Corazón de conejo

Han logrado 'fabricar' uno artificial a imagen y semejanza

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

La ciencia, aun cuando pretendieras pararla, no hay quien la pare. Tú dejas de primarla desde los gobiernos, como ocurre en España, pero los avances rompen barreras y terminan por salir a la luz. Casi siempre para sorprendernos, pues la verdad es que se están consiguiendo novedades científicas que nos parecían inalcanzables.

-Como el móvil mismo.

Correcto. El aparatico lo disfruta ya hasta el gato, como se decía cuando Franco. Pero sucede algo muy curioso. Diría yo que desconcertante. Si propones donde haya mucha gente reunida: «El que tenga móvil, que levante la mano», resulta que no la levanta nadie. Y la explicación es que (sea cualquiera el lugar y la hora) todo hijo de vecino está ensimismado con el chisme y ajeno a lo que ocurre a su alrededor.

-Diga mejor «en su entorno».

Vale. Como usted prefiera. El móvil, bien llevado (incluso llevado de más, como solemos) es información y, en definitiva, cultura. Acabo de leer, precisamente en el móvil, que han diseñado y construido por primera vez un corazón completo. Con sus células, vasos sanguíneos, ventrículos y cámaras. Así lo ha hecho saber el profesor Tal Dvir, de la universidad de Tel Aviv. Debo añadir una particularidad. El dicho corazón tiene el mismo tamaño que el de un conejo. Reconozco que, al saberlo, me he quedado pasmado.

-Diga mejor 'perplejo'.

¡Vaya por Dios! Hoy no tengo un buen día. (En fin, yo no digo nada, pero tampoco hay que pasarse, joder).

De modo que me quedé perplejo. Porque el corazón de un conejo -tal como se nos aparece en el arroz y caracoles)- mide solo tres centímetros. Algún caracol que otro es más grande. Y no hablo de la clásica maeza francesa, sino de una simple serrana adulta. Yo me lo represento como un tapenón de los grandes.

¿Y qué ocurre con esto? Pues vamos a ver. Cuando algo produce mucha lastimica, decimos: «¡Es que se me encoge el corazón!». Y, claro, un corazón de hombre (y de mujer, faltaría más), al ser grande, se arruga y vuelve luego a lo suyo. Pero si te trasplantaran uno de conejo, al encogerse se quedaría en nada. Es la pega que yo le veo, no sé el lector.