Cartagena exhumada y por exhumar

Lo siguiente será el sensacional pórtico del Teatro Romano

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Cartagena es mucha Cartagena. Su empaque monumental, su historia exuberante y su ventana al mar (con el añadido de la floreciente agricultura de su campo tan fértil) hacen que aparezca en el mapa como la piedra preciosa del anillo de Emperador.

La recreación del pórtico del Teatro Romano, tal como nos la han mostrado los medios de comunicación, resulta en verdad impactante. Lo que ahora se pretende excavar es el complemento (necesario y definitivo) que reclama su graderío, descubierto por el arqueólogo Sebastián Ramallo, hace ahora treinta años. A punto ya de entrar en el nuevo siglo, el monumento fue declarado, obviamente, bien de interés cultural.

El pórtico que ahora pretenden exhumar -en este caso, con todos los consensos- es una obra notable, que ampara y enaltece el recinto por la parte norte, detrás del escenario. Lo que saldrá a la luz es «una galería porticada, abierta a un espacio ajardinado al que rodea una doble columnata». Las obras de excavación y recuperación suelen ser lentas. Por lo delicado y minucioso de la tarea, pero también porque los dineros, al tratarse de una 'cosa cultural', son aportados con cuenta reales.

El teatro permaneció activo hasta el siglo III. Sería curioso ver a los cartageneros de entonces sentados en las gradas y a los actores en escena, habiendo entonces graderío y pórtico. A la anochecida de calurosos veranos en la espartaria murciana, quizás se representaron tragedias de Livio Andrónico, como 'Achilles' o 'Andromeda Danae'. Qué sé yo. Después de la función, los espectadores se irían a tomar algo: vino y mojama, en las tabernas de los alrededores. Que tascas siempre hubo y las de puerto serían las más populares. Pagaría las consumiciones en denarios de plata, que cada emperador nuevo los acuñaba más pequeños.

Digo que aquella Cartagena romana se apañaría con atún y ver al duque, entendiendo por atún la jalanda y por duque la cultura. Antes o después del espectáculo, algún amigo de cierto actuante iría a visitarlo al pórtico. Quienes hayan recorrido Éfeso, saben de qué estoy hablando. Es impresionante deambular por una ciudad que aún se mantiene en pie.

Sea también así en Cartagena. Y cuanto menos se tarde, más ancianitos tendremos la oportunidad de disfrutarla.

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