantas alforjas.

Cesaristas. Y es que los dos partidos que debían ser alternativa y rescatar a la ciudadanía han resultado un fiasco y ambos por el mismo motivo: el excesivo personalismo y el culto a un líder muy mediático al principio, sí, pero cuyos errores, delirios, contradicciones y neuras han terminado por hundir a sus partidos: Podemos y Cs. «Manda 'güevos'», como diría Trillo, que Pableras tenga el empacho de culpar a los territorios de su fracaso personal. Urralburu, dicen, le paró lo pies y se lo explicó bien claro. Bien hecho. Pero es que el otro, el que va de estrella del pop, acaba de firmar en toda España y en Murcia, también, el acta de defunción de Cs inmolándose al volver a actuar como mamporrero de un partido, el Popular, que vive acuciado por múltiples sumarios de corrupción.

¡Código rojo, código rojo! Y es que lo que está pasando en Murcia ha alcanzado ya niveles impensables. Cuando la corrupción es sistémica y el ciudadano comienza a vislumbrar multitud de sumarios que quedan archivados y sobreseídos por errores judiciales múltiples ( ahora un olvido, que si un plazo que se pasa, que si un dictamen extraño) y que esos errores siempre favorecen a un determinado grupo de políticos, es para encender todas las alarmas. Si esto fuera Estados Unidos, hace tiempo que el Gobierno habría enviado 200 tíos del FBI para investigar qué coño está pasando. Porque no ha pasado una vez, son muchas. Y es que quizás la Sala del Gobierno del Tribunal Superior de Justicia o el Fiscal Superior de la CARM, o bien desde Madrid el CGPJ y la Inspección Fiscal de la FGE deberían tomar medidas al respecto e investigar 'qué coño está pasando en Murcia'. Digo yo, ¿no?

Imperator. Y es aquí donde aparece Cs y tras prometer lo contrario, apuntala, por segunda vez, un Gobierno del PP en Murcia condenándonos a 4 años más de permanencia de un partido que lleva 24 en el poder y eso no es bueno. Quiero plantearles una pregunta: si Rivera tuviera en su mano recuperar la política en Cataluña, su Cataluña, y sacar del poder a un partido que llevara 36 o 24 años, que hubiera creado una red clientelar y que nadara en sumarios de corrupción, ¿lo haría? ¿Tendría pelotas Alberto Carlos a hacer con los catalanes lo que nos ha hecho a los murcianos? Sabemos la respuesta: no. Y es que este hombre es, en el fondo, un supremacista catalán y nos considera ciudadanos de segunda clase, cromos, paletos, piezas que no le importan en su tablero donde solo cuentan Cataluña y Madrid. Y por eso viene Hervías a humillar a sus validos de Murcia. Que, por cierto, menudo papelón han hecho traicionando a los murcianos por una paguica. Porque aseguraron que no apoyarían «24 años más de PP» para lo que, les invito, repasen, por ejemplo, sus tuits al respecto. Si el pluripartidismo implica que el destino de un millón cuatrocientas personas dependa de un solo tío, y encima ese tío es Rivera, pues apaga y vámonos. Y así ha sido. Esto ocurría en la época de Roma o en la Edad Media, pero que en el siglo XXI ocurra esto es patético. Si esto va a ser así, si el destino de tanta gente depende de un individuo obsesionado por un rencor a Sánchez más típico de estrellita de rock y de cuatro fenicios que van a lo que van y que extorsionan descaradamente a los dos grandes partidos haciendo esto ingobernable, pues vayamos a un sistema de doble vuelta y nos ahorraremos este desastre. Al final PP y PSOE han demostrado tener más democracia interna que los dos emergentes. Quién lo iba a decir, ¿verdad?