Si por lo menos hubiera agua

Al enseñarnos su cara oculta, la Luna pierde el embrujo

García Martínez
GARCÍA MARTÍNEZ

Después de verle su cara oculta, resulta difícil imaginarse al poeta componiendo versos de romántico perfume, inspirados por el redondo astro. Igual pasa con el rondador que le canta a la amada en una clara noche de primavera. Y, luego, que no hay nada peor (a la hora de perder prestigio social) que tener dos caras y, por lo tanto, hacer patente que no eres de fiar.

Lo que han hecho los chinos alunizando en la parte escondida de la Luna, quizás que sea un serio avance científico. No debemos negarle a nadie su mérito. Pero está claro que, a partir de esa proeza, las cosas ya no podrán ser como antes. Si desde que los americanos estuvieron allí, el satélite perdió embrujo, ahora, al desvelar lo que quedaba por descubrir, lo que ves no te mueve a pensar en la amada.

-O en el amado, escúcheme usted lo que le digo.

(Desde luego. En lo tocante a los géneros, hay que andar con pies de plomo. En cuanto te dislapizas, vas listo). Quería comentar que, después de echarme a la cara las fotos que ha tomado la sonda china de esa zona que siempre estuvo escondida, la Luna ya no es lunera, ni cascabelera. El solitario paisaje no resulta nada estimulante. La foto (aun siendo de trescientos sesenta grados), lo que nos muestra es pura desolación. Una superficie desganada, sin otra amenidad que polvo y baches. ¿Adónde vamos a parar, cuando lo visto no resulta estimulante?

-A lo mejor, cavando un poco, encuentran algo de interés.

No sé yo. Por lo que se refiere a los murcianos, el único hallazgo interesante sería agüica.

-¿Lo dice por la cosa del Trasvase?

Pues claro. Si el caudal fuese de los ¡goordos! -como diría el cómico castellano-manchego José Mota-, la riqueza en frutos y hortalizas (aunque en Murcia seamos capaces de generarla con cuatro gotas) haría rentable, me creo yo, una traída de aguas desde la Luna hasta el Talave.

Lo que pasa es que la pinta que tienen las imágenes que transmite la sonda espacial, no es para tirar cohetes. Sería cosa, pienso yo, de mandar allí a un zahorí de confianza, para que mire y vea, ¿no?