¿Qué nos traerá el verano del 19?

Los antecedentes habidos no auguran nada bueno

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Ya se anda removiendo el personal durmiente, en estas noches que más parecen veraniegas que primaverales. Y no lo digo solo por Murcia, donde el adelanto de los calores (lo mismo que el retraso del AVE) es para los de por aquí como un sino. Esta vez el trastorno climático está afectando también a los de allá arriba.

-Dice usted a los del Gobierno.

¡No, no! Los del Gobierno bastante tienen con sus funciones, que es en lo que están ahora. Hablo del norte y el centro de las Españas. Hasta ahora, el estío les llegaba más bien puntual. Digo en la fecha prevista. Sin estos trastornos que se están produciendo ahora, como consecuencia del cambio climático.

-¡Bah! El cambio climático es cosa de críos. Cuestión baladí.

No diga usted baladíes como ese que ha dicho. Vergüenza le tenía que dar. Y dispense que se lo diga así de claro. Los zagales...

-Y las zagalas.

¡Vale! Y las zagalas. ¿Acaso no se sobreentiende?

-¡Cuidadito! No se meta con los géneros, que saldrá trasquilado.

En fin, vayamos a lo que íbamos. Ahora mismo, con la aparición a destiempo del calor, ciertas noches empiezan a ser molestas. Que no se duerme bien, quiero decir. Das vueltas. Sacas una pierna. Enseguida sacas la otra. Te medio despiertas. Bebes agua. Lo que ya sabemos todos, ¿no? Y esa incomodidad juniana con vocación de juliana hace que te preguntes: «Visto lo visto, ¿qué nos traerá este verano del 19?».

Me supongo que insistirá en lo que ya sucedió en los útimos años: que el calor se pasó absolutamente de rosca. Es que rozábamos los cincuenta grados. Y con el susto en el cuerpo porque, con el doble, ya hierve el agua. Eso no es calor, sino llama quemante.

-¡Magnífico! Con lo de 'llama quemante' le ha dado usted en toda la cresta al jodido verano.

¡Gracias, hombre! Pues, por lo que decíamos sobre los zagales y las zagalas, no tenemos perdón de Dios. ¿Qué les vamos a dejar a estas criaturas, que acaban de asomarse a la vida, como quien dice? ¿Un clima al que le hemos echado el humo a la cara y que, intoxicado y rabioso, está dispuesto a arrasarlo todo?