El mejor tupé del mundo

Algunos hay que lucen ciertamente espectaculares

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Desde la más remota antigüedad, la mujer ha sabido siempre encontrar un rato para arreglarse el cabello. No tanto el hombre que, tocante al acicalamiento, siempre fue menos propenso. Hubo, sin embargo, un periodo bastante largo en el que se impuso el corte 'a navaja'. Ahora creo que ya no se lleva. O se lleva poco. Tampoco estoy seguro, la verdad. Pero tranquilícese el lector, pues, en cuanto que vaya a la barbería, lo indago.

Hoy en día, lo que triunfa es el tupé. Casi todos los varones lo lucen. Incluidos los niños. Y, como suele suceder, unos son mejores y otros peores. El antecedente más cercano del tupé generalizado, diría yo que lo encontramos en el franquismo. Se puso/impuso entonces de moda un engrosamiento tipo empanadilla, al que, como no podía ser de otra manera, se le bautizó con el nombre de 'Arriba España'.

-O Viva.

No, no. Era Arriba. O sea: '¡Ay, Arriba y Arriba y Arriba iré!'.

-Yo no soy marinero.

Correcto. Ahora sí que está centrado el lector. Con el fin de que el Arriba no lo moviera el aire, lo untábamos con Lucky Strike, que era un fijador de color verde luciérnaga. O reluciángano, como se dice en Jumilla. En aquel tiempo, como todo estaba racionado, no puede decirse que hubiera una gran variedad de tupés. También es verdad que el uniformismo tan uniformizador del sistema tampoco ayudaba demasiado.

Actualmente disponemos de tupés para dar y tomar, a ver si me comprende usted. Y se les llama simplemente tupés. O, si se fijáis, no se les llama nada, sino que la gente los lleva en lo alto y no hay más que hablar. Los hay muy diversos. Si los catalogáramos, nos saldría un libraco casi igual de gordo como ese tan increíble que circula por ahí, en el que se recogen las diferentes clases de gin-tonics que se expenden en el ancho mundo.

Hay quien dice: 'Por su tupé lo conocerás'. Como dando a entender que el adorno responde a la personalidad del que lo transporta. Para mí, el más espectacular es el del presidente del Atlético de Madrid.

-¡Coño! Ese es acojonante.

¿Ve usted? Sabía yo que el lector estaría de acuerdo conmigo.