A las reinas, ni tocarlas, nene

Lo de Trump con Isabel II ha sido tremendo

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Yo es que no sé qué hacer con este caballero, si se le puede llamar así. La verdad es que mis posibilidades son muy escasas. Tendrían que ser sus conciudadanos los que le pusieran el cascabel al gato. Pero tengo la impresión de que tampoco ellos conseguirían nada. El tío se ha sentado encima del poder y hace de su capa un sayo. Generalmente, chulerías. Una actitud que, por cierto, ya casi no se lleva. Es tan denigrante comportarse como un chulo, lo deja a uno en tal mal lugar, que incluso el chuleta de toda la vida (antiguamente, cada familia tenía el suyo) está en franca decadencia.

En muchas ocasiones, cuando su comportamiento no es del todo chulesco, lo que hace el personaje es actuar como un maleducado. Es lo que le ha pasado (entre otras meteduras de pata) con la reina de Inglaterra.

-¡Ah, cojona! Usted está hablando de Trump.

Correcto. Como casi todos sabemos, este Trump se ha permitido, durante su visita a Gran Bretaña, darle un toque en la espalda a la mismísima Isabel II.

-En realidad, un toquecito -interviene el pelota del séquito americano.

No le diré a usted que no. Pero a esta señora (con la edad que calza ya), un toquecito le produce el efecto de un tabanazo en toda regla. Se le nota que no tiene buena la espalda. Reinar tantísimos años termina encorvándote. Viendo cómo camina la pobre anciana, visiblemente doblada, resulta intolerable que este Trump le diera un toque. Aunque hubiera sido un leve roce, algo incluso acariciante, lo que hizo el mandatario americano no tiene nombre. Bueno, sí que lo tiene. Y se llama mala crianza.

Está escrito que los reyes (y sobre todo las reinas) no se tocan. Como ocurre con los cuadros del Museo del Prado, solo se miran. Ni al más burro se le pasa por la cabeza hacerle un cariñito en la mejilla a cualquiera de las meninas que pintó Velázquez. Si te pillan, te ponen una multa de esas gordas y te quitan seis puntos del DNI. Tocarle a una menina está muy mal visto y trae consecuencias. Imagínate si le tocas a una reina.

-Seguro que te retiran el carnet.