El Obispo pide auxilio

Pero seguirá 'barriéndonos la calle a los vecinos', como hacía su madre

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Al obispo de la diócesis de Cartagena lo siguen acompañando el buen porte y la lozanía huertana. Pero el desgaste que le producen su tarea episcopal y alguna otra circunstancia añadida (más allá de la imagen bucólica del pastor y las ovejas), se ha cebado un tanto en su persona. Hasta el punto de verse forzado a pedir auxilio, para no restarle atención ninguna al quehacer diocesano.

Así es que el Papa le ha regalado un obispo auxiliar. Gasta el nombre de Sebastián y es murciano de Cehegín. Este pasado domingo (festividad de San Pancracio, santo de mucha actualidad, por ser el patrón de los jóvenes que buscan trabajo) fue consagrado en una solemne y multitudinaria ceremonia, en la Catedral murciana.

Lorca Planes es un obispo amable, generador de cordialidades entre quienes lo ven desde la cercanía y también desde la distancia. Le gusta sorprender a los prójimos desde su empatía y naturalidad. Este prelado sabe comportarse también (sin perder su prestancia) a la pata la llana. Una vez accedió a que le hiciera una entrevista impertinente, que afrontó puede que resignado, pero en santa paz.

Los curas mantienen con sus madres una relación más estrecha y cariñosa, si cabe, que quienes militamos en el común. Cuanto hablé con Lorca Planes (pariente del magnífico escultor) dibujó a la suya con solo media docena de palabras embelesadas: 'Barría la calle a los vecinos'. Durante la charla, se declaró nacido en la Senda de Graná y huertano desde las alpargatas hasta la montera mitrada. A esta tierra -que es tan propicia cuando el agua ayuda- la definió con el gracejo del lenguaje autóctono, diciendo: 'E' lo que 'e'.

Le pregunté la tontería de si consideraba que el caqui es un tomate mariquita. Y respondió: 'Mariquita, pero riquísimo'. Su sentido del humor es manifiesto. Sobre el padre Joseíco, a quien admiraba, dijo: 'Si un niño se tragaba una peseta, no lo llevaban a la Arrixaca, sino ante el padre Joseíco, pues, como pedía dinero para construir la iglesia, la sacaba rápido'. Y sobre la especialidad médica de San Lucas, al que había estudiado a fondo, explicó: 'Me imagino que sería dentista, no sé'.

Lo veo bien, apreciable Monseñor.