Que entre el fresco

Para eso abrió la puerta de emergencia la viajera de un avión

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Del atavismo al abismo, que dijo el otro. Si vas montado en un avión, tienes calor (provocado quizás por el miedo a volar) y abres la puerta de emergencia para que entre el fresco, lo esperable es que se forme la de dios. No hay duda ninguna de que conseguirás acojonar al resto del pasaje. Y no me extrañaría que también a la tripulación, por muy avezada que sea.

-¿Y si el aparato estás parado?

En ese caso, no sucederá nada irreparable, pero los viajeros, ya digo, se pondrán como lívidos y se montará el lío. Porque lo que se espera, cuando estás dentro de un avión, es que (dejando a un lado las turbulencias) estemos todos la mar de tranquilos. A fin de cuentas, ir de un sitio a otro por el aire no deja de ser un trance. Voy a contar ahora lo que ocurrió en China, que es donde sucede casi todo, debido al mogollón de gente que vive allí.

En el aeropuerto de Wuhan-Tianhe (quien dice Wuhan-Tianhe dice Corvera, un suponer), una señora estaba sentadica (a punto ya de partir la aeronave) y, aburrida de tanto abanicarse con el pay-pay, decidió que lo mejor sería echar mano de aquello tan socorrido de: 'Vamos a dejar que entre el fresco'. Ni corta, ni tampoco perezosa, abrió la puerta del avión. Y entonces los compañeros de viaje se pusieron todos de los nervios. (Dicen que, en 2014, a pesar de que era diciembre, a otro pasajero de la misma aerolínea incluso lo arrestaron por un hecho similar).

Pero dejemos la China (y con más prisa aún si fuese la China de Hong-Kong) para situarnos en territorio murciano. Entre nosotros, la frase 'Que entre el fresco' tuvo siempre un prestigio brutal. Al ser esta una zona cálida de más (y lo que te rondaré, morena), manejamos con desenvoltura las corrientes de aire, abriendo y cerrando puertas y ventanas. Ahora mismo nos está entrando un fresco muy rico por el ventanal, tanto a mí como al ordenador. Quizás sea el rabo del huracán Lorenzo.

El fresco aquí es una asignatura. Y si nos pilla en un avión, pues lo dejamos entrar igualmente.

-¡Nos ha jodido!