Llévame al Carche, Flugencio, que 'icen' que se ve la mar

Disputa un tanto amerá sobre quién ensanchará la senda

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

El viejo sendero que 'por occidente' -como le gustaba escribir al canónigo Lozano, en su Historia de Jumilla- lleva a la sierra famosa del Carche, viene siendo objeto de encendida y entiendo que improductiva polémica. Lo digo porque el núcleo principal de la discusión -o sea, 'quién apoquinará la convidá'- requiere poca o ninguna disputa.

Sepan cuantos que la pretensión principalísima del proyecto es el bien común. Lo cual implica que la derrama del gasto se haga entre muchos. De esa forma tocamos a menos, porque el presupuesto se diluye entre los impuestos que a todos nos toca pagar, haya o no Carche alguno de por medio.

Esta mecánica anda ahora mismo en fase de acuerdo/desacuerdo. Y son tres las partes que están involucradas. La Comunidad, como carretera suya que es la RM-A15 -de tercer nivel, la provincial más pobrecica-, estaría dispuesta a soltar 5,2 millones de euros; el Ayuntamiento jumillano pondría a disposición los terrenos para la ampliación del actual y peligrosamente estrecho vial (aun cuando se dice que carece de capacidad jurídica para hacer las expropiaciones), más un millón de euros. Y los empresarios, representados por Croem, otro millón, para que no se diga.

El lector sabrá dispensar que sea yo un avisperón en este particular. En realidad, poco importa eso para lo que modestamente propongo. Que sean las administraciones estatal y autonómica las que pongan en buen uso la carreterica del Carche y la enlacen con la A-33. Rentabilicen su dinero los empresarios, urbanizando los accesos a sus industrias y al emergente enoturismo. Y pídasele al Ayuntamiento únicamente lo razonable, sin salirse de parva. ¿O es que tienen que ser los jumillanos más 'paganos' que nadie, en una obra con vocación de pública?

Esta carreterilla sirve al paraje de la Pinosa, territorio ameno, pintoresco y turístico (véase su magnífico Museo del Vino). Se asientan allí casas unifamiliares, cuyos vecinos tienen derecho a no morir de accidente, por el camino tan enjuto. Y más peligroso aún porque está bien asfaltado.

Toda esta zapatiesta es porque las mejoras en las periferias, como la Altiplana, las carga el Diablo. No el del Prendimiento de la Plaza Arriba, que ese es buena persona.

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