EL TIEMPO DE LOS CIUDADANOS

Sabemos tras cuarenta años de democracia que nuestra clase política ni ha reformado ni reformará un sistema que a ellos les asegura el puesto

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Pues así es amigos, ante los primeros derroteros que nos depara el futuro trifachito, léase contrato con La Generala e irrupción de Vox en asunto serios como la libertad de cátedra y autonomía de los centros educativos, no queda otra sino que la sociedad civil se prepare, trabaje, se estructure, oponga resistencia y marque el camino a una clase política desnortada y temerosa, más que nunca, de perder el 'carguico'. Tras los últimos bloqueos a la hora de formar gobiernos y los chantajes descarados que perjudican a todos por parte de fuerzas políticas minoritarias, se hace más patente que nunca la necesidad de una urgente reforma de nuestro ya de por si poco representativo sistema electoral.

Todo seguirá igual. Pero los ciudadanos de a pie sabemos tras cuarenta años de democracia que nuestra clase política ni ha reformado ni reformará un sistema que a ellos, a los del aparato de cada partido, les asegura el puesto independientemente de su nivel formativo, ético, profesional e incluso, fíjense, de su tirón electoral interno y externo. Antes un mal resultado te mandaba a echarle pan a los patos, ahora ni eso. Si hablas con la gente de la calle todo el mundo tiene clara la línea a seguir: sistema de distritos como el anglosajón con listas abiertas, basta de la potenciación de la concentración de votos en zonas concretas que da más importancia al voto nacionalista, obligación de que gobierne la lista más votada, limitación de mandatos y, por supuesto, un sistema de doble vuelta que mande a su casa a los llamados partidos emergentes por cesaristas, antidemocráticos y fenicios de pacotilla. ¿Van a hacer esto nuestros políticos? Ya sabemos la respuesta, no.

Pedagogía. Y es que nos vemos en la tesitura de que en 2019, en Murcia, tenemos que partir de cero haciendo pedagogía. Todos, desde los periodistas, intelectuales, miembros de asociaciones, cualquiera que tenga proyección pública ha de trabajar en que el murciano 'aprenda a votar'. Y ojo, 'aprender a votar' no es votar a la izquierda. Tampoco a la derecha. Aprender a votar es que el murciano supere ese miedo instaurado en nuestro ADN a votar en contra del que manda. El murciano no es de derechas. Tampoco es de izquierda. Es medroso, temeroso al cambio, como lo era el jornalero del XIX que no se atrevía a votar contra el señorito sin ser consciente de que tu voto es el que precisamente te puede defender de la injusticia y mandarlo 'pa casa'. En cuarenta años de democracia en Murcia hemos tenido dos gobiernos, dos. Uno del PSOE de 20 años y ahora uno de PP de 28. ¿Creen ustedes que eso es normal? ¿Que esto es una sociedad madura democráticamente hablando? ¿Pasaría algo así en California o Arkansas?

El sistema caciquil. En el siglo XIX, el señorito mandaba al capataz con un carromato a recoger a los aparceros y los llevaba a votar. Y se votaba al señorito 'pa diputao', al primo tonto del señorito 'pa' concejal y lo que fuera menester. Hoy, en Murcia, más de cien años después, entre redes clientelares y esa especie de fijación del murciano que teme al cambio, no hay forma de salir de eso. Lo lógico es que en estos últimos cuarenta años nos hubiera gobernado A 4 años, luego B durante 8, si se ponen tontos se vota luego a C y de nuevo a A, y así sucesivamente. Si el político sabe que en 4 años puede ir fuera gobierna PARA los ciudadanos, si el político sabe que en 28 años no lo echan ni los GEO gobierna PARA sí y CONTRA el ciudadano.

Una anécdota deprimente. Y termino con un sucedido: la cantina de mi insti, tomando café con mi cantinero, Anselmo. Antes de comenzar la jornada. Charlamos varios compañeros. Aparece uno: estudios universitarios, profesor de Secundaria (funcionario grupo A) con opiniones manifiestas que van de la derecha a muy a la derecha. Un amigo nombra a Pedro Antonio Sánchez y éste contesta: «¿Quién es Pedro Antonio Sánchez?». Nos quedamos mirándolo. Pensamos que era broma. Un tío con estudios universitarios y votante de derechas no sabía nada de aquella historia. «¿Quién gobernó antes que López Miras?», le dicen, y el otro contesta: «Valcárcel». No sabía nada de PAS ni de sus escándalos, ni de su salida del gobierno, ni de dos años de vergüenza para todos nosotros. ¿Qué votará ese ciudadano? Por eso odian la Educación Pública, porque un ciudadano formado sabe lo que vota. Y cambia su voto si hace falta. Y es por eso por lo que es la hora de los ciudadanos, de la sociedad civil.