Ancianitos en patinete

Se exige una edad mínima para montarlo, pero ¿cuál será la máxima?

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Lo siento, pero, cuando las cosas son como son, no tengo más remedio que decirlas contundentemente. No me gusta nada que a los ancianos les llamen ancianitos. Sospecho que esta costumbre viene de los antiguos asilos regentados por monjas. Pero entonces estaba justificado, porque, si bien las monjas les decían ancianitos a los ancianos allí arrecogidos, los ancianos por su parte titulaban de monjitas a las monjas. Había, pues, empate a uno: 'Tú me dices ancianito a mí y yo te digo monjita a ti'.

Fuera de eso, un anciano es un anciano y a ti te encontré en la calle. Pero vayamos a lo que íbamos. El Ayuntamiento capitalino está preparando una ordenanza para regular la cosa de los patines. Bien mirado, el promotor con causa de esta mecánica es Adolfo Fernández. No porque lo haya atropellado un chisme de estos, ni mucho menos porque él mismo se desplace a bordo de patín. Lo que buscaba nuestro amigo era 'crear conciencia', como se dice, para que la autoridad llevase cabo la necesaria regulación de esta forma talgo risible de circular por la ciudad.

Me consta que sus actuaciones en este sentido, siendo y todo desinteresadas, le han procurado a Adolfo algunos disgustos y decepciones. Hasta el punto de que ha tenido que intervenir, como juez de paz (también sin cobrar nada por el servicio), nuestro común amigo Antonio, regidor del famoso y murcianístico restaurante titulado Casa El Alias.

Me cuentan que, en el borrador de la ordenanza, se exigen los quince años como edad mínima para circular en patinete eléctrico. Lo veo bien. Con quince añicos, ya puede un zagal (siempre que no sea un 'atolondrao') manejar el aparato sin daño para nadie. Pero se han olvidado de un dato crucial, como es hasta qué edad puede un señor (e incluso una señora) subirse al aparato y darse un garbeo por Alfonso X mismo, cuya calzada es de lo más propicia. ¿Hay tope de edad o qué? Espero que no, pues yo conozco a personas que calzan noventa y tantos tacos y están -digo para esto de patinar- como el primer día.

Lo único que le pido a la autoridad es que lo aclare cuanti antes.