Un Mar Menor llamado Frustración

¿Seremos los murcianos igual de baldragas para todo?

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Esto ya da que pensar en lo peor. Y si dijera otra cosa, me estaría engañando a mí mismo. El Mar Menor corre el riesgo de quedar para siempre en una charca inmunda. Se ha convertido (lo hemos convertido) en un rompecabezas que supera nuestras capacidades. Y duele mucho que un regalo semejante lo echemos a perder por los siglos de los siglos.

Hace tres años, cuando la situación alcanzó extremos de escándalo, las que se llaman fuerzas vivas de Murcia (todas juntas y en unión) se pusieron a trabajar. En todo ese tiempo ha corrido casi más tinta -en los informes de los técnicos y en los periódicos- que agua contiene la laguna. Pero anteayer nos topamos con una denuncia de los ecologistas, haciéndonos saber que todo está como estaba en 2016. ¡Apaga y vámonos!

Dando por bueno que las recientes inundaciones han perjudicado también al Mar Menor (pero dejando a un lado la toma en consideración de esos concretos daños, por ser circunstanciales), lo que nos está gritando la experiencia vivida cuesta mucho asumirlo, pero no queda más remedio. No parece aventurado decir que, hoy por hoy, los murcianos no estamos siendo capaces de resolver un problema que afecta nada menos que a nuestra identidad geográfica. Viene a ser como si a la litografía de la provincia que nos acoge (el hermoso cromo que -esa es otra- lleva camino de quedar asolado por una aridez progresiva) le hubiera caído un borrón que ocupase justo lo que era nuestro pequeño, pero irrepetible mar.

Sin pretender ser derrotista (pues no sería nada productivo), lo que está sucediendo con el Mar Menor incita a suponer que nos hemos vuelto todos unos baldragas. No quiero ni imaginar que nos haya ocurrido algo así. En el excelente Vocabulario de las Hablas Murcianas que nos dejó el inolvidable Diego Ruiz Marín (que no era nada baldragas), el significado de esa expresión es: 'Hombre flojo, sin energías'. ¿Qué ha pasado entonces con los 'murcianos de dinamita, frutalmente propagada', que cantó el de Orihuela en 'Vientos del pueblo'?

-Pero, oiga, ¿usted de qué va?

Dispénseme. Pero tenga por seguro que, si verdaderamente nos hubiésemos vuelto unos baldragas, yo me tendría por el primero de todos.