¿Qué ha hecho la cabra para merecer esto?

Si la perjudicas, pagas cinco mil euros, pero si es macho, doce mil

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Quienes llevan estas cosas -las cosas de la vida, ¿no?- acaban de regular la actividad cinegética para lo que queda de año, más el que viene.

-¡El que viene es ya el del AVE!

Y usted que lo vea. Pero ahora estamos hablando de la caza. Y nos topamos con que, según lo reglamentado, si matas a una cabra, pagarás cinco mil euros de indemnización y además una multa.

-No deja de ser una pasta.

No deja de serlo, desde luego. Pero eso no es dinero, en comparación. Porque si te cargas a un macho (un cabrón, en definitiva), serían doce mil, más la multa. ¿Cómo se le queda el cuerpo al lector? A mí no se me queda nada bien, pero la temática de los géneros es muy delicada. Cualquier cosa que digas, aunque sea de buena fe, te la pueden tomar por donde no es.

La gente anda muy susceptible con esto. Visto lo cual, solo diré que, a mis cortas luces, si un cabrón vale doce, una pobre cabra no puede valer cinco. ¡Que no, joder! Es que no es justo.

-Le advierto que se trata de cabras y cabrones monteses.

Me da igual que sean montesas o guzzis. La normativa esta que han sacado empodera al macho, a pesar de ser un cabrón. Y tiene en menos a la hembra, que es la que da leche y cabritillos. (Digo cabritillos porque no me gusta decir cabritos). ¿Qué hace el macho cabrío durante todo el santo día? Ver la tele y, cuando se aburre, ir detrás de las hembras, molestándolas. Y, cuando toque, cubrirlas. Pero esto último no es un trabajo. Digo yo. O por lo menos nunca se ha tenido como una tarea. Folgar siempre será folgar. Y nunca debe ser cuando al macho le venga bien, sino dentro de un orden.

Si hablamos de cabras de las de andar por casa, la murciana tiene usía. Eso lo sabe todo el mundo y por eso las solicitan de diversos países. No dicen: «Mándeme usted mil cabrones», sino: «Mil cabras». Y, si acaso, un par de cabrones para ir tirando, a ver si me comprende usted.