Démosle el 'sí' a Manuel Torres

Para poner en Escombreras su planta piloto de desalación submarina

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

No corren buenos aires por la Región. Sin superar todavía unas inundaciones a cara de perro (que nos han traído catástrofe y malhumor), llega Trump y nos clava en todo lo alto unos aranceles que nos costarán varios cientos de millones de euros.

En estas andábamos cuando llega Manuel Torres, del prestigioso Grupo MTorres, y pide el apoyo de la Comunidad Autónoma y de la sociedad murciana, para instalar aquí la planta piloto de un nuevo sistema de desalación submarina. Estaría junto a Escombreras, donde por cierto existe ya otro montaje desalinizador (promovido en su día por la Administración regional), que está vinculado a una investigación judicial, sobre la presunta malversación de seiscientos millones de euros.

Resultan curiosas las coincidencias que se dan entre el novedoso proyecto de MTorres y la vieja y vapuleada desaladora. Tanto la Comunidad Autónoma como la empresa de Fuente Álamo...

-¿Fuente Álamo de Albacete?

No, señora, sino de Murcia, gracias sean dadas al Altísimo. Iba a decir que ambas promociones prefieren Escombreras. O sea, sin salir de casa. Está bien, principalmente en el caso de Torres, por ser este un emprendedor que inspira confianza. Hasta la fecha, cuanto se ha dicho del Grupo MTorres habla a su favor. Entre entendidos y entre la gente de a pie. Tenemos luego que los dos proyectos pretenden darle a Murcia aguas claras, algo que aquí se tiene por milagroso.

También hay diferencias. Una sería que el propósito de Manuel Torres seguro que cabalga sobre la modernidad. Y veo probable que pudiera mejorar los mecanismos de la desalinización. Veintidós millones de euros tampoco son para asustarse, pues estaríamos tratando con personas de orden, como es el propio Manuel Torres. Este caballero ha tenido la atención de pedir el apoyo, no únicamente de los políticos, sino de 'la sociedad murciana en su conjunto'.

Digo yo que (pues se nos convoca a la vicaría por una persona tan fiable) vería bien darle un 'sí' de lo más confianzudo a este don Manuel. Y, ya puestos, podríamos convocarlo además a una 'experiencia vicaria'. A saber: sentir las mismas emociones que sentirá él, desde ahora mismo hasta el momento de romper aguas. Por supuesto que desaladas.