La campaña no será eterna, ¿verdad usted?

Alguien debería aclarar si esto se acaba con las votaciones

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Está circulando por ahí un tole-tole que considero infundado, pero que no por eso deja de ser inquietante. Visto que ya hubo hace un mes una campaña electoral y visto igualmente que ahora mismo estamos inmersos en otra, el personal tiene miedo de que esto sea para siempre. Más que nada porque todos sabemos que de la insistencia nace el hábito.

-Ya, pero el hábito no hace al monje.

Cierto. Yo tampoco me creo que sea este uno de esos refranes que merecen un respeto. Estamos hartos de ver casos de personas que, incluso sin quitarles el uniforme (o sea, la apariencia), apenas son nada. La gorra de plato es un ejemplo clarísimo de lo que digo. Tú le calas en la perola una gorra de esas a un don nadie y ya se cree un personaje. En política es frecuente. Pero dejemos eso, por no ser lo que hoy más nos acucia.

Creo que carece de fundamento ese mosqueo de los mentideros, que da por cierto que podemos pasarnos la entera vida eligiendo. Entre otras razones porque, al final, saldrían todos elegidos. Los que son y los que no son, no sé si me explico. Llegaría un momento en que ya no quedaría nadie por elegir. Y como dice otro refrán: 'Muerto el perro se acabó la rabia'.

Lo que está sucediendo en realidad es que, como llevamos ya tantos días con lo mismo (viendo menearse a los mismos y escuchando a esos mismos diciendo las mismas cosas), nos tememos que quizás este follón no se acabe nunca. Pasa con esto lo que con esas visitas que no terminan de irse. Llegas finalmente a la conclusión de que no se irán jamás. Este es el sentimiento que parece predominar hoy en la sociedad española. ¿Se rematará esto o será para siempre? Mi abuela, cuando alguien se demoraba demasiado, ponía boca arriba las tenazas de la chimenea.

-¿Y funcionaba?

Pues verá usted. Algunas veces, sí. Pero, en otras ocasiones, además de no irse la que ya estaba en la casa, llegaban visitas nuevas.

-Entonces quizás no convenga arriesgarse con lo de las tenazas, aun tratándose de su abuela.

Pues eso mismo digo yo.