Microplástico, palabra del año

Es ideal para engañar al 'pescao' y acabar con nosotros plastificados

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Un término nuevo, microplástico (aunque en realidad se trata del hermanamiento de otros dos ya conocidos), se incorpora oficialmente al lenguaje de todos los días. La Fundación del Español Urgente lo ha elegido 'palabra del año'. No es una novedad del otro jueves, pero está bien traída porque designa una parte de lo que entendemos por 'basura marina'.

Estamos ante una preocupación que parece ir en aumento, aunque tampoco demasiado. Al menos hasta ahora, una mayoría de la especie humana se llama andana. Los más avisados nos advierten de que estamos ante la pesadilla ambiental del siglo XXI. Tienen razón. Nos dedicamos a ensuciar mares y océanos. Nuestra proverbial desidia los ha convertido en gigantescos basureros. Hay multitud de desechos que se detectan a simple vista. Otros, en cambio, los más sutiles, apenas los percibe el ojo humano. Son los que componen el llamado microplástico.

Vamos a decirlo de forma que todo el mundo lo entienda. Muchos seres marinos (las ballenas, sin ir más lejos) se alimentan de lo que conocemos como plancton: un conjunto de organismos que se encuentran en suspensión en el agua. Hemos llegado a un punto (y aquí viene lo dramático) en que el plancton y el microplástico se confunden. Sucede entonces que, en lugar de nutrirse solo de plancton (que sería lo fetén), peces y asimilados, engañados por la apariencias, consumen microplástico.

Comoquiera que ciertos peces se alimentan también de otros peces, el dicho microplástico acaba haciéndose el dueño de la situación. Los humanos comemos pescado -tan saludable, como se ha dicho siempre-, por lo que, al fin y a la postre, la bolsa de plástico que nos dieron (pagándola y todo) en el supermercado, se cuela en nuestro particular estómago.

-¡No joda!

A ver. No digo que cada ciudadano tenga dentro una bolsa de esas, que eso ya pediría los oficios del cirujano. Pero, ciertamente, circula por nuestro sistema digestivo, aunque hecha pizcas minúsculas...

-¡Microplástico!

Premio para el caballero. Conclusión obligada: Sigamos embasurando el mar con plexiglás -otra palabra que surgió cuando Gilda, la del bolso-, manque sea plexiglás camuflado, y poco a poco nos iremos muriendo de asco los mortales, visto que el puto plástico se declara inmorible.

 

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