PREGONES Y 'PREGONAOS'

Alberto Aguirre de Cárcer
ALBERTO AGUIRRE DE CÁRCER

Están los doce Roland Garros de Rafael Nadal y los más de cuarenta pregones de Alberto Castillo, el periodista que ha hecho la proeza de pasar de prácticamente la nada, al término de una larga y sólida carrera de periodismo radiofónico, a convertirse en la segunda autoridad de la Región. ¿Quién dijo que estaba averiado el ascensor social? Esto se asemeja mucho al sueño americano, pero a la murciana. Hace un par de meses, a Castillo se le veía por Twitter sin ocupación definida, aunque estaba ligado a la cúpula del Colegio de Periodistas y mantenía una estrecha colaboración con ámbitos (cofrades, taurinos...) de honda tradición en Murcia. Aparentemente fue entonces cuando apareció Ciudadanos con su superficial concepción de la modernidad (mochilas austriacas, gestaciones subrogadas...), buscando 'influencers' para sus listas y despertando vocaciones políticas que nadie conocía, pero que debían de estar durmientes. Aquí, en Mediocristán, ese territorio imaginario donde se desarrolla la política regional, Cs encontró terreno abonado.

El resto es historia. Cs retrocede en votos respecto a 2015, pero es la llave de la gobernabilidad y ahora ya no busca solo aplicar políticas, sino también ocupar puestos. El primer sillón es la presidencia de la Asamblea. Ayer se estrenó Castillo con un discurso en el que no abordó los problemas de la Región, patinó al hablar de Cs en su nuevo papel institucional y a punto estuvo de derivar en otro pregón cuando se fue para arriba hablando de las costumbres de algunos municipios de la Región. En su conjunto, todo el ceremonial resultó tan solemnemente gris que evocaba lastimosamente al NO-DO. Castillo lo hará mejor cuando comprenda que la Asamblea no es un foro para la exaltación de la murcianía, sino un parlamento que debe impulsar políticas públicas. Yo espero que le vaya muy bien (por el bien de todos) y tenga un rápido aprendizaje en un puesto que deja Rosa Peñalver con el listón muy alto. Castillo tiene experiencia y buen conocimiento de la Región. Está por ver qué parte de su personalidad se impone en esta tarea.

En lugares de Albacete llaman 'pregonaos' a las personas alocadas que se conducen como si no hubiera nadie al volante. Castillo, el hombre de los más de 40 pregones, tiene, por el contrario, buena cabeza y confío en que sabrá adaptarse a las exigencias institucionales del cargo. Políticamente, la Asamblea fue lo mejor de los últimos cuatro años. Que no se malogre.