¿Por qué se hace (de) querer el Real Murcia?

La fidelidad al Club (con abono y sin abono) hasta traspasa fronteras

GARCÍA MARTÍNEZ

Me supongo que estaremos de acuerdo en que el Real Murcia es peculiar. -¡El Real Murcia es la leche! Eso es precisamente lo que quería decir. Tiene cosas, a ver si me comprende usted, que quizás no las tenga ningún otro equipo. No sé cómo decirlo. Su propia circunstancia vital hace que se le profese una predilección especial. Por los aficionados al fútbol y también por los indiferentes. El Real Murcia se hace (de) querer.

Imagino que los sociólogos, los psicólogos y hasta los psiquiatras tendrían algo que decir. Cómo se explica que este club acumule tantas lealtades y tan fogosos entusiasmos, cuando sobre el papel no habría por qué.

-Eso es por las muchísimas desgracias que se soporta.

Puede que sea por eso. En las familias, cuando un hijo, por lo que sea, sale más flojeras que los otros, los demás se ponen de su lado. Pero eso no es todo. Tiene que haber otras razones que expliquen lo que pasa con este Murcia de nuestros amores. Porque, si a eso vamos, hay otros por ahí todavía menos afortunados, pero que no reciben apenas miramientos. Sucede también que el Real Murcia, lo que se dice suerte tiene más bien poquica. Diría que ninguna. (Adviértase que a la Región, en general, le pasa igual. Pero esta es una película que corresponde proyectarla en otros foros).

Volviendo a los éxitos afectivos del equipo, no me diga el lector que no le sorprende que este cariño y fidelidad traspase nuestras nacionales fronteras. Una muestra entre mil la encontramos en ese ciudadano londinense, por buen nombre Gavin Pearce, que (además de sacar el abono que llaman 'de fidelidad') soltó diez mil euros, que se dice pronto, para la ampliación de capital del club grana, pero no granado. Y como este caso de afectuosidad extranjera, tenemos el de esos accionistas que, desde diversas lejanías, tienen a gala procurar el mantenimiento del equipo.

-'Manque' pierda.

Correcto. De manera que, puestos a resumir, digamos que el Real Murcia viene a ser un solitario y atrayente ababol en el sembrado. Ahora ya solo nos falta que, de una puta vez, le caiga la lotería de una buena racha.