Langostas

Tamara Falcó./Pedro Urresti
Tamara Falcó. / Pedro Urresti
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Hablemos de langostas. No de David Foster Wallace, de Tamara Falcó. Hablemos de la civilización occidental. Del Cristianismo. De Tamara Falcó, que no habrá leído a David Foster Wallace ni habrá visto 'Langosta', la película de Yorgos Lanthimos. O sí, yo qué sé. Tampoco sé si habrá visto a Woody Allen en 'Annie Hall' sufriendo. O si habrá leído a Jean François Revel: «Lo que más me gusta de la langosta con mayonesa es la mayonesa». Que le den a la langosta.

La hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón está concursando en 'MasterChef Celebrity'. Había que matar, desmenuzar y presentar el crustáceo. Uno de los especímenes humanos (Avellaneda): «Yo no lo mato, que a nivel kármico es tremendo». Nivel kármico. ¿Pero es que somos de Bombay? Yo sólo entiendo el nivel cárnico. El de mis mollas y el de los chuletones.

Y entre tanto tiquismiquismo surgió Tamara Falcó con sus ademanes de Judy Holliday en 'Nacida ayer' (o Elle Fanning en 'Día de lluvia en Nueva York') y la profundidad de Zubiri. «Es que yo no creo que me vaya a reencarnar en una langosta». «Cuando me muera, un poco de purgatorio y supongo que al cielo». «Es una de las cosas buenas de ser católico. Veo una araña y ¡pam!». «Tienes menos miedo a los insectos», apuntó Boris Izaguirre para ayudar cuando Samantha Vallejo-Nágera preguntó: «¿Los católicos matan?». Otra de Ranchipur, no te digo. «Tengo menos miedo de estar reencarnada en un insecto. O sea, no es estar matando a mi bisabuela», remató Tamara. Yo tengo mucho respeto a los insectos. Sobre todo ahora que estoy leyendo 'Pasión por los insectos. Ilustradoras, aventureras y entomólogas' (Turner), de Xavier Sistach. Estudiar los insectos es muy cómodo para las mujeres. ¿Dónde metes una jirafa, un hipopótamo o un elefante? Tamara es un elefante en el salón dando trompazos de sensatez entre tanta pamplina.